La inminente entrada en vigor del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur, impulsada en la cumbre del G20 de Río de Janeiro (Brasil), ha tenido consecuencias inesperadas en la frontera franco-española.
Por el camino, también se está incrementando la tensión por el acuerdo agrícola de libre comercio entre la UE y Marruecos, ahora en jaque por el rechazo de la Justicia Europea.
Cada día, 10.000 camiones cruzan la frontera franco – española
Ahora, agricultores franceses comenzaron el martes 19 de noviembre con movilizaciones en la autopista A9, Le Boulou, que han afectado también en el lado español, la AP7 a su paso por La Jonquera. También han habido problemas por el corte de la carretera RN-125, en la frontera con la N-230 en la Vall d’Aran, en sentido España.
El clásico del asalto a los camiones y el vandalismo con las cargas se ha repetido de nuevo, aunque, de momento, a pequeña escala. Los cortes de tráfico se han levantado a media mañana del miércoles, pero continúan fuertes congestiones viarias.
Largas filas de camiones se han formado, según informa el Servei Català de Trànsit (SCT), ante el cierre de la frontera para los vehículos pesados. A consecuencia de estas afecciones se han hecho desvíos hacia la N-II, a la altura de Llers en sentido Norte, por la salida 3, y a la altura de La Jonquera en sentido Sur, por la salida 1.
El SCT ha alertado del colapso en los aparcamientos para camiones entre Hostalric y La Jonquera, ya a su máxima capacidad. A pesar de que la situación es cambiante, se anuncia que permanecen abiertas las áreas de estacionamiento para pesados en La Roca y Martorell, y se recomienda la ruta alternativa por la C-16/N-20.
Cabe recordar que, al impedir el tráfico hacia Francia, también se interrumpe el tránsito hacia Europa de mercancías españolas y portuguesas. Según Eurostat, en el 2021, Francia suponía el 41,51% del transporte por carretera español; Alemania, el 12,24%; Italia, el 7,14%; Países Bajos, el 3,86%, y Polonia, el 3,04%, más del 67% del total.
La opinión de los cargadores
La Asociación de Cargadores de España (ACE) manifiesta su profunda preocupación por las movilizaciones y bloqueos que nuevamente están llevando a cabo los agricultores franceses en los pasos fronterizos. Estas acciones están generando graves interrupciones y retrasos en el tránsito de los vehículos de transporte de mercancías, afectando significativamente a las exportaciones españolas, no solo hacia Francia, sino también al resto de Europa.
La Asociación, que representa a las principales empresas del tejido industrial y de la gran distribución de nuestro país, señala que nuestro país se encuentra en una situación de “indefensión” frente a estas medidas de presión, que vulneran el principio de libre circulación de mercancías y ponen en riesgo la seguridad de nuestros conductores profesionales en el desempeño de su trabajo.
Es por ello que ACE insta a las autoridades a actuar “con la máxima urgencia” y que “se tomen medidas firmes” para evitar que estas situaciones se repitan, asegurando el respeto a nuestras empresas y sus trabajadores.

Las asociaciones del transporte se plantan
La Asociación del Transporte Internacional por Carretera (ASTIC) manifiesta su firme rechazo ante las acciones de bloqueo que están realizando sindicatos de agricultores franceses. Recuerdan que estas protestas están promovidas por Coordinación Rural, la organización más beligerante, y la Federación Nacional de Sindicatos de Explotaciones Agrícolas (FNSEA) y que su objetivo es impedir la llegada de productos de otros países a los mercados franceses.
Pero, como efecto colateral, las protestas “no solo afectan de forma directa al transporte internacional y a la seguridad de los conductores profesionales”, sino que también generan pérdidas económicas, provocan el deterioro de las mercancías y dañan la confianza en la cadena de suministro.
Por su parte, la Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM) señala que “resulta incomprensible” que sean los transportistas españoles los que sufran los ataques “si las protestas son para manifestar el rechazo al tratado de Mercosur”. La patronal muestra “su hartazgo” ante este tipo de situaciones reiteradas y solicita de las autoridades “garantizar la libre circulación” de los conductores profesionales españoles mientras desempeñan “una labor fundamental” para la sociedad.











