Un futuro incierto, pero lleno de oportunidades: el project cargo ante los escenarios del mañana

El project cargo es uno de los segmentos de carga más interesantes, por su diversidad, su alto valor y la complejidad de sus operativas, que implican a una multitud de actores y una coordinación matemática entre ellos.

Breakbulk Europe, la feria internacional de carga pesada, se celebra en Rotterdam un año más en un ecosistema con una amplia experiencia en este campo.

Precisamente, el recinto neerlandés analiza el futuro para examinar las posibles derivas que seguirá el sector de cara al 2050, contemplando diferentes escenarios que podrían afectar, para bien o para mal, a un sector estratégico para los recintos portuarios y las empresas que se adentran en este tipo de operaciones. 

En un primer paradigma, al que llaman Connected Deep Green, se imaginan un futuro con una situación geopolítica estable y una colaboración estrecha entre los diferentes actores, especialmente para luchar contra el cambio climático, y en vistas que se realicen importantes inversiones en el ámbito de la transición energética.

El desarrollo de la eólica offshore propiciaría un fuerte crecimiento en la producción de acero y el transporte de carga pesada y project cargo, siendo este escenario el más optimista para el breakbulk. 

Para un segundo escenario, el puerto de Rotterdam plantea el Regional Well-Being, un contexto en el que el crecimiento económico es modesto debido a las barreras comerciales, y las medidas restrictivas de CO₂ difieren entre países.

Asimismo, se espera una caída importante en las importaciones de combustibles fósiles y materias primas debido a las políticas de bienestar, biodiversidad y medioambiente del Noroeste de Europa. Para el project cargo sería un escenario positivo, porque Europa dependería en un 80% de la importación de productos semielaborados como la carga fraccionada. 

En el tercer escenario, Wake-Up Call, hay una preocupación cada vez mayor por el cambio climático y la disponibilidad de alimentos y combustible. A partir del 2030, se aprueban medidas drásticas para fomentar la transición energética, aunque de forma tardía. Habría una reactivación del comercio mundial, aunque los altos costes del transporte frenan el crecimiento. Para el 2050, el crecimiento del breakbulk sería un 50% mayor al 2020. 

La apuesta por las energías renovables dibujará el escenario futuro del project cargo
La apuesta por las energías renovables dibujará el escenario futuro del project cargo

El escenario más pesimista es el de Protective Markets, en el que las tensiones geopolíticas y la desconfianza desempeñan un papel central. Existe negligencia en la ejecución de las políticas climáticas. Hay un lento crecimiento económico y disminuye la población de la UE, lo que provoca una caída del tráfico de mercancías.

La demanda de project cargo es baja, y la eólica marina no acaba de crecer, algo que provocaría una disminución constante del breakbulk. 

Un futuro incierto, pero con muchas oportunidades

Como hemos visto, el futuro es incierto, no solo para la carga fraccionada y el project cargo, sino para todos los segmentos industriales. Lo que sí sabemos son las tendencias que puede seguir el sector de cara a los próximos años, fijándonos en lo que se ha hecho hasta ahora.

Y de esto, precisamente, se hace eco la última revista del encuentro Breakbulk Europe, que se fija en las últimas tendencias que sigue su sector en este ámbito. 

Y se centra en una tendencia cada vez mayor en el mercado industrial, que había trasladado su músculo productivo a China, pero que ahora se diversifica para reducir la dependencia del gigante asiático.

En el project cargo y más específicamente en la construcción naval y la adquisición de materias primas, según publica Felicity Landon en Breakbulk Magazine, estaría pasando lo mismo, con una deslocalización cada vez más próxima a los lugares de destino y una deriva que se acerca al nearshoring o, incluso, el onshoring, especialmente después de los últimos episodios en los que la cadena de suministro se ha tambaleado -pandemia de Covid-19, atasco del buque Ever Given en el Canal de Suez, conflicto en el Mar Rojo, la sequía en el Canal de Panamá, y los próximos que puedan devenir-.

A este contexto se le suma la pretensión global de alcanzar las emisiones neutras de carbono para el 2050 y las cada vez más frecuentes políticas encaminadas a cumplir con este objetivo.

El hidrógeno se ha convertido en un pilar fundamental, pero su infraestructura es compleja: las nuevas instalaciones requieren de grandes piezas, que según recoge Luke King en la revista Breakbulk Europe, generará un importante negocio para las empresas especializadas en project cargo.

Según King, se trata de un segmento energético en el que “las piezas no suelen producirse en el lugar donde se van a montar las instalaciones, y a medida que este sector crezca, las piezas van a ser aún más grandes”. 

El futuro es incierto, no solo para la carga fraccionada y el project cargo, sino para todos los segmentos industriales
El futuro es incierto, no solo para la carga fraccionada y el project cargo, sino para todos los segmentos industriales

Lo mismo pasa con los parques eólicos marinos, que ya se están desplegando a lo largo de todo el mundo y que experimentarán un crecimiento notable en los próximos diez años, como concreta Jeremy Bowden en la segunda revista de Breakbulk del 2024. En este sentido, las turbinas ya representan una carga grande que requiere de una importante operativa, pero Bowden pronostica que este tamaño se va a incrementar en los próximos años, un mercado que no solo incluye las turbinas, sino también los convertidores de energía. No obstante, avisa de que se espera una escasez en el mercado del transporte, a pesar de que llegarán nuevos buques capaces de asumir estas operativas. 

En este contexto en el que los países de Occidente se afanan en incrementar la producción de energía eólica, Thomas Timlen relata en Breakbulk que Asia podría acaparar la mitad de la producción mundial de eólica marina para el 2050, con Taiwán, Corea del Sur, Japón y China como mercados potenciales.

A pesar de que la inflación es global, los mercados europeos se estarían esforzando para ser competitivos en este segmento, con una Asia que cada vez se ajusta más a la ambición del cambio climático explorando diferentes mercados, desde las baterías eléctricas al hidrógeno, la eólica o la energía nuclear, todas ellas susceptibles de incorporar el project cargo en sus instalaciones. 

El futuro está abierto a muchos dilemas, no solo en el segmento de la carga de proyecto y fragmentada, sino en toda la cadena de suministro. Lo que sí sabemos es que la geopolítica jugará un papel trascendental en la forma como se organiza la cadena de suministro.

Por otro lado, la implicación de los actores en la lucha contra el cambio climático será fundamental para transitar hacia energías cada vez más renovables, que necesitarán de especialistas en project cargo para construir sus imperiosas instalaciones.

Las 5 oportunidades y desafíos del project cargo

En la presente revista, uno de los temas que analizamos junto a los expertos participantes es el de la carga fraccionada y el project cargo. Se trata de un segmento al alza que enfrenta los numerosos desafíos que disputa la cadena de suministro global, pero también con muchas oportunidades que encuentran su lugar de coincidencia en Breakbulk Europe 2024. 

Las siguientes son las 5 oportunidades y desafíos de las cargas especiales:

5 OPORTUNIDADES

  1. Innovación creciente en la logística y el transporte
  2. Momento dulce para la energía eólica y el hidrógeno
  3. Tendencia a diversificar las fuentes de producción y evitar la dependencia de China
  4. Mayor número de empresas especializadas y más competitividad
  5. Interés en mejorar las infraestructuras para aumentar en tráficos

5 DESAFÍOS

  1. Inestabilidad geopolítica a nivel internacional
  2. Cortes en la cadena de suministro y readaptación de rutas
  3. Equilibrio entre sostenibilidad y progresión económica
  4. Formación, nuevos perfiles profesionales y falta de talento joven
  5. Adaptación de las infraestructuras y la capacidad a una carga cada vez más sobredimensionada