La reciente tregua entre Estados Unidos e Irán, que incluye la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz y un alto el fuego temporal de dos semanas, «ha supuesto un respiro en la escalada de tensiones en Oriente Medio», según el análisis que ha realizado el Colegio de Agentes de Aduanas y Representantes Aduaneros de Valencia (COACAV).
Teherán y Washington han acordado suspender operaciones militares mientras negocian un acuerdo de paz definitivo en Islamabad, «lo que permite prever un tránsito más seguro de los cargamentos de petróleo y mercancías estratégicas», añade el Colegio.
Sin embargo, los efectos de los conflictos «siguen afectando» al comercio marítimo internacional: en el Mar Rojo y el Canal de Suez se mantienen los desvíos de rutas, los retrasos en los envíos y el aumento de costes logísticos que preocupan a empresas importadoras y exportadoras.
El Canal de Suez es una de las principales arterias del comercio mundial, por donde circula aproximadamente el 12 % del comercio marítimo global. «Sin embargo, la inestabilidad en la región ha llevado a numerosas navieras a modificar sus rutas habituales», recuerda el Colegio de Agentes de Aduanas de Valencia.
Desvío de rutas y retrasos en el transporte marítimo
Las navieras están evitando el tránsito por el Canal de Suez debido al riesgo en la zona. «El Mar Rojo y el canal de Suez se han vuelto zonas de riesgo y muchas navieras están optando por rodear África por el Cabo de Buena Esperanza, lo que añade entre 10 y 20 días de tránsito a las rutas marítimas», explica Silvia Soriano, directora del COACAV.
Este cambio de rutas está provocando retrasos en las entregas, reprogramaciones de servicios y un aumento del coste del transporte marítimo, así como de los seguros y de los costes logísticos en general. Según Soriano, «el encarecimiento de los fletes marítimos, el transporte terrestre y los costes energéticos acaba trasladándose a toda la cadena de suministro y finalmente al consumidor».
Un entorno regulatorio cada vez más complejo
«A esta situación se suma además un contexto regulatorio cada vez más exigente», especifican desde el COACAV. En escenarios de tensión internacional es habitual que surjan nuevas restricciones comerciales, sanciones o cambios normativos que afectan directamente a las operaciones de comercio exterior.
En este sentido, Soriano destaca el papel «clave» de los agentes de aduanas y representantes aduaneros para garantizar que las empresas puedan seguir operando con seguridad. «Los agentes de aduanas son una pieza fundamental porque interpretan la normativa vigente, verifican posibles sanciones o restricciones y ayudan a las empresas a adaptarse a los cambios regulatorios evitando riesgos legales y económicos», explica.
La formación continua, clave para el sector
Desde el COACAV subrayan además la importancia de la formación continua en un entorno global cada vez más regulado. «Las normas cambian constantemente y es esencial que los profesionales se mantengan actualizados para evitar sanciones, retrasos o pérdida de competitividad», señala la directora del Colegio.
Ante este escenario internacional marcado por la incertidumbre, Soriano lanza un mensaje claro a las empresas que operan en comercio exterior: «Contar con asesoramiento aduanero especializado ya no es una opción, es un factor de supervivencia y de ventaja competitiva para poder anticiparse a los cambios y seguir operando con seguridad».








