La Autoridad Portuaria de Avilés (APA) se ha integrado en la Alianza Europea de Puertos de Mediano Tamaño (European Medium-Sized Ports Alliance, EMPA), una red informal en la que se integran 18 puertos de 10 países de la Unión Europea y en la que ya figuran otros enclaves españoles como Gijón, Vigo y Sevilla.
La adhesión del puerto de Avilés se ha producido en un encuentro en Bruselas en coincidencia con la celebración en el Parlamento Europeo de una sesión del grupo SEArica (Seas, Rivers, Islands and Coastal Areas), bajo el título Los puertos en el corazón de las estrategias europeas y del desarrollo regional.
Alianza Europea de Puertos de Mediano Tamaño
Alemania: Kiel y Puertos de Niedersachsen
Dinamarca: Aabenraa y Esbjerg
España: Avilés, Gijón, Vigo y Sevilla
Francia: Brest y Sète
Holanda: Den Helder y Gemeente Waalwijk
Irlanda: Shannon Foynes y Waterford
Italia: Rávena
Noruega: Alesund
Portugal: Setúbal
Suecia: Vanerhamn
En esta reunión, dedicada a ahondar en el papel de los puertos como clústeres estratégicos para la competitividad y el desarrollo territorial, ha intervenido el director de la Autoridad Portuaria de Avilés, Ramón Muñoz-Calero para decir que “los puertos medianos somos nodos esenciales y multimodales que contribuimos a garantizar la conectividad de las regiones y las industrias, así como a reforzar las cadenas logísticas y de transporte”.
Reivindicaciones de los puertos medianos
El presidente de la EMPA, y también director general del puerto francés de Brest, Christophe Chabert, ha destacado entre las fortalezas de estos puertos su papel protagonista en el desarrollo de la estrategia europea de eólica marina; su capacidad para facilitar el comercio internacional, la regeneración industrial y el despliegue de fuentes de energía alternativas, y su plena capacidad intermodal.
También ha enviado una carta a la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, y a la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, una serie de reivindicaciones y demandas como la mejora de las posibilidades de optar a fondos europeos, la unificación de los procedimientos medioambientales y de seguridad; ajustar la hoja de ruta de la transición energética a las capacidades industriales y a la adopción por parte del mercado, y, finalmente, facilitar la coordinación entre los grandes hubs portuarios y los puertos regionales.
En este sentido, Ramón Muñoz-Calero apunta que “nuestro papel, junto con el de las industrias e instituciones, es fundamental para conseguir una transición energética justa y para garantizar su sostenibilidad económica a largo plazo” porque dentro de su diversidad, “somos actores dinámicos, de gran relevancia estratégica y un componente esencial del sistema portuario europeo”.
Los miembros de la Alianza coinciden en la necesidad de participar del desarrollo de la estrategia portuaria y la política marítima industrial de la UE. Comparten, asimismo, una dimensión mediana y muestran una gran fortaleza industrial; contribuyen a la cohesión del territorio en el que se asientan; refuerzan la conectividad europea; están inmersos en procesos de descarbonización; están especializados en tráficos relacionados con la eólica terrestre y marina; garantizan operativas intermodales y conectividad con las redes nacionales de carreteras y ferroviarias de sus respectivos países, y cuentan con fondos europeos para el desarrollo de sus inversiones y proyectos logísticos.
Según explica Muñoz-Calero “estamos a la vanguardia a la hora de garantizar los requerimientos de la industria eólica marina tanto en términos de espacio como de capacidad de carga, logística, servicios portuarios e infraestructuras a pie de muelle para la finalización del proceso productivo de los diferentes componentes eólicos”.











