Ucrania no recibirá los dragaminas británicos por el veto turco

La inestable situación en el Mar Rojo, con ataques a los buques mercantes, ha hecho pasar a un segundo plano la complicada realidad que día a día se vive en el Mar Negro, afectado por la guerra de Rusia y Ucrania. Pero la guerra continúa y amenaza cada día el comercio mundial y la integridad física de los marinos.

Desde el principio del conflicto, el tráfico marítimo ha sido una de las víctimas propiciatorias. Rusia decidió obstaculizar la exportación de productos ucranianos por vía marítima, atacando militarmente los puertos ucranianos de Chornomorsk, Odesa y Yuzhny/Pivdennyi, además de puertos en el Danubio, como Izmail.

Tras el fin del acuerdo de exportación de cereales, la Iniciativa del Grano por el Mar Negro, Rusia decidió proceder al minado de las rutas comerciales y ya se han dado tres casos en que buques comerciales han chocado con algún artefacto de guerra, sufriendo daños de diversa consideración, aunque sin víctimas. La situación conlleva una actuación específica de las compañías de seguros marítimos y un incremento en los precios.

Ayuda británica, veto turco

En el marco de las ayudas que Europa -y otros- están llevando a cabo con Kiev, el gobierno británico había decidido donar dos buques cazaminas y los marinos ucranianos se entrenan con vistas a garantizar la navegación en el Mar Negro. Se trataría de dos modelos antiguos y de pequeño tamaño, de la clase Sandown, capaces de operar en el canal de navegación Rin-Meno-Danubio para llegar a su destino.

Sin embargo, Turquía, que se ha erigido como guardián del Bósforo en virtud de la Convención de Montreux, que data de 1936, ha decidido no permitir el paso de estos dos buques hasta el final de las hostilidades.

Un comunicado publicado por la oficina del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, señala que “nuestros aliados han sido debidamente notificados de que a los dragaminas donados a Ucrania por Reino Unido no se les permitirá pasar por los estrechos de los Dardanelos y el Bósforo al mar Negro mientras continúe la guerra”, según el artículo 19 de la citada Convención de Montreux.

A la parte británica no le sorprende esta posición de Turquía. Tampoco a Ucrania que se resigna a no poder contar con estos buques hasta el final de la guerra, cuando podrá proceder al desminado de las rutas marítimas y “salvar vidas en el mar” según explica Grant Shapps, Secretario de Defensa británico.