La presencia de la gaviota corsa en el puerto de Tarragona aumenta en un 80%

El equipo de Medio Ambiente del puerto de Tarragona ha contabilizado, hasta mediados de mayo de este año, un total de 439 nuevos nidos de gaviota corsa (o de Audouin-nombre científico Larus audouinii) dentro del recinto portuario. Esta cifra supone, a poco más de dos meses del final del periodo de nidificación, un incremento del 80,33% respecto al 2021.

La explanada del Faro de la Banya y el muelle de la Química son los principales lugares donde han elegido anidar estas aves, declaradas como «vulnerables» por el Servidor de Información Ornitológica de Catalunya.

Tendencia de nidos de la gaviota corsa en el puerto de Tarragona (Fuente: puerto de Tarragona)

Se trata de un gran incremento, teniendo en cuenta que durante el año 2021 sólo se contabilizaron 244 nidos, debido a la inesperada presencia de depredadores de nidos en la zona, lo que les hizo sentirse amenazados.

El puerto de Tarragona ha seguido trabajando durante estos últimos meses para desarrollar su compromiso medioambiental y de sostenibilidad cumpliendo con diferentes tareas medioambientales para intentar favorecer la nidificación de estas aves migratorias en la zona portuaria.

Entre las diferentes acciones que el puerto ha llevado a cabo en este sentido, se encuentra la señalización de las colonias, la colocación de vallas para delimitar y proteger las zonas de cría y al mismo tiempo garantizar la actividad portuaria y la restricción del acceso a las colonias.

Además, el puerto de Tarragona realiza un seguimiento continuo de las colonias y de la evolución de las crías en colaboración con el Departament de Polítiques Digitals i Territori de la Generalitat y, antes de que abandonen la zona, está previsto realizar su anillamiento.

Entre las diferentes acciones de conservación que el puerto ha llevado a cabo se encuentran el marcaje de las colonias, la colocación de vallas para delimitar y proteger las zonas de cría y al mismo tiempo garantizar la actividad portuaria y la restricción de acceso a las colonias

Esta actuación ha permitido realizar un seguimiento de la migración de cada ejemplar y su regreso a las zonas de cría. De este modo, se ha podido comprobar que muchos de los adultos reproductores presentes en el puerto de Tarragona ya han nacido aquí y han vuelto a anidar.

En los últimos días, el equipo de medio ambiente del puerto ha visto las primeras crías de gaviota y se espera la eclosión de la mayoría de los huevos.

Evolución de la gaviota corsa en el puerto de Tarragona

Año tras año, el puerto de Tarragona dedica recursos económicos y humanos a vigilar y proteger las zonas de nidificación desde la aparición de los primeros nidos (a mediados de febrero) hasta la salida de los últimos polluelos (prevista para mediados de julio). Después, la mayoría de los ejemplares abandonan las colonias al final del periodo de cría.

Los primeros datos de los que dispone el puerto son del 2013 con un total de 18 nidos y 16 ejemplares anillados. Desde entonces, la presencia de estas aves ha ido aumentando considerablemente hasta alcanzar, durante el 2019, 1.043 nidos de un total de 3.555 en toda Catalunya y 362 polluelos anillados.

En los últimos días, el equipo medioambiental del puerto ha visto las primeras crías de gaviota y se espera que la mayoría de los huevos eclosionen

Una especie vulnerable

La gaviota corsa cuenta como especie vulnerable en el listado de aves elaborado por el Servidor de Información Ornitológica de Catalunya. Inicialmente, anidaba en islotes mediterráneos y luego colonizó en los años 80 al Delta de l’Ebre, que llegó a albergar más de dos tercios de la población mundial y un máximo de 15.396 parejas en el 2006. Posteriormente, por una serie de circunstancias, la población se fragmentó y la especie colonizó algunos puertos. En Catalunya, el primer puerto fue La Ràpita, donde dejó de anidar en el 2015, luego Tarragona y finalmente Barcelona.

Actualmente, se ha conseguido una cierta estabilización de la población en Catalunya en torno a las 3.500 parejas en el 2021, pero aún queda camino por recorrer para conseguir un estado favorable para la conservación a largo plazo.