Los astilleros solicitan una estrategia industrial marítima europea

La Asociación Europea de Astilleros y Equipos Marítimos, SEA Europe, ha desvelado las recomendaciones sectoriales para la puesta en marcha de una estrategia industrial marítima en Europa que permita, entre otras cosas, recuperar la soberanía sobre un sector estratégico en varios aspectos.

El informe presentado por la asociación que preside Christophe Tytgat pretende que Europa sea capaz de construir 10.000 buques sostenibles y digitalizados para el año 2035.

Cabe recordar que SEA Europe representa a la industria europea de la construcción naval en 16 países, abarcando la producción, el mantenimiento, la reparación, la modernización y la conversión de todo tipo de buques y estructuras flotantes, tanto comerciales como navales.

El reto de construir 10.000 buques sostenibles y digitalizados hasta el 2035

En este sector se incluye también la cadena de suministro completa con los diversos productores de sistemas marítimos, material de equipos y servicios.

La industria europea de la tecnología marítima comprende unos 300 astilleros y más de 28 000 fabricantes de equipos marítimos y proveedores de tecnología, que en conjunto generan un valor de producción anual de 128.000 millones de euros y crean 1,1 millones de puestos de trabajo, principalmente altamente cualificados.

Con un 9% de su facturación anual invertida en investigación, desarrollo e innovación, es una de las industrias más innovadoras de Europa.

En nuestro país, el Foro Marítimo Vasco (FMV) es miembro de SEA Europe y entre sus 150 asociados, más de 250 empresas e instituciones, superan los 3.30 millones de euros de facturación anual y 13.300 empleos.

Christophe Tytgat, presidente de SEA Europe
Christophe Tytgat, presidente de SEA Europe

El punto de partida

La industria marítima es fundamental para la vitalidad económica y la autonomía estratégica de Europa, ya que permite el comercio interior y exterior, del que el 80% se realiza por mar.

Pero las políticas proteccionistas de Asia y sus agresivos subsidios, han erosionado la competitividad de Europa, lo que ha llevado a una pérdida sustancial de capacidad de construcción naval.

Por ello, desde SEA Europe se considera fundamental recuperar y asegurar en Europa los pedidos de los armadores, incluidos los europeos, especialmente en los sectores estratégicos de la economía azul.

De este modo, “Europa reforzará su resiliencia económica y su competitividad, reducirá su dependencia de los mercados exteriores, cumplirá los objetivos del Pacto Verde Europeo y reforzará sus capacidades de defensa, reforzando así su autonomía estratégica en un panorama mundial cada vez más desafiante”.

Los astilleros europeos son líderes mundiales en la construcción naval y comercial compleja. Además, aportan una sólida experiencia en plataformas fijas y flotantes, así como en el mantenimiento, la reparación, la conversión y la modernización de buques y de energía eólica.

Señalar que, al menos el 70% del valor de un buque complejo se compone de material, equipo y sistemas, donde los fabricantes europeos de equipos marítimos poseen casi el 50% de la cuota de mercado mundial.

Proporcionan una amplia gama de sistemas, equipos y servicios que contribuyen a la descarbonización y la digitalización. Y estos sistemas, equipos y tecnologías avanzadas son producidos por una cadena de suministro de fabricantes de equipos marítimos y proveedores de tecnología europeos.

La amenaza asiática

La industria europea de la tecnología marítima lleva décadas enfrentándose a distorsiones de la competencia procedente de Asia.

Además de las medidas proteccionistas de Estados Unidos y Corea, China considera que su cadena de suministro de construcción naval es estratégica para alcanzar el liderazgo marítimo mundial, por lo que concede subvenciones masivas y aplica prácticas que han perjudicado la igualdad de condiciones para los astilleros europeos y su cadena de suministro.

Por lo tanto, Europa no solo ha perdido la mayor parte de su comercio y parte de su construcción naval en favor de Asia, sino que también ha visto una grave disminución de su capacidad industrial para construir y mantener barcos.

Como consecuencia de este declive, la cadena de suministro europea de fabricantes de equipos marítimos y proveedores de tecnología también se está trasladando a Asia. “La cadena de suministro sigue a la construcción naval”, afirma SEA Europe.

La construcción naval es considerada como estratégica
La construcción naval es considerada como estratégica

Como resultado de estas distorsiones y medidas proteccionistas, los armadores europeos, que controlan casi el 40% de la flota mundial, eligen los astilleros asiáticos en lugar de los europeos debido a las diferencias de precios del 30-40%.

Esto también está afectando a la posición de liderazgo de Europa en la fabricación de equipos marítimos, ya que los astilleros asiáticos se ven cada vez más alentados a utilizar producto local a expensas de los equipos europeos.

En el ámbito de la financiación, los bancos chinos ofrecen incentivos financieros favorables a los armadores y condiciones económicas muy atractivas, al tiempo que conservan la propiedad de los buques, que arriendan a los armadores. El hecho de que los bancos chinos sean propietarios de barcos que navegan en aguas europeas crea riesgos significativos para la economía y el comercio de Europa.

La seguridad, en riesgo

La disminución de la capacidad de construcción naval de Europa supone una gran amenaza para su defensa y seguridad, porque para construir y mantener activos militares navales avanzados de manera eficiente, es fundamental contar con una sólida cadena de suministro industrial en la construcción naval comercial.

China ha sido capaz de desarrollar capacidades de construcción naval que superan con creces a las de Europa y Estados Unidos combinadas al conquistar el dominio comercial en la construcción naval mundial.

“No hay seguridad y defensa en el mar sin una fuerte industria de construcción naval comercial”, que produce capacidades navales fundamentales para preservar la autonomía estratégica de Europa, defender sus fronteras marítimas y asegurar sus infraestructuras marítimas y submarinas. Las cadenas de suministro de defensa se aprovechar las innovaciones comerciales en los astilleros navales y viceversa.

La necesidad de un cambio de rumbo

SEA Europe llama a un cambio de rumbo que permita mejorar la capacidad industrial marítima europea en sectores críticos de la Economía Azul y la cadena de valor del transporte marítimo.

Con este fin, la industria tiene la ambición de suministrar, de aquí al 2035, 10.000 buques sostenibles y digitalizados, tras una inversión de más de 10.000 millones de euros en instalaciones de producción altamente eficientes, automatizadas y sostenibles, además de contratar y formar a medio millón de trabajadores cualificados.

De esta forma se conseguiría convertirse en el líder mundial en buques y tecnologías marítimas sostenibles y digitalizadas, siguiendo los dictados del Pacto Verde Europeo y la Agenda Digital de la UE; reducir el riesgo de dependencia de Asia, asegurando la supervivencia de su economía azul y de sus cadenas de valor; y fortalecer la autonomía estratégica y defensa europea mediante el desarrollo y la construcción de activos militares navales de última generación.

SEA Europe propone 4 pasos en la estrategia europea
SEA Europe propone 4 pasos en la estrategia europea

Los cuatro pasos de la estrategia europea

En vista que las actuales políticas de la UE no hacen sino socavar la competitividad de la industria marítima, desde SEA Europe se pide un nuevo marco estratégico basado en la soberanía industrial, nuevas regulaciones, apoyo a la I+D+I y, finalmente, la cualificación de la mano de obra.

Así, se considera esencial recuperar y asegurar los pedidos de los armadores europeos en los sectores estratégicos, con criterios no relacionados con el precio, además de ofrecer a los armadores incentivos financieros armonizados para que construyan y adapten buques en Europa.

Además, se deberían crear las condiciones marco que respalden los estudios de negocio, aborden las deficiencias del mercado, reduzcan el riesgo de las inversiones y ofrezcan seguridad jurídica: una Ley de la Industria Marítima que apoye la justificación empresarial del transporte por vías navegables, la producción naval y la economía azul sostenible y digitalizada.

Por otro lado, se trataría de aplicar los ingresos procedentes del régimen de comercio de derechos de emisión (ETS) y de FuelEU Maritime a la inversión marítima. Además de valerse de otras fuentes de financiación como actual Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura; el Fondo de Innovación, el Mecanismo “Conectar Europa”, o los Fondos Estructurales europeos, y aplicarlos al sector.

Finalmente, pero no menos importante, la industria necesita de mano de obra cualificada por lo que se debería promover la imagen favorable de la industria de la tecnología marítima con el fin de atraer y retener a los trabajadores, especialmente a los jóvenes y las mujeres.

También se trata de apoyar los esfuerzos de las empresas para mejorar y reciclar las capacidades de los trabajadores de la industria de la tecnología marítima, en particular a través de programas educativos y de formación, y el reconocimiento de formaciones y cualificaciones en toda la UE.