El positivo impacto económico pone al territorio a favor de los cruceros en Tarragona

Este jueves 20 de octubre, el Teatret del Serrallo del puerto de Tarragona ha sido testigo de la celebración de la primera “Jornada de sostenibilidad y cuidado medioambiental en cruceros y náutica deportiva”,  organizada por Port Tarraco y Tarragona Cruise Port-Costa Daurada con el apoyo técnico de AWP Services y CruiseNews Mediagroup y la colaboración de CLIA-Cruise Lines International Association.

El acto, presentado por Genoveva Climent, directora Comercial y Desarrollo de negocio de
la Autoridad Portuaria de Tarragona (APT), ha contado con la participación del gerente de Tarragona Turisme, Víctor Franquet responsable de la clausura, y con la presencia de profesionales, personal experto y ejecutivo relevante del sector de cruceros y náutica deportiva, así como en sostenibilidad y cuidado medioambiental. Después del discurso de bienvenida, los responsables del APT han explicado las particularidades de la actividad de cruceros a Tarragona que difiere sustancialmente de los modelos más conocidos de implantación en el Mediterráneo.

Tarragona, modelo singular

Según la APT, la gestión de la actividad de cruceros en Tarragona tiene singularidades que lo hacen mucho más sostenible que el resto. En primer lugar, la dimensión del proyecto en Tarragona no tiene nada que ver con los de los grandes puertos de cruceros: los grandes puertos de cruceros del Mediterráneo (Barcelona, Civitavecchia o Palma) registran entre 3 y 4 millones de pasajeros al año frente a los 130.000 de Tarragona (en el 2019, hubieron más).

Tarragona es un modelo muy poco congestionado, “pero que una parte de la opinión pública equipara a  nivel de actividad como los de Barcelona”. La comparación con Barcelona demuestra que ambos modelos no son equiparables, si tenemos en cuenta que la capital catalana recibe 948 cruceros al año (vs. 63 en Tarragona, 2019), tiene una media de 4.852 personas por escala (vs. 2.063 en Tarragona) y el día de máxima afluencia es de 27.801 personas (vs. 5.551 personas en Tarragona). Se trata, pues, según la APT, de una actividad que incluso a escala territorial tiene un bajo impacto, si tenemos en cuenta que en Catalunya llegan cerca 5 millones de pasajeros en crucero o que la Costa Daurada tiene 20 millones de pernoctaciones anuales, en frente de 130.000 pasajeros… Por otro lado, a diferencia de los grandes puertos mediterráneos, Tarragona es un “modelo territorializado” en el cual los visitantes por mar no se concentran solo en la ciudad portuaria, sino que se dirigen a otros destinos turísticas en el interior y la costa del Camp de Tarragona y las Terre de l’Ebre.

Opinión pública favorable

La APT también ha presentado el adelanto de datos de dos estudios que están en elaboración y que, una vez presentados a la Mesa Institucional de Cruceros, se pondrán a disposición del público. Por un lado, una encuesta ciudadana realizada en septiembre pasado, con una muestra de 500 personas, de las localidades de Tarragona, Reus, Cambrils, Vila-seca i Salou, en el cual se refleja el estado de opinión favorable a la actividad de cruceros en Tarragona. La encuesta explica que el 62% de los encuestados declara no sentirse afectado en el día a día por la llegada de cruceros en Tarragona. Del 38% restante, más de la mitad (53%) declara que la afectación es positiva (por razones económicas, principalmente) y solo el 22% dice que la afecta negativamente y el resto (25%) señala afectaciones positivas y negativas al mismo tiempo.

La encuesta refleja que la mayoría de los entrevistados considera que la llegada de cruceros tiene un impacto económico positivo en el territorio de la actividad de cruceros (94%) y también que solo el 17% de los encuestados se opone a la llegada de más cruceros a Tarragona. Finalmente, entre otros datos, otra conclusión presentada ha sido que la mayoría también cree que el turismo de cruceros es de más calidad que el que viene en otros medios de transporte.

Bajísimo impacto ambiental

El segundo adelanto de datos muestra como el impacto ambiental de la actividad cruceros sobre las zonas habitadas de la costa tarraconense es casi nulo. El estudio determina qué parte de la contaminación registrada por las cabinas del puerto y de la red de la Generalitat de Catalunya es atribuible a la llegada de cruceros mediante una modelización basada en la actividad de cruceros del 2019, año de máxima actividad.

La comparación entre los datos registrados generales y las emisiones en los días en que hubo crucero llega a la conclusión que  la incidencia de los cruceros en la lectura total es “inapreciable” en los principales componentes contaminantes: CO, NO2, SO2 y PM10. El estudio también concluye que la incidencia de 130.000 pasajeros en 63 escalas es la mismo de un pueblo de unos 2.500 habitantes.

Además el estudio compara el impacto con otras actividades humanas como el consumo energético doméstico, el resultado del cual demuestra que un pasajero de crucero genera en una estancia de 7 días menos CO, NOx, NMVOC; PM10, SO2 y CO2 que una persona que realizara la misma estancia en su casa.

El estudio también hace una comparación de los itinerarios de los cruceros con otros transportes, mostrando como el coche o el avión son más contaminantes. El pasajero de crucero genera mucho menos contaminantes que el viajero en coche, excepto en SO2, atendida la naturaleza de los combustibles empleados por los buques.

Y en cuanto al avión, el pasajero del crucero genera un 51% menos de emisiones que un viajero de avión comercial.