El Itsasmuseum de Bilbao acoge la exposición La Naval. Cantera de Titanes, dedicada al histórico astillero vizcaíno. Concretamente, ofrece un recorrido por sus últimas décadas, desde su expansión industrial hasta sus construcciones más avanzadas.
La muestra refleja la capacidad de adaptación de La Naval en un contexto internacional cada vez más competitivo, desde la construcción de grandes petroleros y buques mercantes hasta el desarrollo de buques lanzadera, metaneros, dragas de grandes dimensiones, ferris de nueva generación, buques cableros y otras construcciones de alta complejidad tecnológica.
El recorrido comienza con una serie de imágenes aéreas que permiten comprender la escala del gran complejo industrial de Sestao, formado por gradas, diques, muelles de armamento, talleres y oficinas. En este entramado, la Oficina Técnica constituía uno de los principales núcleos de conocimiento. Allí, los equipos de ingeniería, delineación y diseño convertían las necesidades de cada armador en miles de planos, cálculos y especificaciones técnicas. Era el lugar donde las ideas comenzaban a convertirse en barcos.
Unos barcos que impresionaban, como explicaba el director del Itsasmuseum, Jon Ruigomez: “para entender lo que era la Naval hay que entender la escala y sus dimensiones”.
Homenaje a los trabajadores
“La Naval. Cantera de titanes” no es solo una exposición sobre barcos. Es, sobre todo, un homenaje a las personas que los hicieron posibles.

Cada buque era el resultado del trabajo coordinado de profesionales de muy diversos oficios y especialidades, al que se sumaba la participación de numerosas empresas auxiliares. En sus momentos de mayor actividad, La Naval llegó a emplear directamente a más de 4.000 personas, a las que se sumaban muchas otras vinculadas a empresas auxiliares, talleres y contratas. La vida del astillero marcaba el ritmo cotidiano de Sestao, Barakaldo y buena parte de la Margen Izquierda.
El aprendizaje de los oficios, la transmisión del conocimiento entre generaciones, el compañerismo y el orgullo por el trabajo bien hecho acabaron conformando una identidad y una cultura propias. De ahí nace una de las ideas centrales de la exposición: cada barco era una obra colectiva, fruto de la suma de conocimiento, precisión, organización y experiencia de miles de personas.
La exposición se podrá visitar hasta el 27 de abril del 2027.










