El comercio exterior vasco no se recuperará hasta 2021

El Gobierno Vasco no tiene buenas noticias económicas y no las espera hasta el año próximo. Es la conclusión a la que se llega tras la revisión de sus previsiones después de conocer la duración definitiva del estado de alarma, las restricciones ligadas a él y las limitaciones del proceso de desescalada efectiva hasta llegar a la nueva normalidad, momento en el que aún habrá actividades que tengan que mantener medidas que limiten su potencial. La paralización de la actividad productiva que se ha llevado a cabo tanto en Euskadi como en el resto del Estado y en los países con los que se tiene relaciones comerciales, ha implicado que “las exportaciones y las importaciones descenderán de forma muy importante” en este ejercicio. Así, el cálculo de la Dirección de Economía y Planificación señala que el saldo exterior será negativo este año y que restará algo menos de un punto al incremento del PIB. En el 2021, se volverá a la posición prácticamente neutra que se ha conocido en varios de los últimos años.

El PIB vasco perderá el 8,7% en el 2020 y rebotará un 6,7% en el 2021

Según los datos conocidos hoy, Euskadi se encuentra ante una situación económica “muy complicada”, con una caída del PIB en el 2020 del 8,7%, y un crecimiento del 6,7% para 2021. En lo referido al empleo, se teme por la pérdida de 68.000 puestos de trabajo, una caída del 7%, que recuperaría en 2021 alrededor de 48.000 empleos. Es decir, se perderán 20.000 empleos llegando a una tasa de para del 13,7% en 2020, con una corrección muy significativa en 2021 hasta el 12,2%.

Toca esperar al 2021

El escenario macroeconómico vasco a corto plazo refleja la fuerte caída que el PIB vasco está conociendo desde el mes de marzo. En un contexto de “parón” de la actividad y de confinamiento de las personas para impedir la propagación de la enfermedad, la demanda interna, que ha sido el motor económico de los últimos años, sufrirá un fuerte impacto por el Covid-19 por la paralización de las actividades no esenciales y las limitaciones al movimiento. En concreto, se estima que esta demanda interna caiga un 7,8% en el conjunto del año. A pesar de que en los trimestres siguientes se irá recuperando la actividad, no se espera que las tasas de variación sean positivas hasta bien entrado el 2021.

Tanto el consumo como la inversión conocerán descensos muy significativos este año. La formación bruta de capital se reducirá un 9,6% en media anual. La incertidumbre generada por el coronavirus, las dificultades para retomar la actividad habitual, la ruptura de las cadenas de suministros y la cancelación de pedidos del exterior y del interior son algunas de las muchas razones que inciden en la pérdida de expectativas de las empresas, como muestran los datos sobre el clima industrial.

Consumo público y privado

Dentro del consumo final, la evolución es contrapuesta en el componente público y en el privado. La necesidad de responder de forma eficaz a las demandas de los  colectivos perjudicados por la parálisis, y la puesta en marcha de los estabilizadores automáticos, harán que el gasto de las administraciones públicas aumente de forma significativa este año. Una situación de baja actividad económica como la actual afecta directamente en la evolución de los precios, que tienden a reducirse. Además, el intenso abaratamiento de los precios del petróleo en los mercados internacionales incide en el coste de la energía.

Las medidas de la “nueva normalidad” afectarán directamente al consumo de las familias, que se reducirá del orden del 10,5% en media anual. Una parte de esa demanda se perderá al no poder ser postergada, pero otra parte se satisfará en el  2021, por lo que el incremento de este agregado en dicho año será excepcionalmente elevado (8,5%).

Desde el punto de vista sectorial, todas las actividades principales registrarán reducciones muy significativas este año. La excepción es el sector primario, que, aunque también perderá valor añadido, lo hará en un porcentaje moderado, alrededor de un 3,8% menos. Sin duda, los servicios serán los más perjudicados por la pandemia, con un 9% de caída en el  2020 y que recupere dos puntos menos al año siguiente.  La “niña bonita” de la economía vasca, la industria, reducirá su valor añadido un 7,8% en 2020, con una recuperación del 6,4% el próximo. Por último, la construcción perderá un 5,4% de su actividad y recuperará gran parte en el año próximo.

Cuadro macroeconómico de Euskadi 2019-2021

  201920202021
PIB 2,2-8,76,7
Consumo final 1,9-7,36,2
Consumo hogares 1,9-10,58,5
Consumo AAPP 2,15,1-1,7
FBC 2,8-9,67,1
Demanda interior 2,1-7,86,5
Aportación demanda externa 0,0-0,70,1
Sector primario 0,6-3,88,4
Industria 1,1-7,86,4
Construcción 3,1-5,44,6
Servicios 2,5-9,06,9
Valor añadido bruto 2,2-8,56,7
PIB nominal 3,2-9,18,0
Deflactor PIB 1,0-0,41,3
Empleo 1,6-7,05,4
Tasa de paro 9,613,712,2

Fuente: Dirección de Economía y Planificación

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