La falta de conductores provocará una grave escasez de productos, falta de servicio y de competitividad

El reto de la falta de conductores en una nueva economía logística se debatirá en Logistics & Industry Congress.

Son ya varias las voces que definen la situación actual como la tormenta perfecta: las consecuencias de la pandemia de la Covid-19, la subida del precio del combustible, las condiciones laborales de los conductores, sus salarios y la escasez de conductores, han hecho saltar las alarmas. Además, ya habíamos observado con preocupación a los británicos y su decisión de abandonar la Unión Europea, que trajo consigo un enorme problema de desabastecimiento, debido principalmente a la falta de transportistas.

No obstante, Gran Bretaña no es el único país que se enfrentó a grandes problemas en el ámbito del transporte. En España, el aumento del precio del combustible, que ha supuesto un incremento de casi el 35% en el último año, fue el detonante de una huelga nacional indefinida convocada en el sector del transporte de mercancías por carretera, que comportó 20 días de movilizaciones que pusieron en jaque a la economía española. A ello debe sumarse que en España y, en general, en toda Europa, hay un problema cada vez mayor por la creciente escasez de transportistas. 

Para Óscar González, presidente de la Asociación de Transportistas Empresarios de Contenedores (ATEC) del puerto de Barcelona, el transporte por carretera ha dejado de ser una ocupación atractiva. Años atrás, indica, “era relativamente más fácil ejercer la profesión, debido a que había buenas tarifas, el gasóleo era bastante barato y las remuneraciones eran más altas”. 

Recuerda también que el problema de la falta de conductores se viene arrastrando desde hace años. Según González, independientemente de la subida del precio del combustible en estos últimos meses, “el sector del transporte lleva mucho tiempo al límite”, hecho que “nos ha impedido avanzar”. “Anteriormente, el sector era más rentable, pero actualmente, la rentabilidad ha desaparecido para ser tomada por los más poderosos de la cadena, lo cual ha obligado a ajustarnos constantemente. Los sueldos mínimos y un aumento desproporcionado de las horas de trabajo, ha hecho que los conductores abandonen el sector y busquen otros empleos”, indica el presidente de ATEC.

González recuerda que actualmente trabajar como transportista supone un alto coste, teniendo en cuenta los permisos necesarios, la subida de las materias primas y el encarecimiento de los carburantes. Todo ello ha provocado que las condiciones hayan empeorado y sea necesario invertir muchas horas de trabajo a cambio de un bajo sueldo. Por este motivo, González subraya que la Administración debe tomar medidas para paliar esta crisis y promover que las personas que están desempleadas retomen la actividad, así como ayudar a los nuevos jóvenes transportistas en su formación, para que el país pueda contar con una amplia oferta de conductores. También indica que las administraciones deben facilitar económicamente el acceso a la profesión: “Tenemos que ir por ahí, no podemos perder el tiempo. Actualmente, la situación es muy complicada”.

“Los sueldos mínimos y un aumento desproporcionado de las horas de trabajo, ha hecho que los conductores abandonen el sector y busquen otros empleos”, según el presidente de ATEC

De seguir así, el presidente de la Asociación de Transportistas Empresarios de Contenedores del puerto de Barcelona, afirma que habrá un momento en el que nos encontraremos con una gran escasez de transportistas, lo que provocará un aumento de demanda de las empresas para desarrollar su actividad, lo cual conllevará un alza en los salarios, y acabará repercutiendo en los precios. “Antes había demasiada oferta de camiones, y ahora tenemos la situación contraria, será difícil encontrar camiones, transportistas o autónomos. El riesgo que esto conlleva es que ninguna de las partes quiera invertir, lo cual provocará una grave escasez de productos, falta de servicio y falta de competitividad”.

El aumento del precio del combustible, el otro gran protagonista de la crisis del sector

La subida del precio del combustible, tanto de la electricidad como de los derivados del petróleo, viene alcanzando picos muy elevados desde hace tiempo, lo que está dificultando la recuperación del transporte y la logística, especialmente en la carretera, principal tráfico de mercancías que tiene el país.

Con el objetivo de paliar la crisis del transporte y tras las semanas de huelga que se produjeron en todo el país durante el mes de marzo, el Gobierno, a través del nuevo Real Decreto-Ley 3/2022 de transportes terrestres, aplicó una serie de medidas para mejorar la sostenibilidad del transporte de mercancías por carretera y el funcionamiento de la cadena logística que implican, entre otras, la bonificación de los carburantes y la repercusión de los costes de estos a sus clientes. Sin embargo, González señala que el problema de fondo es que en este momento se han juntado todos los factores, dado que “las tarifas llevan años sin tocarse y sin poder repercutir las subidas”.

No obstante, González afirma que estas medidas del Gobierno “están ayudando al sector, dado que se está utilizando esta herramienta para poder actualizar de alguna forma las tarifas en función de las subidas de los carburantes”.

A la vista de esta nueva regulación y después de todas las movilizaciones que se llevaron a cabo, se ha conseguido que el sector del transporte, “de una vez por todas”, conciencie a toda la cadena logística. Según González, “los clientes empiezan a entender nuestros problemas y también nuestras demandas. También comienzan a darse cuenta de que, si el transporte no es atractivo y no hay profesionales del transporte, a medio plazo tendremos grandes problemas de competitividad y una gran escasez de conductores”.  Y concluye: “Si bien hay que decir que ahora están más abiertos a negociar, a entender y hacer un esfuerzo para intentar paliar la falta de rentabilidad, que es en definitiva lo que tienen los transportistas”.