El reconocimiento oficial del consignatario está siendo un proceso arduo y complejo

Hemos organizado varias reuniones telemáticas con asociaciones homologas extranjeras y hemos constatado que compartimos la preocupación por el reconocimiento de nuestra profesión y la necesidad de ponerla en valor.

Parece extraño que a estas alturas aun tengamos que reivindicar la figura del consignatario de buques, pero así es. No importa que seamos una profesión muy antigua o que la asociación de Barcelona haya cumplido más de 100 años. Estos últimos meses hemos organizado varias reuniones telemáticas con asociaciones homologas extranjeras y hemos constatado que compartimos la preocupación por el reconocimiento de nuestra profesión y la necesidad de ponerla en valor. Parte del problema es la falta de una capacitación o titulación específica para los consignatarios como la tienen otras actividades del sector logístico. Desde nuestra asociación nacional ASECOB se ha impulsado esta iniciativa pero el proceso para conseguir esta habilitación profesional oficial es arduo y complejo.

En España se trabajó bastante intensamente para tener una Ley que recogiera mejor nuestra figura y se consiguió en parte en el RD de consignación publicado en marzo del 2019. No se buscaban proteccionismos, pero si garantizar un nivel de servicio y un reconocimiento de las funciones y responsabilidades del agente marítimo. Uno de los puntos que refleja este RD es la creación de un registro oficial nacional. Básicamente una base de datos informatizada y pública que debía ser útil para armadores, clientes y autoridades. La realidad es que este registro aún no es efectivo y aparentemente está paralizado por falta de interés o de recursos.

Es importante recordar que la figura del consignatario de buques va siempre ligada al armador, aunque son figuras distintas y que es necesario diferenciar a nivel de responsabilidades y funciones. Es por ello tan importante que la figura del consignatario quede bien recogida en la Ley y en los tribunales.

Donde el consignatario si va de la mano del armador es en defender sus intereses comerciales y operativos. Entre estos intereses está el que las autoridades portuarias apliquen tarifas adecuadas y adaptadas a la realidad de las necesidades de los diversos tráficos (contenedores, ro-ro, cruceros, short sea, graneleros, etc.) y del mercado internacional extremadamente competitivo. El sistema portuario español tiende a ser bastante poco flexible y altamente centralizado dejando poco margen a las particularidades y a las necesidades y estrategias de los puertos y sus comunidades logístico-portuarias.

Una iniciativa positiva fueron las deducciones a la tasa de los buques (T1) que se aplicación en varios puertos como consecuencia de la pandemia y del RDL. También el aplazamiento o moratoria de los pagos de estas tasas portuarias. Sería deseable que algunas de estas medidas pudieran ser mantenidas especialmente para los tráficos más afectados como los cruceros o los buques ro-ro.

En Barcelona el impacto del Covid en la actividad de cruceros ha sido brutal. En el 2020 escalaron escasamente 71 cruceros concentrados en el inicio del año y en el año anterior fueron unas 800. Justo ahora a mediados del 2021 se empieza a ver una reactivación de este sector a nivel mundial. En España los protocolos se han hecho esperar y se han perdido oportunidades frente a otros países europeos que han reaccionado con mayor agilidad sin descuidar el aspecto de seguridad sanitaria.

En España se trabajó bastante intensamente para tener una Ley que recogiera mejor nuestra figura y se consiguió en parte en el RD de consignación publicado en marzo del 2019. Uno de los puntos que refleja este RD es la creación de un registro oficial nacional. Básicamente una base de datos informatizada y pública que debía ser útil para armadores, clientes y autoridades. La realidad es que este registro aún no es efectivo y aparentemente está paralizado por falta de interés o de recursos.

Estos son momentos bastante convulsos para el sector, nos enfrentamos a una transformación tecnológica digital muy importante. El consignatario por su posición central y su función de coordinación de información y servicios entre el buque y tierra, ha de jugar un papel significativo. La ventanilla única nacional es parte de esta visión y debe integrarse con las plataformas portuarias y los distintos estamentos. Proyectos impulsados por la UE como el Simple (Simplification of Processes for a Logistic Enhancement) van a requerir nuestra atención y dedicación. Este tipo de iniciativas van encaminadas a mejorar la trazabilidad documental y de la carga, así como a permitir actuar telemáticamente a todos los actores de la cadena logística.

La transformación digital en el sector deberá ir estrechamente ligada a la formación continua y a la incorporación de nuevo talento. Desde la asociación llevamos años invirtiendo y promoviendo la formación especializada con la intención de cubrir el vacío existente con una formación técnico-práctica rigurosa. Hoy en día contamos con cursos on-line en colaboración con la UOC sobre la línea marítima regular, el transporte marítimo de carga rodada y próximamente sobre el sector tramp. Por nuestras aulas virtuales ya han pasado más de 600 alumnos de distintas nacionalidades. Estamos en contacto con la federación FONASBA y con distintas universidades para potenciar las formaciones en shipping y logística portuaria. Estamos convencidos de que es un sector esencial, muy dinámico y con gran futuro para los jóvenes. En este sentido se enmarca el acuerdo estratégico para el impulso de la formación profesional en el sector logístico portuario firmado el pasado marzo. Hay que esperar que estas iniciativas público-privadas den visibilidad al sector y atraigan juventud y talento.

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