“Firmamos para evitarnos problemas”

Josep Bertran 
Abogado

En una anterior comunicación en este mismo medio sacaba yo a relucir las pocas posibilidades que un perjudicado tiene de acudir a los tribunales españoles en demanda de una indemnización por responsabilidad en los transportes contra una naviera; de hecho, solo si se es destinatario se tiene acceso a nuestros tribunales; pero no si se es cargador.

Pero si esalimitación es restrictiva para los ”merchants”, a las navieras todavía lesparece una puerta demasiado ancha por la que pueden circular las reclamacionesde los destinatarios y procuran, por todos los medios, cerrarla para que esasreclamaciones no sean posibles ante los tribunales españoles y deban hacerse,obligatoriamente, ante los tribunales de los países elegidos por ellas en loscorrespondientes B/L’s. La consecuencia es la renuncia a la reclamación antelas dificultados y costes atisbados.

¿Cómo obtienen lasnavieras la renuncia de los destinatarios?, pues sometiendo a su firmadocumentos complementarios que significan la aceptación de las cláusulas dejurisdicción incluidas en los B/L’s.

Como ejemplo, tengoante mí un documento que la naviera en cuestión titula “General letter ofunderstanding for regular users of sea way bills”, por el que “se invita” afirmar a quien pretenda ser parte (merchant) en un contrato de transportemarítimo en esa clase de transporte. Por supuesto, el firmante –presuntocargador o destinatario- se somete a la jurisdicción de los tribunalesextranjeros designados por la naviera, renunciando pues a su derecho de acudira los tribunales españoles. Por supuesto el interesado puede negarse a firmarel documento; pero ¿la negativa sale gratis? ¿No se corre el riesgo de que entoncesla naviera niegue a este díscolo la posibilidad de trabajar con ella, en unclaro ejemplo de abuso de posición dominante?. De hecho las navieras ya tienenun acrónimo para esta clase de clientes: NMB: “no more busines”. La reacción delinteresado es “mejor firmamos y nos evitamos problemas”.

He citado unejemplo: por supuesto hay otros –muchos otros-, de distintas navieras que, comoen el caso anterior, en base a su posición dominante en el mercado deltransporte marítimo, invitan o exigen la firma de determinados documentos complementarosa las otras partes del contrato de transporte marítimo, cuyo objetivo es larenuncia a derechos “naturales” contenidos en la Ley.¿Cómo evitar el abuso?;la contraparte de la naviera, que es un pequeño importador o exportador, o untransitario, o una agencia de transportes, no puede arriesgarse a serconsiderada NMB por la naviera y por lo tanto, inevitablemente y por su propiointerés, cederá ante la “invitación” de la naviera; no es esa contraparte quientiene la oportunidad de oponerse a esas conductas irregulares de las navieras.Son los organismos de representación colectiva quienes deberían tomar cartasante esta situación de abuso y exigir a las navieras comportamientos acordescon la libertad de contratación y la igualdad de trato;  y en el peor de los casos –o en el mejor-acudir a los tribunales o a los órganos de defensa de la competencia.