La Generalitat ha aprobado este martes una programación de actuaciones de infraestructuras de movilidad, que prevé una inversión estimada de 1.800 millones de euros. Dentro de esta planificación, Cimalsa, empresa pública catalana, se encargará de liderar la implantación de puntos de recarga eléctrica, o electrolineras, en cinco autopistas catalanas, mientras que Infraestructures.cat actuará como soporte técnico transversal, gestionando los anteproyectos y la supervisión de la financiación.
En este sentido, el plan contempla un presupuesto de 18 millones de euros para el despliegue de una red de electrolineras de carga ultrarrápida en las áreas de servicio de vías gestionadas por la Generalitat. Es el caso de la C-33 en Montcada i Reixac; la C-32 en Tordera, Maresme y Gavà; la C-60 en La Roca; la C-25 en Sant Pere Sallavinera y Gurb, o la C-16 en Montserrat. También, se estudiará el despliegue de electrolineras en la C-16 entre Berga i Bagà; la C-25 entre Espinelves y Santa Coloma de Farners, y la C-25 en Cervera.
Refuerzo de las carreteras
En el ámbito de las carreteras, la Generalitat apuesta por el Programa de Carreteras 2+1, destinado a reducir la accidentalidad en ejes como el del Ebro (C-12, entre Amposta y Lleida), el del Litoral (C-63, C-35 y C-59 en el área de la Costa Brava y el Maresme) y el de Poniente (C-26 y C-14, entre Balaguer y Oliana). Estas actuaciones suman unos 350 millones de euros.
Uno de los proyectos más destacados es la transformación del Eje del Llobregat (C-16) entre Berga y Bagà. Con una inversión de 500 millones de euros, se prevé el desdoblamiento hasta Cercs, la implantación de un tercer carril reversible hasta Bagà, la construcción de cinco nuevos túneles y la transformación de 15 intersecciones para mejorar la fluidez y la seguridad, además de la implantación de medidas de descarbonización de la infraestructura.











