Luz verde a la estrategia de infraestructuras ferroviarias a 2026

El Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (Mitma) ha aprobado la Estrategia Indicativa Ferroviaria para el periodo 2021-2026. Así, el año arranca con la publicación de la Orden Ministerial firmada por la ministra Raquel Sánchez a finales del 2022 que da “luz verde” definitiva a la estrategia de desarrollo, mantenimiento y renovación de la infraestructura ferroviaria.

La Orden también establece el marco financiero y de prioridades para la actuación sobre la red ferroviaria, de cara a satisfacer las necesidades futuras de movilidad, la sostenibilidad del sistema y la consecución de un espacio ferroviario único europeo.

Potenciar la red de transporte de mercancías

Entre otros objetivos, la estrategia ahora aprobada persigue potenciar la red de transporte de mercancías, los corredores europeos y la interoperabilidad, para crear un espacio ferroviario único en toda la Unión Europea. A su vez, busca corregir las carencias y desequilibrios de la red ferroviaria, donde coexisten infraestructuras muy modernas con otras relativamente obsoletas y tramos al límite de su capacidad con otros claramente infrautilizados.

Si bien con menos protagonismo que en planes anteriores, también se prevé que continúe el desarrollo de la red de alta velocidad, de manera que se puedan completar corredores y poner en valor las inversiones ya realizadas, además de terminar de desarrollar los corredores europeos. Además, se prevé una mejora en el mantenimiento de la red que permita el incremento de la fiabilidad, la calidad y la seguridad de la red, además de tener en cuenta la variable ambiental desde la fase de planificación de cada actuación.

Se establecen 8 objetivos estratégicos para garantizar el desarrollo, mantenimiento y renovación óptimo y eficiente de la infraestructura

Inversiones de 24.200M€ hasta 2026

El reto de la Estrategia Indicativa Ferroviaria, que contempla movilizar 24.200 millones de euros en inversiones entre 2021 y 2026, es dibujar el primer escalón de la planificación ferroviaria para constituir un sistema “coherente y eficaz”, incorporando objetivos sociales, medioambientales y de eficiencia económica con la misma importancia que los funcionales y territoriales.

Se trata del instrumento de mayor rango dentro de la planificación sectorial ferroviaria y constituye una “palanca fundamental” para el cambio de paradigma de la política de transportes que promueve la Estrategia de Movilidad Segura, Sostenible y Conectada 2030, para adaptarla a la situación presente y a los nuevos retos a los que se enfrenta el sistema de transporte.

Este cambio de paradigma implica avanzar hacia una movilidad sostenible, teniendo en cuenta la necesidad de reducir el consumo energético y descarbonizar la economía en la lucha contra el cambio climático.