Damià Calvet: “Se habla de combustibles de transición para los buques, pero aún no sabemos cuáles serán los definitivos”

La implantación de nuevas fuentes de energía, el suministro de combustibles «más limpios» y el desarrollo de medidas para que los buques sean más eficientes son un desafío global y, sobre todo, están motivados por la necesidad inmediata de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Además, con el objetivo de alcanzar las emisiones neutras de carbono, se están realizando inversiones masivas en alternativas a los combustibles fósiles, como es el caso del puerto de Barcelona. 

El puerto de Barcelona está inmerso en un proceso laborioso y complejo como es el plan Nexigen, que supondrá la electrificación de sus muelles con dos proyectos pilotos como punto de inicio en las terminales BEST y la Terminal Ferry. Una inversión final de 110 millones de euros aportados por la Autoridad Portuaria que le pondrá a la cabeza de la tecnología Onshore Power Supply (OPS), con el propósito de una considerable mejora de la calidad de aire del recinto portuario. 

El Plan de Electrificación de Muelles del puerto de Barcelona conectará a tierra el primer buque dentro de dos años. Una hoja de ruta la de Nexigen, que desea situar al enclave catalán a la vanguardia de la descarbonización mediante la instalación de conexiones OPS en todos los puntos de atraque para el 2030. En su presentación, Damià Calvet, presidente del puerto de Barcelona, quiso destacar la importancia de ciertos aspectos en el ámbito del suministro de combustibles alternativos. Indicó que, a día de hoy, nos encontramos con ciertas incertidumbres: «Se habla de combustibles de transición, pero todavía no se habla de los combustibles definitivos que deben tener los buques». Asimismo, remarcó que todavía encontramos diferencias entre las navieras porque “cada una está relacionada con uno u otro sector, universidad o investigadores y hay varias tipologías de combustible». Aunque todo esto, «se desarrollará en los próximos años», según dijo. En opinión de Calvet, «las opciones se reducirán y cuando se reduzcan, el panorama será más claro para los propios puertos», en referencia al uso de hidrógeno, metanol u otros combustibles. 

“Lo que tenemos que intentar», apuntó Calvet, «es que el puerto pueda hacer lo que es obvio: conectar el buque cuando esté atracado y estar preparados para poder suministrar los combustibles finales. Esta es la misión». Para Calvet, es una obviedad «que queremos un planeta limpio y queremos luchar de verdad contra el cambio climático», y por eso, añadió, «tenemos un contacto constante entre los puertos con el objetivo de avanzar en esta dirección lo antes posible».

La transformación del modelo energético es un hecho que está condicionando el progreso de la industria y el transporte. Como es sabido, el transporte marítimo sigue siendo menos contaminante que otros medios de transporte, pero no se puede ignorar que ocupa un lugar importante entre los principales emisores de carbono y contaminación atmosférica. El significativo aumento del transporte marítimo y sus perspectivas de crecimiento para los próximos años hacen necesario incorporar medidas urgentes para reducir al mínimo el impacto de este modelo de transporte en el medio ambiente