El turismo de cruceros lleva años en el punto de mira de las grandes ciudades, especialmente desde el prisma de la opinión pública, que lo ve como un factor más que contribuye a la masificación. En el caso de Barcelona, tanto el puerto como el Ayuntamiento están trabajando para que este tipo de turismo sea más sostenible a través de medidas como la reducción de las escalas o de las terminales dedicadas a este tráfico. Ambas instituciones coinciden en este objetivo, aun tomando en consideración estudios que “demuestran” el “bajo” impacto de este tipo de turismo en Barcelona.
Y es que el turismo de cruceros representa el 2,5% del total de visitantes diarios de Barcelona, según concluye el estudio El turismo de cruceros en la dinámica turística de Barcelona: volumen, intensidad y presión (2024), elaborado por la Universitat de Girona (UdG) e impulsado por el puerto de Barcelona y la Cruise Lines International Association (CLIA). Además, solo en 32 días del año los cruceristas superan el 5% del total de visitantes diarios, y no exceden el 7,5%.
Las principales conclusiones del estudio, que se basa en una estimación en función de las conexiones móviles registradas por las antenas de Telefónica, subrayan que el peso real de los cruceristas es reducido dentro del conjunto de visitantes y se concentra en momentos y espacios concretos. Así, la saturación urbana respondería a dinámicas “complejas y multicausales derivadas de la interacción de múltiples flujos urbanos y turísticos”, señala el documento.
El turismo de cruceros representa el 2,5% del total de visitantes diarios de Barcelona, según el estudio El turismo de cruceros en la dinámica turística de Barcelona: volumen, intensidad y presión (2024), elaborado por la Universitat de Girona (UdG) e impulsado por el puerto de Barcelona y la Cruise Lines International Association (CLIA).
En función de estos datos, el estudio desarrollado por la Universitat de Girona refleja que el turismo de cruceros tiene un carácter minoritario en Barcelona, y revela que los cruceristas no constituyen un factor estructural de la presión turística. Además, el estudio asegura que existe una baja coincidencia sistemática entre los días de mayor afluencia turística y los picos de cruceristas.
La dinámica turística en Barcelona respondería, según la investigación, a la interacción simultánea de múltiples flujos (cruceristas, excursionistas y turistas) que coinciden en espacios y momentos concretos. “La concentración de cruceristas en Barcelona es puntual, localizada y limitada en el tiempo”, insisten desde la Universitat de Girona. En este sentido, se ha apuntado que el sistema turístico barcelonés está dominado por los turistas alojados y los excursionistas (97,5% del total).
Reducción de las terminales de cruceros
El puerto de Barcelona impulsa y elabora estudios periódicos sobre diferentes aspectos de la actividad de cruceros. El estudio se presenta un año después de la decisión del puerto y el Ayuntamiento de Barcelona de reducir las terminales de cruceros. Ambas instituciones acordaron reordenar el muelle Adossat mediante el cierre de dos de las terminales públicas, reconstruir la tercera, la C, y construir un nuevo puente gemelo al del Porta d’Europa.
Según se presentó, la inversión público-privada de todas las actuaciones será de 185 millones de euros en el puerto de Barcelona, que se suman a los 265 millones de euros que, según el puerto y el Ayuntamiento, se han desplegado desde el 2018. De los 185 millones a desplegar hasta el 2030, unos 35 millones de euros se destinarán a la nueva Terminal C; 50 millones a la reconstrucción de un tramo de muelle de 650 metros; 90 millones al nuevo puente gemelo al Porta d’Europa, y 10 millones a mejorar la movilidad con la ciudad.

El calendario comienza a correr a finales del 2026 con el cierre de la Terminal Sur del muelle de Barcelona, liberando esta zona de actividad comercial. En el mismo tramo del calendario se derrumbará la terminal C para, en su lugar, construir una más moderna, que seguirá siendo pública de gestión privada. Sus obras comenzarán a principios del 2027, y la capacidad máxima del nuevo activo será de 7.000 pasajeros. En el 2027, también, está prevista la inauguración de la quinta terminal privada, la de Royal Caribbean, y el inicio de las obras para desdoblar el puente Porta d’Europa con la construcción de uno gemelo y la mejora del actual.
No será hasta el 2028 que vuelva a entrar en funcionamiento la Terminal C, que seguirá siendo pública, fecha a partir de la cual se podrán derrumbar las terminales A y B. El espacio liberado se rehabilitará, y si bien no se han dado más detalles de los usos, la instalación de un muelle más moderno en esa zona facilitará la instalación del Onshore Power Supply (OPS) en el muelle Adossat. En el año 2029, entrará en funcionamiento el corredor urbano que conectará las Drassanes con el barrio de La Marina del Prat Vermell, y en el 2030 se completará el protocolo con la entrada en funcionamiento de la terminal C y el puente gemelo al de Porta d’Europa.











