El GNL de automoción duplica sus precios en una semana

El sector del transporte profesional por carretera muestra su alarma ante la imparable escalada del precio del GNL para automoción que ha doblado su coste en tan sólo una semana y un 275% en el plazo de un año. A pesar de que se ofrecen incentivos a la descarbonización del transporte por carretera, el alto precio que el Gas Natural Licuado ha alcanzado -y lo que es peor, el que se prevé que alcance- están desincentivando la sustitución de camiones antiguos por otros más “verdes”

Los propietarios de vehículos propulsados por gas natural licuado, incluyendo los vehículos profesionales de transporte de mercancías y pasajeros, han visto en los surtidores cifras de 2,20 euros/kg cuando hace un año se registraban precios de 0,8 euros/kg.

GNL
Algunos flotistas han invertido en la compra de camiones propulsado por GNL

Según indica Fenadismer, esta situación está disuadiendo a muchos de los conductores afectados de seguir consumiendo gas natural en sus vehículos, optando por suministrarse, en aquellos casos que cuentan con doble depósito gasóleo de automoción por ser en la actualidad más barato. Pese a que el GNL reduce las emisiones de NOx en un 85%, del CO2 de hasta un 25% y elimina totalmente las emisiones de azufre, por lo que sus ventajas medioambientales son indiscutibles, la elección económica no deja lugar a la duda.

Inseguridad energética

Estos días asistimos a un debate en el seno de la Unión Europea sobre la consideración el gas natural como “energía verde”, en la que nuestro país mantiene una opinión contraria. La federación de transportistas señala que la posición española produce inseguridad a sector del transporte por carretera, un colectivo que ha venido haciendo una decidida apuesta por las energías alternativas al diésel, adquiriendo vehículos propulsados por GNL.

Los transportistas no disponen a día de hoy de soluciones viables, más allá del gas natural licuado, para sustituir los motores de combustión de derivados del petróleo, pues los vehículos eléctricos no disponen de suficiente autonomía y otras iniciativas, como el hidrógeno o el amoniaco, están lejos de convertirse en realidad.