Con 38 escalas confirmadas y una capacidad conjunta de los buques superior a los 60.000 pasajeros, el puerto de Santander afronta el 2026 como el año más ambicioso de su historia en materia de cruceros. Las previsiones apuntan a un ejercicio sin precedentes que consolida el crecimiento de este segmento turístico en Cantabria y refuerza la posición de la Comunidad Autónoma como uno de los destinos emergentes del Norte de España.
Las cifras son incuestionables ya que, prácticamente, duplican la actividad registrada la temporada pasada, en la que atracaron en el puerto santanderino 21 cruceros con cerca de 30.000 pasajeros. Se trata, por tanto, de un crecimiento de más del 80% en el número de escalas y del doble en el caso de los pasajeros.
Este avance responde, en buena parte, “a la estrategia de promoción desarrollada durante los últimos años por la Autoridad Portuaria de Santander (APS), el Gobierno de Cantabria y el Ayuntamiento de la capital, a través de la marca Santander Cruise Deluxe”, según explica el presidente de la APS, César Díaz.
A su juicio, estos resultados “son fruto del trabajo conjunto de las tres administraciones y de una planificación orientada a posicionar la ciudad dentro del mercado internacional de cruceros”. En este sentido, destaca que “el incremento de escalas es consecuencia de una estrategia continuada y bien trabajada que busca atraer a grandes navieras, pero también a compañías especializadas en cruceros de lujo”.
Horizonte 2030
Uno de los pilares de esa estrategia es el Estudio de Impacto, encargado por Santander Cruise Deluxe, una hoja de ruta que apunta a tres grandes objetivos: convertir Santander en el puerto de referencia para los cruceros premium del Norte de España, favorecer la desestacionalización del turismo y alcanzar los 90.000 cruceristas en el horizonte del 2030.
La marca pretende, por tanto, que el crucero no sea únicamente una actividad concentrada en determinados meses del año, sino una vía para ampliar y diversificar la llegada de visitantes.
En este sentido, el presidente de la APS defiende que “el objetivo es crecer de una manera equilibrada, sostenida y, sobre todo, sostenible”. “Se trata de consolidar un modelo de cruceros que aporte valor a Santander y al conjunto de Cantabria, que sea compatible con la calidad de vida de los ciudadanos y que permita aprovechar las oportunidades económicas que genera esta actividad sin perder de vista los criterios de sostenibilidad”, añade.
Para ello, considera fundamental “mantener una planificación coordinada entre las distintas administraciones y seguir trabajando con el sector para que cada nueva escala tenga un impacto positivo en la economía y en el conjunto del territorio”.
“Queremos que el crecimiento de los cruceros contribuya a diversificar la actividad turística, a generar oportunidades para el comercio, la hostelería y las empresas de servicios y, al mismo tiempo, a avanzar en la desestacionalización”, señala.

En su opinión, “la sostenibilidad pasa también por conseguir que los visitantes se distribuyan mejor a lo largo del año y por poner en valor una oferta turística vinculada a la cultura, la gastronomía, el patrimonio y la naturaleza de Cantabria”.
Destaca Díaz, por otra parte, que la consolidación de Cantabria como “un destino atractivo” para navieras y pasajeros responde “a la riqueza de una oferta turística capaz de diseñar actividades adaptadas a diferentes perfiles de viajeros, pero también a una característica claramente diferencial: la ubicación de la estación marítima en pleno centro urbano”. El hecho de que los cruceristas puedan desembarcar “en el corazón de Santander facilita las visitas y permite integrar la escala en la propia experiencia de la ciudad”, añade.
Promoción internacional
El crecimiento previsto para este año es también consecuencia de una intensa labor comercial y promocional fuera de Cantabria. La región mantiene una presencia activa en algunas de las principales citas internacionales del sector, como Seatrade Cruise Global, en Miami, Seatrade Europe o International Cruise Summit, y forma parte de organizaciones de referencia como Cruise Lines International Association (CLIA) y Cruise Europe, lo que facilita el contacto directo con las navieras y permite conocer, de primera mano, las tendencias del mercado.
Esta actividad se complementa con la organización de viajes de familiarización para responsables de las empresas crucerísticas –los conocidos fam trips-, acciones destinadas a mostrar sobre el terreno las posibilidades que ofrece Cantabria como destino. También se trabaja en la creación de nuevas experiencias para los pasajeros, la difusión de contenidos en medios especializados, la elaboración de material promocional específico para el segmento de lujo y la mejora de los servicios vinculados a la escala mediante la digitalización.
El propósito es que la promoción presente a la región como una experiencia turística completa y competitiva frente a otros destinos del Atlántico y del Cantábrico.
Más navieras y mayor presencia del segmento de lujo
El calendario del 2026 reúne en Santander a algunas de las compañías más importantes del mercado internacional. Entre los grandes buques previstos destacan el Ventura y el Arcadia, de P&O Cruises; el Queen Anne, de Cunard; el Crystal Serenity, de Crystal Cruises; el Spirit of Discovery, de Saga; el Ambience, de Ambassador Cruise Line; y el Borealis, de Fred. Olsen Cruise Lines.
Junto a ellos atracan también embarcaciones de menor tamaño orientadas al turismo de lujo y premium, un segmento especialmente atractivo debido al perfil de sus pasajeros y al tipo de actividades y servicios que suelen demandar durante sus escalas.
El reto, ahora, apunta Díaz, será “convertir las cifras del 2026 en una tendencia sostenida” para lo que “mantendremos el nivel de exigencia” en cuestiones como la capacidad de atracción de las navieras, la ampliación y modernización de la oferta experiencial y la mejora continua de los servicios asociados a las escalas. Unos desafíos a los que se suma “una compleja situación geopolítica” que puede influir en la planificación de las rutas y en la evolución del sector durante los próximos años.
“La capacidad para adaptarse a esos cambios será clave para la consolidación de Cantabria como destino de referencia en el circuito internacional de cruceros”, advierte César Díaz.











