El aprendizaje del Covid-19 dejará huella en el desarrollo de la cadena de suministro

Susana Val

Directora de Zaragoza Logistics Center

El panel Bfuture de BNEW Logistics desgranará la cadena de suministro del futuro, con la visión puesta en el 2030

La predicción de escenarios futuros en la cadena de suministro es esencial para asegurar un buen funcionamiento de los diferentes sistemas. Sobre todo, en los tiempos que corren, donde los efectos de la pandemia nos hacen vislumbrar situaciones que vagamente se podían haber previsto en ningún escenario. No cabe duda que el aprendizaje a raíz del Covid-19 va a dejar huella en la economía y en cómo se desarrollen las cadenas de suministro en el futuro. Así pues, no solamente el concepto del qué pasará es importante, sino qué consecuencias generará y por tanto, cuáles serán los retos a afrontar para hacer frente a este impacto.

Con una visión puesta en el 2030, según diversos proyectos europeos que han investigado los posibles escenarios futuros de la cadena de suministro, son varios los grandes grupos de tendencias o escenarios que se intuyen a medio plazo, cada uno en un grado de madurez diferente y que, de forma genérica, van a encauzar el futuro de la logística y las cadenas de suministro. Todo ello con su correspondiente grado de incertidumbre impuesto eso sí por la situación sanitaria actual que va a regir el ritmo de desarrollo en los diferentes países y continentes.

No cabe duda que los avances tecnológicos o la llamada transformación digital, van a ser la espina dorsal de parte de los escenarios futuro de la cadena de suministro; los efectos del Covid-19 han supuesto que dicho avance tecnológico en muchos países, se haya realizado a una velocidad cinco o seis veces superior a un escenario sin pandemia, como ha sido el caso de la omnicanalidad o la impresión 3D durante el estado de alarma

No cabe duda que los avances tecnológicos o la llamada transformación digital, van a ser la espina dorsal de parte de estos escenarios; los efectos del Covid-19 han supuesto que dicho avance tecnológico en muchos países (como por ejemplo España), se haya realizado a una velocidad cinco o seis veces superior a un escenario sin pandemia, como ha sido el caso de la omnicanalidad o la impresión 3D durante el estado de alarma. La forma en que se articule y se asienten las bases para la implantación de la tecnología, marcará la diferencia entre unos escenarios u otros. Por ejemplo, un escenario donde la legislación se diseñe acorde a los avances tecnológicos, en términos de usos de datos, privacidad y confidencialidad, exista una concienciación medioambiental al respecto o proponga un consumo sostenible, va a diferir de escenarios donde el consumo sea por ejemplo individualizado o no haya una legislación que permita la puesta en funcionamiento de determinados avances tecnológicos, en línea con la inteligencia artificial, los vehículos autónomos, la economía circular o el blockchain por ejemplo. La operativa de la cadena de suministro diferirá sustancialmente si los hábitos del consumidor se modifican y por supuesto el libre comercio entre países frente a economías más restrictivas aumentará o disminuirá notablemente el volumen de importaciones y exportaciones, afectando como si de un dominó se tratase a toda la cadena logística, eslabón a eslabón.

En esta contraposición de escenarios, lógicamente las consecuencias serán muy diferentes. Un consumo poco sostenible, la escasez de regulación y la implantación de avances tecnológicos, pueden llevar a consecuencias tan drásticas como desastres naturales (derivados de una mala gestión medioambiental), o incluso un receso en la economía, como consecuencia de una mala utilización de los recursos y la falta de acuerdos internacionales para el comercio. Muy probablemente, aquellos países con dificultades para las relaciones comerciales transformarán sus cadenas de suministro, mediante la denominada posposición de tareas, dejando como última parte de la cadena la customización del producto final para el cliente. El peor escenario posible lo podemos encontrar en aquellos países con inestabilidad económica, cuyo período de coexistencia de tecnologías convencionales y disruptivas aplicadas en la cadena de suministro será mayor, además de encontrar mayores obstáculos a problemas derivados de la privacidad de datos, por ejemplo, debido a la carencia de legislación al respecto.

Diseñar los posibles escenarios y sus consecuencias, nos hace reflexionar sobre los retos a los que nos enfrentamos en la próxima década. Una forma de anticiparse a posibles efectos adversos podría ser la suscripción de acuerdos estratégicos y modelos colaborativos en las cadenas de suministro, adelantándose así a las posibles consecuencias ocasionadas por la falta de resiliencia

Diseñar los posibles escenarios y sus consecuencias, nos hace reflexionar sobre los retos a los que nos enfrentamos en la próxima década. Una forma de anticiparse a posibles efectos adversos podría ser la suscripción de acuerdos estratégicos y modelos colaborativos en las cadenas de suministro, adelantándose así a las posibles consecuencias ocasionadas por la falta de resiliencia. Por supuesto, acciones como la gestión eficiente de la economía circular que conduzcan a cadenas de suministro interrelacionadas, flexibles y más eficientes; iniciativas sostenibles, de calidad, donde la tecnología y los datos se integren de forma coherente y sencilla; la integración del aspecto humano y la formación en el proceso de transformación digital; la gestión de flujos; los riesgos y la incertidumbre; las políticas impuestas, y la demanda del cliente marcarán, entre otros, los retos del futuro. Tenerlos en mente y pensar soluciones dirigidas a superar dichos obstáculos serán sin duda parte de la clave del éxito para la próxima década.

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