Sobre raíles hacia el futuro del transporte de mercancías en España

La construcción de conexiones es la columna vertebral de una red logística integral.

En el complejo entramado del transporte de mercancías, nos enfrentamos a una realidad que demanda una mirada crítica y soluciones estratégicas. De acuerdo con los datos del Observatorio del Transporte y la Logística en España (OTLE), el 96% de las mercancías viajan por carretera, relegando a un segundo plano al transporte marítimo, con un 3%, y a la red ferroviaria, con apenas un 1%.

Este desequilibrio no solo plantea retos logísticos inmediatos, también deja entrever otros desafíos más profundos y urgentes que afronta el transporte y la logística.

Atravesamos una situación en la que la demanda de conductores, reflejada en una estimación de 20.000 vacantes, se entrelaza con una demografía de transportistas que no deja otra salida que la llamada a la acción.

El 70% de los profesionales en activo supera los 50 años, anticipando una brecha generacional que exige respuestas estratégicas para garantizar la continuidad y eficiencia del transporte de mercancías.

Atraer y retener talento ya no es una opción, es una necesidad imperiosa que debemos cubrir mientras proyectamos una movilidad intermodal, conectada, inclusiva y sostenible. 

Frente a este panorama, surgen iniciativas como Truck Friendly Movement. Respaldado por entidades clave como la Asociación del Transporte Internacional por Carretera (ASTIC), la Asociación de Cargadores de España (ACE), el Centro Español de Logística (CEL) y el Cluster Logístico de Aragón (ALIA).

Este movimiento busca, no solo, dignificar la figura del conductor profesional, sino también mejorar sus condiciones laborales y abogar por cambios estructurales como la implantación de áreas de estacionamiento seguras en polígonos industriales, la flexibilidad en la formación de conductores y la reducción de tiempos de espera en operaciones de carga y descarga.

Este llamado a la acción adquiere aún más relevancia al considerar el estudio recientemente publicado por CEL y CargoON, “La gestión de muelles de carga y descarga en España 2023”, cuyos datos revelan que 7 de cada 10 empresas de transporte experimentan retrasos significativos, de hasta una hora, durante estas operaciones críticas, subrayando la necesidad de optimizar los procesos logísticos para mantener la competitividad.

Sumado a esta coyuntura desafiante, el transporte por carretera afronta simultáneamente los retos asociados a la emergencia climática y las crisis energéticas, ambas derivadas de una histórica dependencia hacia los combustibles fósiles.

En la actualidad, la utilización de este tipo de combustibles es responsable del 95% de las emisiones del sector transportes en España y la convierte en uno de los principales consumidores de estas fuentes de energía que, por otro lado, cada vez resultan más caras.

En paralelo, el mantenimiento de las infraestructuras que sostienen a esta actividad también está a la orden del día, con medidas como el pago por uso de las carreteras, que han reactivado múltiples debates.

Sin embargo, todas estas discusiones elevan la voz hacia una solución integral menos cortoplacista que, en muchos casos, pasa por un mayor peso del ferrocarril para asegurar un transporte basado en la multimodalidad.

Para lograr un mayor uso del ferrocarril es necesario alinear sus flujos con plataformas logísticas creando apartaderos que favorezcan la salida directa de las mercancías

La construcción de conexiones ferroviarias eficientes y bien integradas con otros modos de transporte forma la columna vertebral de una red logística global. Esto no solo facilita la movilidad de mercancías de manera fluida, sino que también contribuye a la diversificación de las opciones de transporte. La intermodalidad, en la que diferentes modos de transporte se integran de manera sinérgica, se presenta como el camino hacia una logística más flexible y robusta, capaz de adaptarse a las cambiantes demandas del comercio y la distribución. En este sentido, para lograr un mayor uso del ferrocarril es necesario alinear sus flujos con plataformas logísticas creando apartaderos que favorezcan la salida directa de las mercancías, así como es necesaria una mejora en las conexiones con los puertos.

Y es que la visión de un futuro logístico sostenible no solo implica reducir la huella ambiental, sino también construir un sistema que sea resistente a los desafíos económicos y operativos. 

La inversión en el ferrocarril se alinea con esta visión al proporcionar una alternativa eficiente y menos dependiente de recursos finitos, contribuyendo así a la creación de un entorno logístico más estable y duradero. 

En un contexto donde España figura como el tercer país de la Unión Europea con menor uso de la red ferroviaria para el transporte interno de mercancías, la inversión en este medio de transporte se revela como clave para garantizar un futuro sostenible en la gestión de la cadena de suministro. Por ello, desde el Centro Español de Logística abogamos por un consenso que incentive la intermodalidad, piedra angular de la solución a esta compleja ecuación.