La distribución propone una etiqueta que categorice el impacto ambiental de la última milla en Barcelona

El centro de investigación PPP For Cities del IESE Business School se reunió el 1 de diciembre para que sus grupos de trabajo compartiesen sus propuestas sobre los retos más urgentes en Barcelona sobre movilidad, logística, innovación, estudios urbanos, y energía y recursos.

El Research Advisory Group de logística se centró en cómo abordar la distribución urbana de mercancías en Barcelona, con el objetivo de cambiar el modelo para optimizar el reparto de última milla en una capital ya de por sí saturada de vehículos. Todo ello, se quiere accionar a corto plazo.

En este sentido, la manager del Cluster Catalonia Logistics, Marta Losada, coordinó el grupo de trabajo junto con representantes de Mercadona, Geever, Nacex, Veepee, Barcelona Serveis Municipals (BSM) y el Ayuntamiento de Barcelona. En las tres sesiones de brainstorming, se acotaron una serie de acciones encaminadas a mejorar la distribución urbana en la capital catalana, centrándose en el Business to Consumer (B2C) y el Business to Business (B2B).

Ahora, la idea es formalizar una propuesta para impulsar las ideas. “Miraremos de llegar a un acuerdo entre el IESE y el Cluster Catalonia Logistics para trabajar conjuntamente y darle salida a las propuestas”, adelanta Marta Losada.

Marta Losada: “Es preciso cambiar el modelo o mejorar el reparto logístico, induciendo en la conciencia del consumidor”

Por lo que respecta al B2C, Marta Losada se refiere a la necesidad de “cambiar el modelo o mejorar el reparto logístico, induciendo en la consciencia del consumidor”. Lo que se pretende es que el comprador se sienta responsable del impacto medioambiental del transporte de sus pedidos, “del mismo modo que pensamos en cerrar el agua del grifo para no gastar, o compramos alimentos con etiqueta sostenible cuando vamos al supermercado”, ejemplifica la coordinadora del grupo.

De aquí nace la idea de crear una “etiqueta verde” que informe al consumidor sobre la sostenibilidad de su compra. En este sentido, se tienen en cuenta diferentes variables, como el tiempo de entrega de su pedido, el lugar de recogida o la modalidad de devolución que elige. Dependiendo del trayecto, la cantidad de paquetes que trasladen o el número de viajes que efectúe el transportista, la etiqueta reflejará un estándar de sostenibilidad escalado en tres niveles (A/B/C) en función del impacto del envío.

Creación de un modelo de «etiqueta verde» con posible estándar A/B/C:
A: Entrega máximo sostenible
B: Entrega mejorable
C: Entrega menos sostenible
Enfocado a producto estándar e-commerce; etiqueta en el paquete y/o virtual; recibida en momento de recepción y devolución
Las variables para el consumidor podrían ser:
– Tiempo de entrega (inmediato; horas; días)
– Lugar de entrega (en locker/microhub; en casa y con recepción; fallo en la entrega)
– Devoluciones (no devolución; devolución mediante punto de conveniencia/microhub/locker; devolución recogida en domicilio)
– Estas variables dependerán de la tipología de producto
Categorización de la etiqueta verde y variables que se contemplan


Para implementar la etiqueta verde, se crearía un grupo de empresas comprometidas con la sostenibilidad y que se adhiriesen a la iniciativa. En este sentido, utilizarían la etiqueta verde como método de concienciación para sus compradores, a la vez que promocionarían opciones de envío más sostenibles a través de sus plataformas. La iniciativa pasaría por una fase de evaluación de seis meses y, tras el estudio, se difundirían casos de éxito para fomentar su implementación en otras firmas.

La distribución nocturna, una propuesta para descongestionar la ciudad

Por lo que respecta al B2B, se han identificado propuestas para ampliar la distribución nocturna en ciudades como Barcelona, aunque se trata de una acción “más a largo plazo”, como deducen las conclusiones de la jornada.

Con esto, se descongestionaría el tráfico de Barcelona a la vez que se facilitarían las operaciones de los transportistas, que tendrían más posibilidades de encontrar libres las zonas de carga y descarga.

Lo que se propone es realizar un estudio que identifique las buenas prácticas en la distribución de mercancías de negocio-a-negocio. A través de casos de éxito, las empresas que quisieran llevar a cabo este modelo tendrían una guía orientativa para facilitar su transición. “Hay grandes empresas o supermercados que ya están acostumbradas a esta modalidad, pero es cierto que, más allá de ellos, no se está promoviendo”, explica Marta Losada.

Del mismo modo, se proporcionarían soluciones complementarias para pequeños negocios sin posibilidad de recepción nocturna. En este sentido, se proponen los microhubs como infraestructuras clave o la entrega de mercancías en horas valle de poco tráfico.