Artur Mas lleva al Propeller de Barcelona la receta del comercio exterior: rumbo, constancia y largo plazo

Artur Mas defendió conceptos estrechamente ligados al desarrollo del comercio y las infraestructuras

Artur Mas fue el protagonista este martes del tradicional almuerzo mensual del Propeller Club Barcelona, en el que el expresidente de la Generalitat de Catalunya centró buena parte de su intervención en la importancia de mantener una dirección estratégica clara y sostenida en el tiempo para favorecer el desarrollo económico y el comercio exterior.

Mas vinculó la evolución del sector exterior con la capacidad de establecer un rumbo definido y mantenerlo durante periodos prolongados. Una reflexión que sintetizó alrededor de tres conceptos —rumbo, constancia y largo plazo— y que trasladó como elementos necesarios para abordar proyectos y transformaciones cuyos resultados no son inmediatos.

Rumbo, constancia y largo plazo

El planteamiento expuesto por el expresidente encuentra una lectura especialmente directa en el ámbito logístico y portuario. El desarrollo de infraestructuras, corredores ferroviarios, conexiones marítimas o plataformas logísticas exige horizontes de inversión y planificación que habitualmente superan los ciclos económicos y políticos más inmediatos.

Precisamente, la trayectoria institucional de Mas cuenta con antecedentes estrechamente relacionados con esta visión aplicada a las infraestructuras y el comercio exterior. En marzo del 2011, ya como presidente de la Generalitat, defendió públicamente el Corredor Mediterráneo, vinculando su ejecución con la capacidad de exportar de la economía catalana y con su conexión con Europa y el resto del mundo. Mas sostuvo entonces que el proyecto debía convertirse en un compromiso colectivo sin marcha atrás.

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Artur Mas, expresidente de la Generalitat de Catalunya, durante su intervención

Un año después, durante una intervención en Boston sobre el modelo catalán de infraestructuras, volvió a situar el Corredor Mediterráneo entre las prioridades económicas y defendió una mayor orientación de las inversiones hacia el ferrocarril y, específicamente, hacia el transporte de mercancías.

El almuerzo de septiembre del Propeller Club de Barcelona permitió así trasladar al ámbito logístico-portuario una reflexión que va más allá de la coyuntura inmediata: la competitividad y el comercio exterior requieren objetivos definidos y, especialmente, capacidad para mantenerlos en el tiempo.