El viaje institucional de Donald Trump a China ha servido, de momento, para apaciguar los ánimos entre ambas potencias. Hasta donde se conoce, no se ha cerrado ningún acuerdo comercial entre Estados Unidos y el gigante asiático, pero sí que se han hecho públicas algunas de las exigencias que Trump habría trasladado a Xi Jinping: la compra de 200 Boeings, petróleo y soja estadounidense, así como la reducción de los aranceles a las tierras raras chinas.
Según Reuters, la parte del acuerdo de la que más datos se conocen –la compra de 200 Boeings por parte de China– ya habría sido decepcionante. Lo es a tenor de la tendencia del fabricante de aeronaves en la bolsa, que ha caído un 4% este viernes. Y es que, según se había filtrado anteriormente, habían estado bajo negociación la transacción de 500 aviones, 300 más de los que, en principio, han acabado acordándose.
France24 publica que sobre la mesa también habría estado la compra de soja y petróleo estadounidense por parte de China. El gigante asiático ya había iniciado una diversificación de la importación de soja, así como de sorgo, en favor de otros países como Brasil. De hecho, por lo que respecta al sorgo, el 94% de las exportaciones estadounidenses se dirigían a China antes de la llegada de Trump al poder. En cuanto al petróleo, Irán es el principal proveedor de petróleo a China. Sin embargo, no se han dado a conocer más detalles sobre un posible acuerdo en este aspecto.
Chips y tierras raras
En cuanto al apartado tecnológico, ha sido uno de los principales aspectos en las negociaciones entre EE UU y China. Por ello, los máximos representantes de tecnológicas como Apple (Tim Cook), Tesla y Space X (Elon Musk) y Nvidia (Jensen Huang) han acompañado a Trump en la visita a China, así como para potenciar sus líneas de negocio vinculadas a la inteligencia artificial.
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De hecho, el mandatario estadounidense habría autorizado a China a comprar uno de los chips de IA de Nvidia más potentes del mercado –el H200–, componente que hasta ahora la Casa Blanca había vetado a empresas chinas –para desacelerar su desarrollo tecnológico–. Sin embargo, China no habría aceptado la propuesta de Trump, dado que ha estado potenciando esta línea de negocio en los últimos años para dejar de depender de los chips de Nvidia, considerada la empresa más valiosa del planeta sobre Apple y Microsoft.
En el seno de las negociaciones sobre la soberanía tecnológica también se ha puesto sobre la mesa la cuestión de las tierras raras, una de las principales motivaciones de Trump para hacerse con Groenlandia y eliminar su dependencia de China. Actualmente, el gigante asiático supera el 80% de la producción de este tipo de minerales, empleado para todo tipo de componentes tecnológicos, y controla más del 90% de la oferta mundial de estos elementos. Sin embargo, según Reuters, Trump tampoco habría logrado cerrar un acuerdo por el que China se comprometa a reducir los aranceles vinculados a las tierras raras.









