La Armada española recibe el primer submarino de la clase S-80

El submarino S-81 “Isaac Peral”, el primer submarino de la clase S-80, construido por Navantia en el astillero de Cartagena, ha sido entregado en la Flotilla de Submarinos en el Arsenal de Cartagena. Al acto, al que asistieron numerosas autoridades, estuvo presidido por la ministra de Defensa, Margarita Robles, acompañada por el almirante jefe de Estado Mayor de la Armada, Antonio Piñeiro.

Con esta entrega, España entra en el selecto club de los 10 países capaces de diseñar y construir submarinos. Este proyecto ha supuesto el mayor reto para la construcción naval española hasta la fecha. El avanzado diseño de este proyecto de sumergible de propulsión convencional ha hecho que ya se interesen por él varios países.

El Programa S-80 supone un salto tecnológico sustancial frente a su predecesor, el S-70, ya que va a contar con un Sistema Integrado de Control de la Plataforma y un Sistema de Combate que, al mismo tiempo que permiten elevar su grado de automatización, reducen notablemente el número de personas necesarias para operar el submarino.

El primero de cuatro

Tal y como informamos en El Canal, tras la entrega del “Isaac Peral” (S-81ya se avanza en el segundo de la clase, S-82, “Narciso Monturiol”, que está al 75% de su construcción en Cartagena y se espera su entrega el año próximo. En la cadencia de entrega, para el 2025 se espera al “Cosme García” (S-83) y el “Mateo G. de los Reyes” (S-84) navegará en el 2026.

Con la entrega del submarino S-81, “Isaac Peral”, la Armada incorpora una nueva unidad demostrando que cuenta con los recursos necesarios para mantener y actualizar las capacidades propias de una Fuerza Naval, tecnológicamente avanzada, equilibrada y expedicionaria, capaz de afrontar con garantías los retos presentes y futuros, y cumplir eficazmente con su misión.

Los nuevos submarinos de la Clase S-80 pueden realizar inmersiones continuadas durante 44 días y recorrer hasta 6.500 millas náuticas. Viajan a 19 nudos en inmersión (10 nudos en superficie) y pueden sumergirse hasta los 350 metros con total seguridad. Su eslora es de 81 metros y el diámetro es de 7,3 metros, dando cabida a una tripulación operativa de 53 personas, si bien pueden ser manejados con tan sólo 32 tripulantes. Incorpora 6 tubos lanzatorpedos y puede embarcar hasta 16 armas entre misiles, torpedos y minas para cumplir con su misión como como “arma táctica disuasoria”.

La dotación ha llevado a cabo un riguroso proceso de formación, adiestramiento y certificación durante todo el proceso de las pruebas de mar que le permite conocer en profundidad la plataforma, de modo que el submarino pueda ser operado con seguridad, tanto en superficie como en inmersión. Ahora se enfrenta a una navegación de mes y medio en la que realizará varias pruebas tanto de navegación como de prueba de sistemas y armamento.

El nuevo submarino rinde tributo al inventor Isaac Peral

Acto oficial

Durante el acto oficial de entrega de la nave, se procedió a la firma del documento de entrega del submarino, de Navantia al Ministerio de Defensa y de éste a la Armada. A continuación, el comandante de la Flotilla de Submarinos dio posesión del mando del submarino al capitán de Corbeta Manuel Corral. Posteriormente se hizo entrega de la Bandera al submarino, y tras el embarque de la dotación se procedió al primer izado de bandera a bordo.

Cabe recordar que el Arma Submarina cuenta con una larga y dilatada experiencia de más de 100 años en la operación de submarinos, y que el programa S-80 garantiza su continuidad. Los dos primeros aparatos tendrán una motorización convencional atmosférica, mientras que las dos segundas incorporarán el nuevo sistema anaeróbico (AIP- Propulsión Independiente de Aire). Este sistema permite funcionar a los motores diésel que alimentan la propulsión eléctrica durante más tiempo sin necesidad de emerger a superficie, el momento de mayor vulnerabilidad para la nave. Tanto el S-81 como el S-82 recibirán sus motores AIP en su futura primera “gran carena”, las paradas programadas para mantenimiento, habitualmente, a los 7 años de la entrada en servicio.