Es imprescindible contar con el know-how de un socio de logística integrada

Alexander Hormaechea, director de Aduanas en Tejero Marítima, comparte algunas ideas para mejorar la competitividad de las empresas españolas en el comercio internacional.

El coste y la congestión del transporte, las altas tasas de inflación y la desaceleración de la demanda, entre otras causas, incrementan la presión sobre las empresas españolas para seguir siendo rentables.

En los últimos tiempos la logística ha pasado a ser un factor estratégico de primer orden para las empresas, que muestran un renovado interés por la gestión eficiente de su cadena de suministro. La fiabilidad, el coste de los fletes, la transparencia en las operaciones y la capacidad de respuesta son ahora claves en su competitividad. 

La pregunta en la mente de los importadores y exportadores es: ¿cuándo se restablecerá la cadena logística?

Las cadenas de suministro se encuentran desequilibradas y son muchas las industrias que han interrumpido su producción debido a la escasez de aprovisionamientos. Un desequilibrio ocasionado en primera instancia por la pandemia del Covid-19, luego por la congestión del transporte y ahora por la guerra en Ucrania. El hecho objetivo es que la capacidad de fabricación ha disminuido y está sujeta a factores más propios de la geopolítica que de la estrategia comercial de las empresas.

Pese a la desaceleración económica continúa la congestión y se mantienen altos los fletes.

Del 2022 se esperaba fuera una continuidad del 2021: fletes altos pero con tendencia a estabilizar la escalada. Pero se nos disparó la inflación, se declaró una guerra de imprevisibles consecuencias y escaló el precio del petróleo.

La situación está llevando a que algunos operadores logísticos globales, ante la creciente demanda y la baja disponibilidad de equipo y espacio, inicien acciones para reestructurar la actividad, contemplando incluso el desistimiento en la prestación de sus servicios a aquellos clientes de menor rentabilidad.

Las empresas se preguntan hasta cuándo pueden esperar para que bajen las tarifas del transporte. 

En el 2022 aún no veremos los niveles de 2019 pero ya observamos una importante corrección estas últimas semanas, con una mayor disponibilidad de espacio en las rutas marítimas.

A medida que la inflación se eleva, se desacelera el gasto de los consumidores occidentales en productos no esenciales. Aun así, las navieras mantienen previsiones de altos volúmenes de carga para los próximos meses. Y es que aunque disminuya la demanda es probable que las nuevas interrupciones invernales del Covid en Asia, el incremento de los costes de todo tipo, las tensiones laborales, la escasez de mano de obra y la congestión en los puertos europeos presionen para mantener altos los fletes de contenedores en las principales rutas comerciales.

Aunque los volúmenes Asia-Europa han disminuido, los precios siguen en torno a 8 veces la media de agosto del 2019 (aunque del orden de un 30% más bajas que en el mismo periodo del 2021). La congestión y los blank sailings siguen manteniendo los precios altos.

En este entorno, ¿podemos hacer algo para mantener la competitividad?

Los cambios son evidentes y afectan a nuestras tradicionales formas de operar. No podemos cambiar el mercado actual ni predecir el futuro, pero existen formas de trabajar y figuras aduaneras que ayudan a crear una mayor resiliencia y agilidad en el panorama del comercio internacional.

La logísti­ca ha pasado a ser un factor es­tratégico de primer orden para las empresas

¿Nos puede concretar alguna de estas medidas?

Ya se están tomando medidas en la cadena productiva, como el nearshoring. Las empresas vuelven a contar con centros de producción y de almacenamiento más cercanos al cliente final para mejorar su capacidad de respuesta. Este tipo de medidas suponen desaprovechar los menores costes de producción en los países de Lejano Oriente pero, por el contrario, evitan la congestión y altos precios de transporte, tienen un mayor control de su cadena productiva y minimizan los riesgos.

De la misma forma, ahora es el momento de aprovechar las ventajas fiscales que ofrece la normativa  aduanera y que pueden ayudar a equilibrar los flujos de caja en la compra y venta de mercaderías en el mercado internacional.

¿Cuáles son esas ventajas fiscales?

El régimen aduanero comunitario contempla una serie de figuras, las “autorizaciones aduaneras”, de gran ayuda en el panorama comercial internacional actual.

Una de ellas es el ADT (Almacén de Depósito Temporal), que permite el almacenamiento y conservación bajo un régimen suspensivo donde no se liquidan ni la deuda aduanera ni tributaria durante un plazo de 90 días, periodo más que suficiente para regular o gestionar la demanda de los productos importados sin necesidad de pagar impuestos y aranceles antes de la venta. El ADT autorizado al almacenamiento conjunto también permite el almacenamiento temporal de mercancías destinadas a la exportación.

¿Y para aquellos importadores españoles que requieren la manipulación de los bienes importados?

En ese caso, si los bienes importados requieren más que el mero almacenamiento  en España, la figura del “Depósito Aduanero” permite operaciones usuales de manipulado (división o separación, adición, sustitución de componentes, empaquetado, etc.). A diferencia de la autorización anterior este régimen aduanero especial permite el almacenamiento  sin límite temporal de mercancías no pertenecientes a la Unión en un régimen suspensivo. 

Me imagino que habrá más supuestos a los que poder acogerse, ¿es así?

Pues sí. Por ejemplo, para el caso de la importación o exportación de mercancías sujetas a mercados de futuros, como los cereales, azúcar en bruto, cacao en grano, etc., o metales como el aluminio, estaño, cobre, plomo, etc. La figura más ventajosa es el DDA o “Depósito Distinto al Aduanero”. En este régimen se devenga el arancel que proceda pero queda suspendido el IVA a la importación y será el comprador final de la mercancía el que autoliquide el IVA correspondiente en el momento de la entrega.

¿Cómo se puede acceder a estas autorizaciones aduaneras?

Las citadas autorizaciones  pueden ser solicitadas para las instalaciones propias de los operadores económicos así como por un partner logístico, siempre y cuando la Aduana donde tengan su domicilio fiscal perciba la existencia de una necesidad económica y no quede comprometida la vigilancia aduanera.

¿Están al alcance de cualquier empresa?

A menudo las soluciones pueden estar al alcance de cualquier empresa y lo único que se necesita es el conocimiento y la experiencia para ponerlas en marcha cumpliendo con los requerimientos exigidos.

En este entorno, y dadas las altas tasas de inflación, los consumidores buscarán productos más baratos procedentes de países extranjeros con costos de envío reducidos, lo que hace imprescindible planificar los servicios aduaneros y logísticos a través de las fronteras europeas.

Ahora más que nunca es imprescindible contar con el know-how de un socio de logística integrada capaz de ayudar a redefinir las formas tradicionales de trabajar.