El «Santísima Trinidad» revive en Bilbao: los secretos del gigante naval hundido en Trafalgar

Una maqueta de 6.200 piezas reproduce a escala 1:90 el mayor navío de línea de la Armada española del siglo XVIII

El imponente navío de línea de la marina de guerra española de la segunda mitad del siglo XVIII, Santísima Trinidad, desveló una parte de sus secretos en una jornada, celebrada en la Comandancia Naval de Bilbao, en la que se recibió una maqueta a todo detalle del más grande navío de la época, realizado a escala 1:90.

Y es que el Santísima Trinidad tenía 60 metros de eslora, 17 de manga y 80 metros de altura, el equivalente a un rascacielos de 25 pisos. Único en el mundo con cuatro cubiertas artilladas, albergaba alrededor de 140 piezas de artillería. Además de su tamaño, el navío se distinguía por estar pintado en los colores rojo y negro, mientras que el resto de la flota lo estaba en amarillo y negro.

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La conferencia atrajo a numeroso público interesado.

Según explicó el comandante naval, Tomás García-Figueras, la historia del Santísima Trinidad comienza en La Habana en 1767, cuando España era todavía una gran potencia marítima y el arsenal de La Habana constituía uno de los principales centros de construcción naval.

Fue botado el 2 de marzo del año 1769 y finalizó su singladura frente a las costas de Cádiz, el 24 de octubre de 1805, tras ser desarbolado y capturado en la batalla de Trafalgar. En sus tres décadas de servicio participó en varios combates entre los que se puede destacar la batalla del cabo de San Vicente en el año 1797.

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José Luis Lozano recibió una pequeña maqueta de manos de Tomás García-Figueras

La conferencia fue un acto cultural, social e históricamente reivindicativo de la importancia del legado de la mar que se conmemora de forma habitual en Bilbao, con aforos completos en cada ocasión.

18 meses de trabajo

La maqueta ha sido construida y donada por José Luis Lozano, que, según confesó, utiliza la construcción de maquetas navales, de grandes veleros, para calmar el estrés de la profesión de la medicina, de la que se ha retirado recientemente. Explicó el proceso de construcción a partir del ensamblaje nada menos que 6.200 piezas y la dificultad extrema de algunas partes. Así, destacó que toda la cordelería y aparejos lleva miles de nudos de diversas facturas, que consiguen dar movilidad al velamen de la maqueta.

El desastre que supuso la batalla en la que el almirante Horatio Nelson grabó su nombre en la historia y el almirante Pierre-Charles Villeneuve demostró su impericia, dejó en el Santísima Trinidad un poso de leyenda que aún se continúa estudiando en nuestros días. A partir de ahora, la maqueta podrá ser admirada en el salón de actos Juan Sebastián Elcano de la Comandancia Naval de Bilbao, gracias a la donación altruista de José Luis Lozano.