La incertidumbre geopolítica, tan en boga estos días, ha sido objeto de análisis este jueves en la Autoridad Portuaria de Pasaia, en una jornada respaldada también por la Asociación de Usuarios del Puerto de Pasaia (Giport), que también celebró su Asamblea General y nombró la nueva junta del colectivo. La jornada de análisis llevó como título Coyuntura geopolítica y su incidencia en el transporte y la logística marítima, y reunió en la sede de la APP a más de medio centenar de empresas interesadas.
La nueva Junta Directiva de Giport ha quedado compuesta por Josetxo Redín (Abycer) como presidente; Imanol Mintegui (Algeposa), como vicepresidente ; Ruth Alonso (Sobrinos de Manuel Cámara), como secretaria; y Urko Albistur (Noatum – UECC) como tesorero

Para analizar cómo la incertidumbre geopolítica afecta a la logística en general y al sector portuario en particular, la jornada contó con una ponencia y una mesa de análisis. En la bienvenida, por parte de la presidenta del puerto de Pasaia, Izaskun Goñi, se dijo que estamos en tiempo de tensión y debilitamiento de las estructuras de gobernanza global, en la que Europa “se agarra a su identidad”.
Mencionó el trabajo en colaboración y cooperación de Giport, entre sus miembros, y también de la Autoridad Portuaria, un ejemplo de colaboración ejemplar público – privada para afrontar los evento “de alto impacto que estamos viviendo”.
En el puerto de Pasaia tenemos una vocación también de colaboración transfronteriza, con el puerto de Baiona y sus empresas. Finalmente, se dijo que se intentará reforzar también los lazos trasatlánticos, que históricamente se han tenido con Canadá (Quebec) y con los mercados sudamericanos. Se trata de relaciones que “tenemos y queremos potenciar”.
Josetxo Redín, como nuevo presidente de Giport, tomó la palabra para decir que “tenemos que hacer un análisis realista de las nuevas relaciones en las que nos vemos afectados”. Explicó los objetivos como asociación de operadores en el puerto de Pasaia, destacando la “agilidad para el manejo de las mercancías” que permiten prestar un servicio rápido y de calidad, sobre todo en automoción y siderúrgico. También hizo hincapié en la ampliación del abanico de materias movidas por el puerto y apuntó a la conectividad intermodal, por tierra y mar, para el crecimiento del propio puerto.

La geopolítica se come al mercado
El catedrático en Derecho Internacional Privado de la Universidad del País Vasco (EHU) Juan José Álvarez fue el encargado de llevar a cabo la ponencia de fondo, sin caer en “relatos apocalípticos”. A pesar de ello, dijo que estamos en un periodo de caos acentuado en la gobernanza, que viene de antiguo por el colapso anunciado de la ONU y sus órganos de gobierno.
Pasó revista a las nuevas relaciones internacionales protagonizadas por China, Rusia, Venezuela, los tratados comerciales y de inversión, los conflictos en Ucrania e Irán, y la modificación de las normas comerciales actuales. Dijo que “la logística es rehén de la geopolítica”, que, además, “se come al mercado” y que “la energía es la nueva arma de poder”.
Se animó a reflexionar sobre la seguridad y el desarrollo del Atlántico, frente a otras fachadas geográficas más en cuestión en estos momentos por temas de seguridad, pero también por disrupciones en la cadena logística, con interrupciones en Canal de Suez o la posibilidad cada día más real de pagar peajes para acceder a los estrechos y canales marítimos. “Ormuz es un síntoma” de la batalla por la hegemonía mundial.
Y ¿cómo afrontar la disrupción?

La mesa redonda, contó con la moderación de Imanol Mintegui y las intervenciones del propio Juan José Álvarez; el presidente del Colegio de Aduanas de Irún, Martín Visiers; y el presidente del Cluster de Movilidad y Logística del País Vasco, Eduardo Lasa.
El deterioro de las relaciones internacionales, basadas en el orden establecido anterior, no volverá con la salida de Trump, según se comentó y Álvarez dijo que se ha regresado al concepto de “barbarie”, retrocediendo a los tiempos del imperio romano. Europa no quiere dominar el mundo, pero Estados Unidos, sí, desde nuestra óptica “deberíamos reaccionar” para defendernos.
Visiers apuntó que “vivimos un aceleramiento en el cambio económico estructural” y, en lo referido a su campo profesional los controles aduaneros, llega una nueva era de vigilancia a la que se hace frente a través de las medidas propuestas por el CAU.
Eduardo Lasa apuntó a la necesidad de adaptarse a las nuevas reglas de juego, tanto en tecnología como en transporte y logística, aprovechando la cooperación y la digitalización para “protegernos de las disrupciones” apuntando a mejorar la gestión del dato.
Se pasó revista a diversos sectores como el de los fertilizantes o los químicos, más allá de los combustibles; la aplicación del mecanismo de ajuste de carbono en frontera (CBAM); la elección de los Incoterms y las condiciones de seguros adecuados; las reacciones empresariales -incluyendo un descenso en el sector aduanero- como la diversificación de rutas y proveedores, búsqueda de otros medios de transporte, gestión de stocks y nearshoring, etc.
Como conclusiones, Juanjo Álvarez habló de la oportunidad que tiene Europa en la “regionalización del mundo frente a la mundialización” para actuar directamente con otras áreas geográficas que resulten interesantes. El acto finalizó con una sesión de networking entre los asistentes.











