Una llamada de atención frente al ETS

La preocupación de toda la comunidad portuaria del Sur de Europa frente al ETS es más que evidente por los riesgos que entraña su aplicación tal y como está redactada la normativa en este momento. Una posición unánime respecto a la petición de moratoria que debería hacer reflexionar a la UE.

El pasado 9 de noviembre la Federación Europea de Operadores Portuarios y Terminales Privadas, FEPORT, celebró una reunión extraordinaria en la que ANESCO reiteró la necesidad de posponer la entrada en vigor de la nueva directiva medioambiental del ETS –Emissions Trading System- prevista para el 1 de enero del 2024. En aquel encuentro hablamos de la imperiosa necesidad de “parar el reloj” para poder analizar y mejorar la Directiva que tanta preocupación suscita. 

Un día después, el pasado viernes 10 de noviembre, también participamos en una jornada organizada por el puerto de Barcelona que sirvió para visibilizar la unión de puertos, navieras, estibadoras, operadores logísticos y cargadores frente a esta misma Directiva que gravará las emisiones del transporte marítimo.

Pérdida de competitividad, reducción del negocio de transbordo, fugas de carbono y desvío de barcos a puertos no europeos (pero muy cercanos a recintos comunitarios) son algunos de los riesgos que se pusieron de relieve durante el encuentro ante la inminente puesta en marcha de la tasa medioambiental europea.

Como ven, la preocupación de toda la comunidad portuaria del Sur de Europa frente al ETS es más que evidente por los riesgos que entraña su aplicación tal y como está redactada la normativa en este momento. Una posición unánime respecto a la petición de moratoria que debería hacer reflexionar a la UE.

De hecho, los gobiernos de Italia, Grecia y Portugal ya han trasladado esta inquietud a la Comisión Europea solicitando medidas correctoras. Tal y como expresan en su escrito, temen que la implementación del ETS tenga consecuencias en términos de fuga de carbono y pérdida de competitividad de los puertos del Sur de Europa y en el transporte de mercancías con transbordo de contenedores, lo que generaría el consiguiente riesgo estratégico para todo el sistema logístico europeo y para el empleo.

Por ello, los gobiernos de Italia, Grecia y Portugal piden a la Comisión Europea que aclare la posible lista de medidas que pretende adoptar para mitigar los riesgos identificados, así como el procedimiento para implementarlas, en caso de que dichos riesgos se materialicen.

Al igual que desde otros organismos públicos y empresas privadas, la Asociación Nacional de Empresas Estibadoras y Centros Portuarios de Empleo también ha insistido en la necesidad de posponer su entrada en vigor ante el temor de que, huyendo del cumplimiento de esa normativa, una parte sustancial de los tráficos de transbordo se trasladen desde los puertos del Sur de Europa hasta otros puertos extracomunitarios.

De hecho, hemos sido conocedores de diferentes estudios realizados por expertos que aseguran que esta previsible fuga de tráficos afectará muy negativamente a la competitividad de los puertos españoles que realizan actividades de transbordo, las cuales suponen el 55% del total de las mercancías manipuladas en todo el sistema portuario español. Y tendrá impacto en sus economías locales y en el empleo. Uno de estos estudios, el elaborado por la consultora de transporte y logística ALG Global, señala que los puertos españoles corren el riesgo de perder el 50% de su negocio de transbordo internacional de contenedores ante la imposibilidad de competir en precio con los recintos portuarios del Norte de África. 

Posponerla nos permitiría mejorar la Directiva en lo que respecta a los tráficos internacionales de larga distancia que hacen transbordo en una dársena comunitaria. De este modo lograríamos frenar la afección de la normativa y trabajar en su mejora.

Por todo ello, desde ANESCO respaldamos la solicitud de moratoria en la aplicación de la directiva del ETS a los efectos de minimizar las repercusiones negativas de la misma. 

No obstante, también es importante señalar que nuestra apuesta por la sostenibilidad y nuestro compromiso medioambiental es firme.

De hecho, nuestras empresas llevan trabajando desde hace mucho tiempo en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de sus operaciones, pero esta normativa las sitúa en clara desventaja respecto a sus competidores.

Hay que garantizar que no se producen fugas de carbono vinculadas a la reordenación de las redes marítimas y de este modo velar por la competitividad de los puertos europeos y españoles asegurando también la aplicación de medidas a favor de la reducción de emisiones.

En definitiva, para nosotros es clave que la Comisión Europea cree un marco político y jurídico que evite los riesgos sobre la competitividad de los puertos y el empleo y para ello hay que reabrir el debate con todos los agentes implicados, analizar en profundidad los efectos de la normativa y repensar el modelo.