El OEA: una autorización imprescindible para el futuro de determinados operadores

Irene Guardiola

Abogado

Las ventajas para el OEA, hasta la fecha, han sido escasas y poco atractivas. Sin embargo, todos los cambios que se avecinan y la implantación de los nuevos sistemas aduaneros electrónicos previstos en la normativa aduanera – van a permitir finalmente dotar de mayores ventajas a la figura del OEA

Debido a la incertidumbre actual en la que estamos inmersos a nivel mundial y al escenario con cambios constantes e innovadores que en los últimos años vienen afectando considerablemente al comercio exterior, los operadores se están viendo forzados a tener que modificar sus operativas y a adecuarse a las nuevas exigencias y continuos cambios normativos que se están produciendo para poder afrontar los nuevos riesgos y retos en el comercio internacional y seguir siendo competitivos en el sector.

También las aduanas se ven obligadas a aumentar y reforzar los controles para asegurar y garantizar el buen funcionamiento de los mercados y salvaguardar la salud e integridad de las personas, los animales y el medio ambiente. Si bien dichos controles deberían estar equilibrados con la facilitación del comercio internacional y de las cadenas mundiales de suministro, la realidad es que, en nuestro país, continúa primando el control versus la facilitación de las operativas comerciales de importación y exportación.

Pero resulta evidente, como lo ha demostrado ya la pandemia del Covid-19, y va a ser imprescindible también para afrontar las consecuencias del Brexit, que dichas funciones deberían ir indiscutiblemente de la mano, siendo la flexibilidad y la facilitación del comercio puntos claves para el buen funcionamiento del comercio internacional. La salida de Reino Unido de la Unión Aduanera va a comportar enormes cambios en las operaciones comerciales y un aumento considerable de trámites aduaneros y cargas administrativas a los que hacer frente, que sin facilitación y agilidad por parte de las administraciones aduaneras van a ser muy difíciles de afrontar.

Las modificaciones normativas que se van a implementar en el comercio electrónico comportarán asimismo grandes retos, tanto para las aduanas como para los operadores. Requerirán de mayores controles y, por supuesto, provocarán un aumento en la litigiosidad y la recaudación. La entrada en aplicación de los movimientos G5, así como la implantación del Import Control System (ICS2) y el despacho centralizado europeo, generarán también nuevos riesgos y conflictos en las operativas, inexistentes actualmente. Son realidades con las que vamos a tener que convivir y enfrentarnos en los próximos años, que requerirán de una mayor colaboración entre las Aduanas y los operadores y que provocarán un aumento considerable de los controles. Hacer las cosas bien va a marcar una gran diferencia y va a permitir a los operadores ser más competitivos.

De hecho, el plan de acción del 28/9/2020 que ha comunicado la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo y al Comité́ Económico y Social Europeo para impulsar la unión aduanera a un nuevo nivel, propone, entre otros, como hitos que se plantea la Comisión Europea para reforzar y mejorar el funcionamiento de la Unión Aduanera, el de facilitar el comercio, combatir el fraude, endurecer los controles y aumentar la recaudación.

Papel destacado del OEA

En este escenario tan global y electrónico en el que se van a implementar nuevas oportunidades y aplicaciones en materia aduanera que van a permitir a los operadores poder ser más competitivos y ágiles en sus operativas, pudiendo escoger dónde presentar sus declaraciones, efectuar los controles e incluso verse beneficiados en el Reino Unido de ventajas operativas y fiscales, la figura del Operador Económico Autorizado (OEA) va a adquirir sin duda un papel crucial y relevante en el comercio exterior. No sólo porque la mayoría de simplificaciones aduaneras previstas en el propio Reglamento UE 952/2013 por el que se aprueba el Código Aduanero de la Unión y en sus Reglamentos Delegado y de Ejecución, establecen la obligación de ser OEA para poder obtenerlas, sino muy especialmente porque, dado el aumento de los riesgos en el comercio y la necesidad por parte de las Aduanas de asegurar un buen control en la entrada y salida de mercancía, el que existan operadores de confianza que les hagan más fácil su labor de control, permitirá que las administraciones aduaneras puedan enfocarse y dedicarse a detectar, controlar y paliar los riesgos, y a realizar una mejor recaudación de los tributos, exigencia también prevista en el plan de acción.

Incluso para el Brexit el que un operador disponga de la autorización de OEA y, por tanto sea un operador de confianza, le dará facilidades y ventajas, tales como la posibilidad de poder operar en UK como representante aduanero sin tener que haber estado previamente más de un año establecido en dicho país. Exigencia esta última que, por lo que parece, sí va a requerirse a los operadores que no sean OEA.

Es importante recordar que esta figura ha tenido siempre como finalidad la de mejorar la seguridad de las cadenas de suministro internacionales, facilitando al mismo tiempo el comercio legítimo, exigiéndose al operador la adopción de medidas reforzadas para garantizar el cumplimiento y la cooperación con las Aduanas. Y en contrapartida, el operador se beneficiaba de ciertas ventajas que, como hasta la fecha habían sido poco atractivas o al menos muy escasas, provocaba que obtener la autorización de OEA no fuera algo deseado por todos los operadores en el comercio exterior. Más aún, tratándose de una figura voluntaria condicionada al cumplimiento de los requisitos previstos en el artículo 39 del CAU, de no fácil cumplimiento y mantenimiento por muchos operadores.

Sin embargo, todos los cambios que se avecinan y la implantación de los nuevos sistemas aduaneros electrónicos previstos en la normativa aduanera -cuya fecha máxima de implantación está prevista para el 2025-, van a permitir finalmente dotar de mayores ventajas a la figura del OEA, sobre todo porque va a poder beneficiarse de las facilidades que las simplificaciones aduaneras le proporcionan, entre otras, la utilización del movimiento G5 para trasladar mercancías de un ADT a otro cuando éstos se encuentren en provincias e incluso países diferentes, la posibilidad de despachar mercancías que entren por otros países de la UE a través del despacho centralizado europeo, o la posibilidad de realizarse controles en sus propios establecimientos. Ello comportará que el disponer o no de dicha autorización marcará una gran diferencia entre los operadores a partir de ahora.

Aunque sigue siendo necesario un mayor reconocimiento y concesión de ventajas y facilidades a los OEA que haga más atractiva esta figura, es evidente que las mismas empezarán a ser una realidad en los próximos años, dotando por tanto a esta autorización del valor que desde el inicio de sus orígenes en 2008 quería realmente dársele en el comercio exterior, y que hasta la fecha no se había conseguido. Por otro lado, comportará mayor exigencia por parte de las autoridades aduaneras en el cumplimiento de los requisitos OEA, tanto para su obtención como para su mantenimiento, y en el control y supervisión que puede incluso comportar un aumento de las suspensiones y/o revocaciones de autorizaciones OEA en adelante.

Ha sido el propio Tribunal de Cuentas en su Informe 12/2019 el que recomendó a la Comisión Europea revisar los procedimientos que se están siguiendo para conceder estas autorizaciones de OEA exigiéndoles mayor supervisión y control en el cumplimiento de los requisitos para su obtención y mantenimiento, al haber detectado irregularidades en las declaraciones de bajo valor presentadas por determinados OEAs, en concreto por operadores postales y couriers.

Cumplimiento y control

Ello ha provocado que se incluyera en el antes citado plan de acción que ha comunicado la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo y al Comité Económico y Social Europeo para impulsar la unión aduanera a un nuevo nivel, el introducir en la normativa aduanera obligaciones más precisas dirigidas a los Estados para supervisar y controlar mejor a los OEA con el fin de garantizar el cumplimiento permanente de los criterios para la obtención del estatuto de Operador Económico Autorizado. Para ello, la Comisión se ha comprometido a actualizar las guías de OEA, que son del 2016, y que van destinadas a ayudar a los Estados y a los agentes económicos en la aplicación del programa.

Por ello, cabe decir, que si bien el OEA va a ser una figura importante y necesaria en el nuevo contexto aduanero, operativo y logístico actual y de futuro, en contrapartida los procesos para su concesión y mantenimiento se verán endurecidos y las autoridades aduaneras serán más exigentes con el cumplimiento de los requisitos para la concesión y mantenimiento. Ello puede comportar que se reduzca el número de autorizaciones OEA que se concedan anualmente en cada Estado Miembro, así como que aumenten las suspensiones y revocaciones de las autorizaciones ya concedidas, y que operadores para los que esta autorización sea realmente necesaria, tanto para poder beneficiarse de las simplificaciones aduaneras, como por motivos comerciales y de marketing, vean limitadas sus funciones y pierdan competitividad. Pero por otro lado se asegurará que aquellos OEA que se mantengan cumplan realmente con las exigencias de seguridad y control necesarios para ser los operadores de confianza de la Administración. De ahí que la formación y el asesoramiento adecuado para la obtención y mantenimiento de la autorización va a ser algo cada vez más importante e imprescindible para minimizar riesgos.

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