Se cumplen 50 años de la primera lectura de un código de barras

Este miércoles 26 de junio se cumplen 50 años desde que se efectuó la primera lectura de un código de barras. Hace cinco décadas, la cajera Sharon Buchanan leía por primera vez un código de barras de un producto comercial: un paquete de chicles de la marca Wrigley, que costaba 67 céntimos, y que se vendía en un supermercado Marsh en Troy (Ohio). 

La Asociación de Fabricantes y Distribuidores (AECOC) ha celebrado esta efeméride resaltando que “actualmente, el código de barras se lee 6.000 millones de veces al día en todo el mundo y ha transformado los procesos comerciales y logísticos, permitiendo automatizar y dar mayor fiabilidad a procesos esenciales como el paso por caja del consumidor o la gestión del stock”. 

AECOC, que hace más de 40 años contribuyó a la introducción en España del código de barras, trabaja ahora en la adopción de un código QR estándar para las empresas. El proyecto busca conectar a las empresas con el consumidor -facilitando la comunicación sobre sus productos y/o servicios- y ser escaneado en el punto de venta.

Actualmente, están probando los beneficios de este sistema de identificación empresas como BonÀrea, Mango o Mercadona, “que fue también, en su momento, el primer distribuidor español en implementar en sus tiendas el código de barras tradicional”, como destaca AECOC.

Mercadona emplea este nuevo QR estándar para mejorar distintos procesos internos, afinar los pedidos a tiendas, garantizar el surtido a los clientes, seguir la trazabilidad con los distintos proveedores y facilitar a los trabajadores los procesos de gestión en tienda. Por su parte, BonÀrea ofrece el QR estándar para dar acceso al consumidor a toda la información detallada del producto (origen y proceso de elaboración).

Además, más de 950 bodegas están empleando ya este sistema para facilitar al consumidor información sobre sus productos a la cual pueden acceder desde sus dispositivos móviles, estén donde estén, y en 27 idiomas diferentes.