El liderazgo sostenible del siglo XXI

En las Side Conferences del SIL no podía faltar el papel de la mujer en la logística con: “El liderazgo sostenible femenino”. 

La sostenibilidad, -de una forma muy resumida- es ser responsables con nuestros hijos e hijas, promover relaciones sociales sanas y evitar acabar con recursos que han tardado siglos en formarse. Este criterio no es para desarrollarlo de forma individual, en casa –que sí, que también- pero esto va de trabajar juntos, empresa, administración, escuela, universidad,… esforzándonos por realizar actividades siendo consecuentes con nuestro sector profesional, con la sociedad y el medio ambiente, para el bienestar común y el desarrollo.

Sin embargo, posiblemente en lo que no tenemos puesto el foco es en la relación directa que existe entre la sostenibilidad y el liderazgo femenino. Bueno más que liderar en femenino, prefiero llamarle, liderar en el siglo XXI, dejando de lado formatos obsoletos ya que no son algo exclusivo de la mujer, pues tiene cada vez más adeptos.

Pero el impacto que este tipo de liderazgo tiene en la actividad logística nos hace entender que este sector históricamente masculino crece en femenino, pero a un ritmo ralentizado, en donde menos del 10% de los cargos directivos están ocupados por ellas.

La igualdad de género en la logística reclama este management, no en vano la mujer puntúa más alto en liderazgo sostenible. Estudios contrastados muestran que las directivas tienen mejor resultado que sus homólogos en competencias clave de soft skills como: cuidar a las personas, motivarlas, inspirarlas, empatizar, colaborar y hacer equipo con orgullo de pertenencia. La perspectiva femenina en puestos de dirección enriquece la estrategia empresarial y en consecuencia al beneficio económico de las compañías.

La mujer intenta que todo salga bien sin capitalizar los éxitos. Es una realidad que el liderazgo compartido ofrece diferentes formas de hacer y pensar, engrandece a las organizaciones brindando soluciones mucho más sofisticadas y eficaces, no solo reclutando con paridad, sino incluyendo a otras culturas y enriqueciendo a la organización transversalmente. Dejemos ya apartadas estas etiquetas de género y de liderazgo tan obsoletas.

Algunos informes apuntan que, a mayor porcentaje de mujeres en los órganos de toma de decisión de las empresas, más medidas se adoptan para sensibilizar y generar un impacto social y medioambiental en la sociedad. Es ya una realidad el alto porcentaje de mujeres directivas que han incorporado los ODS en las compañías que lideran, e incluso los identifican como prioritarios con lo que, en el debate sobre el clima, cuando se incorpora a este a la mujer, ella conduce a una mejora de los proyectos y políticas relacionados con el cambio climático, incluyendo más digitalización y sostenibilidad en los ejes estratégicos de la empresa.

Las empresas que deciden ser más sostenibles de forma integral y transversal con este eje estratégico y lo incluyen además en su cultura empresarial, aumentan sus beneficios económicos y mejoran su reputación de marca. 

Ahora bien, según el informe “El liderazgo sostenible femenino en la logística”, publicado por la EAE Business School, muestra que las mujeres representan solo el 7,8% de las presidencias de consejos de administración y solo el 8,2% de los puestos de CEO están ocupados por mujeres en la UE. De este estudio se extrae que, en el sector logístico, las mujeres ocupan puestos de dirección por debajo del 25%, a diferencia del dato global situado en un 34%.

En el tejido empresarial existen aún barreras para acceder a cargos directivos. Incluir a las mujeres en los altos puestos de dirección en el sector logístico, no es complejo. Se trata de crear oportunidades reales, porque hay un mayor número de mujeres que salen de las universidades y con mayor nivel que ellos. Lo que hace falta son líderes que crean en la capacidad de la persona sin distinción del género para conseguir acceder a una alta posición empresarial.

Es momento de cambiar los paradigmas, pero incluso nosotras mismas somos quienes debemos romperlos, atreviéndonos a cruzar los techos de cemento y de cristal, que, si no existieran, no escribiría hoy esta tribuna.

En este sentido, y con un recorrido de casi 20 años en el sector, mis líneas pretenden explicar que no lo vamos a conseguir de un día para otro, hay que tener claras las aspiraciones, prepararse e ir a por ellas, unidos en el día a día porque nos toca abrir más puertas para las nuevas generaciones, para que nuestras hijas e hijos vivan en igualdad y por consiguiente en una sociedad mejor.

Nunca sabemos a quién estamos inspirando, hemos de compartir conocimiento, aunque ello nos reste tiempo, incentivar a otras mujeres para que lleguen donde están las directivas, ser modelos para las niñas, para que “vean y crean”.

Las empresas de logística que tienen más mu­jeres en el consejo superan a su competencia en un 16% en rentabilidad de ventas

No podemos relevar a la mujer en un segundo plano, las cosas de hombres y de mujeres, ya no son un tema de hoy. El rol femenino ha quedado de manifiesto como nunca durante la pandemia del Covid-19, por la mayor capacidad de empatizar y crear confianza, por ser más resilientes porque históricamente y por estereotipos, nosotras hemos realizado muchos más esfuerzos para alcanzar metas profesionales, y en estas circunstancias hemos estado en primera línea.

La visibilidad es importante para fomentar que se legisle con consecuencia, ya que, la igualdad de oportunidades es un derecho y claramente un camino hacia nuestra evolución como sociedad. 

La figura femenina lleva un mensaje implícito de institución equitativa e inclusiva, más humana, y permite un mayor acercamiento con quienes intervienen dentro del gobierno para impulsar el comercio exterior. Las autoridades que regulan estas materias cada vez más son consecuentes con ello y están abiertas a la paridad de género, por el cambio social y económico global apoyando con datos estadísticos que confirman como una realidad, lo positivo de incluir a la mujer en las políticas públicas, marcando las bases de la equidad y la paridad.

En el sector logístico, el naciente liderazgo femenino marca una nueva época de visión a largo plazo, habilidad empática, de cercanía al consumidor, más allá del conocimiento y la profesionalidad de ambos géneros. A esta realidad se suma el hecho de la carencia de personal en nuevos perfiles. El 68% de las empresas -según el Barómetro del Sector Tecnológico en Catalunya, elaborado por el Círculo Tecnológico de Catalunya- podrían incrementar su facturación si dispusieran de talento para aumentar sus plantillas. La creación de estos nuevos perfiles es una ocasión para atraerlo y aportar diversidad en el sector industrial y logístico. 

Es necesario que tanto desde el mundo empresarial como el educativo se fomente interés por la integración de la mujer en donde aún no existe una representación equitativa. 

En el sector logístico, el naciente liderazgo femenino marca una nueva época de visión a largo plazo, habilidad empática, de cercanía al consumidor, más allá del conocimiento y la profesionalidad de ambos géneros.

Un ejemplo es el impulso que desde el Consorci de la Zona Franca de Barcelona se está haciendo a través de varias iniciativas, como la puesta en marcha del Consejo de la Mujer, -del que participé cuando se estaba gestando-  primero del ámbito industrial e impulsado por directivas del AMB, COCEMFE, Covestro, Cellnex; TMB, Nissan, Quimidroga, Aigües de Barcelona, Mercabarna, Port de Barcelona y ZAL Port, con objetivo de trabajar en la paridad del sector, en donde aún la plantilla de las empresas presenta cifras con una media de un 73% de hombres frente a un 26,1% de mujeres. Esta tasa en la logística es injustificada, la digitalización ni siquiera exige el elemento de la fuerza física propia del hombre, permitiendo a la mujer -por ejemplo- el movimiento de la mercancía. 

Es importante tomar medidas en cuanto a impartir formación sobre las funciones disponibles y las nuevas responsabilidades del sector y dar oportunidades tanto desde el punto de vista profesional como del desarrollo de los géneros. Desde funciones ejecutivas, de experiencia de cliente, a las de almacén, centro de distribución, hoy ya adaptadas para nosotras.

Un dato más, las empresas de logística que tienen más mujeres en el consejo superan a su competencia en un 16% en rentabilidad de ventas y en un 26% si se compara el rendimiento del capital invertido. 

Pero no todo acaba aquí, la cultura empresarial debe cambiar el modelo y para ello ha de trabajar por una buena política en diversidad e inclusión y hacerlo posible.

Empoderemos a las mujeres de nuestro sector, ellas son referentes e inspiradoras para los que hoy finalizan sus estudios, para nuestros hijos e hijas. Dejemos atrás las cosas de hombres o mujeres y creemos juntos, un sector más competitivo y sostenible del siglo XXI.