Agentes de carga y transitarios en plena disrupción marítima

En este artículo, eGlobe nos cuenta cómo actúa en un mundo de gigantes globales.

El futuro ha llegado. Ya no solo hablamos de cambios internos, como el ecommerce o la adaptación de infraestructuras a la demanda. Ahora, además, nos enfrentamos a una oleada de acontecimientos externos de magnitud desconocida en nuestra generación.

Ante esta disrupción caben distintas respuestas. Todas ellas persiguen lo mismo: crear oportunidades, fortalecer nuestras estructuras y maximizar nuestros beneficios.

Una de estas respuestas, la más espectacular, es la concentración. Es un movimiento absolutamente razonable. Disrupción es incerteza, en gran medida, y la unión de recursos y capitales genera organizaciones más fuertes, mejor protegidas y con un mayor alcance.

La concentración es una buena jugada en tiempos inciertos. Aporta solidez financiera, mayor capacidad de negociación, mayor alcance geográfico y, por qué no decirlo, permite acumular una gran reserva de talento.

Pero, como en cualquier otro ámbito, ser una gran corporación tiene sus inconvenientes. Sobre todo, en tiempos tan inciertos como los presentes. Si bien el músculo financiero es una excelente coraza protectora, eso juega en contra de la velocidad con la que se actúa frente a un cambio repentino de condiciones. Cambio que, vistas las circunstancias, tenemos que dar por descontado.

Por otro lado, grande es casi siempre sinónimo de fuerte. Es evidente que la capacidad de negociación frente a otros agentes -navieras, puertos, servicios auxiliares- parece ser mayor en el caso de los gigantes. Pero eso no tiene por qué ser siempre así, como veremos más adelante.

Las grandes corporaciones tienen mucho de financiero. Sus dirigentes responden ante accionistas que exigen resultados. La mayoría de los pequeños estamos libres de estas preocupaciones. Nuestro foco está en la eficiencia y la excelencia.

También queremos referirnos a otra de esas patas sobre las que se asienta un gigante global: los recursos. De los financieros ya hemos hablado unos párrafos antes; ahora nos referiremos a los intangibles: el talento, la profesionalidad, la calidad y cantidad de las herramientas al alcance de los importadores y exportadores… Los “grandes” abundan en todo eso. Pero, una vez más, esa distancia se reduce.

Esto es especialmente evidente en lo que a las herramientas se refiere. Hoy, esas herramientas dependen de la tecnología y esta se encuentra al alcance de grandes y pequeños, porque lo importante no es la tecnología en sí, sino el talento a la hora de emplearla.

Organizaciones rápidas en un mercado globalizado

Por muchos interrogantes que nos pueda plantear el futuro, hay algo que es meridianamente claro: todos los cambios van a ser repentinos y van a exigir muy alta velocidad en el proceso de adaptación e implementación. Este es uno de los mayores hándicaps de los gigantes, frente a las transitarias más locales y de menor tamaño.

Los agentes de carga medianos alcanzan el éxito en la medida en que son capaces de convertir sus debilidades en fuerzas. Por supuesto, su solvencia financiera es tan buena como para actuar en este sector… pero no ilimitada.  Eso nos obligará a procesar cualquier alteración en las condiciones del mercado mucho antes que nadie. Y, lo que es más importante, a revertir esas lecciones recién aprendidas en beneficio de nuestros clientes.

La supuesta menor capacidad de negociación es, en gran medida, ilusoria. Cientos de organizaciones de este tipo trabajamos sobre la base de una mayor cercanía a los actores de la cadena: servicios aduaneros, transportistas de la última milla, gestores portuarios y aeroportuarios, responsables de infraestructuras… No debemos olvidar que, para nosotros, resolver incidencias sobre el terreno es imprescindible.

EGlobe compara las virtudes de ser grandes como Goliat frente a las de ser veloces como David

Otro gran beneficio es la preparación tecnológica. Las grandes corporaciones tienen mucho de financiero. Sus dirigentes responden ante accionistas que exigen resultados. La mayoría de los pequeños estamos libres de estas preocupaciones. Nuestro foco está en la eficiencia y la excelencia. En consecuencia, tenemos una fuerte tendencia hacia la innovación. Y eso, hoy, se traduce en la integración de las tecnologías, en una corriente que, como ya nos anunciaba la UNCTAD en su informe del 2021, es ya el motor principal del comercio marítimo mundial.

La gran ventaja de la tecnología es que es para todos. Y, sobre todo, para quien mejor sabe aprovecharla. En eso, los agentes de carga medianos estamos por delante y podemos ofrecer las ventajas de la interoperabilidad, el intercambio fluido de información, la trazabilidad y la seguridad.

¿Y el futuro? Globales y grandes como Goliat, veloces como David

La tendencia de los grandes actores es a minimizar la competencia, ya sea absorbiendo a organizaciones, ya sea impidiéndoles moverse en el mercado. Y ahí es donde debemos concentrar nuestros esfuerzos.

Incrementando la cooperación entre empresas locales. Unir nuestras fuerzas nos dará alcance, sin renunciar a nuestra baza principal, que es la reactividad.

Todos los cambios van a ser repentinos y van a exigir muy alta velocidad en el proceso de adaptación e implementación. Este es uno de los mayores hándicaps de los gigantes, frente a las transitarias más locales y de menor tamaño.

Generando vocación y talento. Es fundamental acudir a las escuelas y universidades, poner en marcha iniciativas para crear profesionales con un elevado grado de especialización en todos los niveles. En este sentido, proyectos como YEP MED, de la Escola Europea, contribuye a alimentar nuestro sector con más y mejores gestores logísticos.

Y, por supuesto, aprovechando todas las oportunidades que nos ofrece la tecnología. Nuestras necesidades, las herramientas que nos aportan valor -a nosotros y a nuestros clientes- muchas veces no dependen de licencias prohibitivas o de adaptación de software estándar. La tecnología está para transformarla en soluciones propias, a nuestra medida exacta y creadas desde dentro.

Poder mirar cara a cara a los Goliat, siempre sin abandonar nuestras señas de identidad: cercanía, profesionalidad y transparencia.

Esas serán las claves de nuestro éxito en el sector.