El puerto de Barcelona cierra la terminal Nord del WTCB y aleja de la ciudad 340 escalas de cruceros y ferrys

El puerto de Barcelona despidió este lunes al “World Navigator” de la naviera Mystic Cruisers, el último crucero que atracó en la terminal Nord del World Trade Center. A partir de ahora, las operaciones del muelle Barcelona Nord, aproximadamente 340 escalas, se trasladarán al muelle Adossat, lo que permitirá alejar la actividad de cruceros y ferrys del núcleo urbano y abrir esta zona a la ciudadanía.

El cierre del muelle Barcelona Nord para las operaciones de cruceros y ferrys es un paso más del puerto de Barcelona en su compromiso con el Ayuntamiento de Barcelona de alejar la actividad de cruceros de las zonas urbanas, trasladándola al muelle Adossat y mejorando en la sostenibilidad de la infraestructura portuaria. A finales del 2026, está previsto el cierre de la terminal Sud, trasladando 70 escalas más al muelle Adossat.

El traslado de las operaciones que se llevaban a cabo en el muelle Barcelona Nord permitirá liberar 630 metros de la línea de muelle, poniendo a disposición de la ciudadanía más de 13.600 metros cuadrados de nuevos espacios públicos que antes estaban destinados para el uso exclusivo de cruceros y ferrys.

El muelle Barcelona Nord estará abierto parcialmente al público en el 2024 con motivo de la Copa América

Según explicó el presidente del puerto de Barcelona, Lluís Salvadó, el muelle Barcelona Nord, por motivos de seguridad, solo estará parcialmente abierto a la ciudadanía el próximo año y de forma transitoria con motivo de la celebración de la Copa América.  No será hasta el 2025 cuando este nuevo muelle recuperado para el Port Vell podrá ser un espacio público, después de elaborar una planificación y trabajar en un proyecto de urbanización.

En el acto de despedida al último crucero que  atracó en el muelle Barcelona Nord, el presidente del puerto de Barcelona, Lluís Salvadó, remarcó que este lunes “fue un día histórico porque no se volverán a ver cruceros o ferrys en este muelle, una zona que el puerto de Barcelona abrirá a la ciudad y pondrá al servicio de los ciudadanos en cuanto finalice la 37ª edición de la Copa América el otoño que viene”.

Por otro lado, añadió que “el cierre del muelle Barcelona Nord para la operativa de cruceros es un nuevo paso para cumplir con el acuerdo firmado el 2018 con el Ayuntamiento de Barcelona para eliminar las externalidades negativas que esta actividad podía producir a los ciudadanos, y es una clara demostración de que el puerto de Barcelona cumple con lo pactado”.

El presidente del puerto de Barcelona, Lluís Salvadó, durante el acto de despedida del crucero

Pasos previos y futuros del puerto de Barcelona para reducir las emisiones

Además del pacto con el Ayuntamiento de Barcelona, el mismo 2018 el puerto cerró la terminal de cruceros ubicada en el Maremagnum, reduciendo de 8 a 7 las terminales operativas. Y no solo eso, sino que dejó de aceptar las operaciones de cruceros fuera de las terminales, limitando el número de escalas a un buque por terminal.

Desde el puerto de Barcelona aseguran que siguen incentivando la llegada de los cruceros más modernos de la flota mundial, buques más sostenibles e impulsados con combustible de transición como el GNL, reduciendo así las emisiones. Paralelamente, continua la adaptación del muelle Adossat para alojar no solamente la actividad que hasta ayer se llevaba a cabo en el muelle Barcelona Nord, sino la que hasta el año 2026 operará en el muelle Barcelona Sud, cuando se trasladen cerca de 70 escalas.

El traslado de las operaciones de cruceros a esta zona del puerto, que se encuentra más alejada de los núcleos urbanos de Barcelona, supone una inversión de más de 270 millones de euros, de los cuales 152 son de inversión pública y 125 de inversión privada. A esto se le debe sumar la apuesta del puerto de Barcelona por electrificar el muelle Adossat, que sumará 80 millones para evitar las emisiones de los buques atracados en el puerto.