En carreras como Derecho, Economía o ADE, la logística prácticamente no se toca

Todo el mundo que entra en el sector a trabajar se pregunta por qué la logística no se da en las universidades

La directora de Formación de la Fundación Valenciaport, Ana Rumbeu, ha destacado en su entrevista con el Canal Marítimo y Logístico la importancia de dar visibilidad al sector logístico para atraer a los más jóvenes. 

Asimismo, Rumbeu ha explicado algunas de las iniciativas de la Fundación Valenciaport para desarrollar el talento más joven, y cubrir así la demanda de empleo de las empresas del sector logístico.

¿Por qué la logística sigue siendo invisible para los más jóvenes?

Sencillamente, porque en muchos programas de la Universidad o en muchos de la FP la logística no está presente. Dentro de las carreras tradicionales como Derecho, Economía o ADE, o incluso en ingenierías,  la logística prácticamente no se toca.

Es decir, faltan programas que incorporen la logística. El impacto del transporte o del mismo puerto de Valencia en términos de empleo, que genera cerca de 50.000 empleos de manera directa, indirecta e inducida, no se toca prácticamente en ningún lado. 

Solo cuando acabas la carrera y conoces a alguien de este sector, te empieza a interesar. Es ahí cuando ves que aquí se hacen un montón de cosas. La realidad es esa, hasta que no estás dentro, realmente no te das cuenta del impacto que tiene este sector y en concreto los puertos para esta sociedad.

¿Es importante entonces que en las universidades se estudie la logística?

Sí. Nosotros trabajamos con la Universidad de Valencia, pero sobre todo con la Universidad Politécnica de Valencia, que avala nuestros postgrados.  Esos profesores sí beben de nuestra fuente y conocen al puerto, pero vas a la Universidad, y en general desconocen la logística, no es parte de su temario, cuando para comprar un simple lápiz, si no lo producimos aquí, hay que importarlo.

Eso también es un escollo. Todo el mundo que entra en el sector a trabajar se pregunta por qué la logística no se da en las universidades.

¿Consideras que al menos en los últimos años se ha avanzado en esta materia?

En la Fundación Valenciaport llevamos 32 años dirigiendo el máster de Gestión Portuaria y Transporte Intermodal. En los años 90, un máster de puertos era una cosa muy rara, y hoy en día hay muchos másteres que han salido en la Universidad.

Con esto quiero decir que en mi opinión sí que hemos avanzado, y muchísimo. Me encuentro a gente que ya sabe lo que es un operador logístico, algo que hace años era impensable.  También hay muchas grandes empresas que ya tienen sus propias iniciativas, y que dan a conocer al sector. 

En este sentido, hay que intentar también aprovechar el tirón de muchas marcas o compañías para visibilizar la logística. Lo que pasa, es que en la práctica, grandes compañías aquí en Valencia, por poner un ejemplo, puede haber quince como mucho. Es un ámbito con mucha pyme.

Por lo tanto, la manera de llegar a la gente y en particular a los jóvenes es muy capilar, de entrar poco a poco e ir llegando así a los sitios. Los embajadores muchas veces son la propia gente que trabaja en este campo, por eso necesitamos más embajadores. ¿Cuántas cuentas hay de influencers de cosmética o de ropa deportiva y cuántas hay de logística? Nos falta esa visibilidad.

¿Qué papel tiene ahí entidades como la Fundación Valenciaport?

La Autoridad Portuaria de Valencia o nosotros desde la Fundación Valenciaport tenemos una responsabilidad social. Vamos a la Universidad, allí hacemos presentaciones, tenemos programas de FP, estamos aproximándonos a la gente más joven constantemente.

Participamos en ferias de empleo, en eventos con las Universidades, con la Generalitat, etc.  Pero claro, eso lo podemos hacer nosotros, que somos una fundación que representamos o que, por decirlo de alguna manera, vertebrados nuestra comunidad portuaria.

Tratamos de ser una especie de “pegamento” y de hacer este tipo de iniciativas, pero una empresa, que está haciendo sus negocios y operaciones, está a otras cosas, a no ser que sea una empresa de grandes dimensiones.

Por lo tanto, ¿tratáis de dar visibilidad al sector?

Sí, creo que nuestra labor es muy importante por esta cuestión, porque damos visibilidad al sector. Las empresas confían en nosotros, vamos tirando de ellas, de unos y de otros, siempre con el objetivo de ir dando a conocer el sector.

De ahí que participemos en tantas ferias, en debates, etc. También desarrollamos programas de talento joven dentro de las FP, hacemos muchas cosas en ese sentido.

La Fundación Valenciaport consiguió a principios del 2023 su homologación como centro de formación de personal ferroviario

¿Os trasladan las empresas la necesidad de jóvenes y formados?

Sí, por supuesto. La línea de la FP la iniciamos gracias a Propeller Valencia, la asociación de directivos y empresarios logísticos. Vinieron a decirnos si podíamos hacer algo en este sentido, y fue ahí cuando nos fuimos a la Generalitat, nos alineamos todos y la iniciativa ha funcionado muy bien.

De hecho, se ha constituido el Observatorio de la Formación y el Empleo en la FP, donde hay muchas empresas que han colaborado y han acogido a alumnos en prácticas, donde está también la Generalitat o donde recientemente el Ayuntamiento de Sagunto nos trasladó si podían participar.

Las empresas se acercan. La fundación tiene, en la línea de FP, esa parte, pero también tenemos una bolsa de empleo, para los alumnos del máster y para los alumnos que ya tienen formación empresarial, es decir, gente que ya tiene experiencia. Los alumnos del máster entran en prácticas en empresas y normalmente esas prácticas se convierten en su primer empleo. 

También tenéis formación para maquinistas de tren. ¿Cómo ha funcionado esto para los jóvenes?

La fundación tiene un modelo muy flexible, las empresas vienen y nos piden cosas, y ahí nosotros intentamos darles servicio. Todo empezó con la estiba, hace años, tras la liberación empezamos a formar a estibadores.

De la misma manera, un operador ferroviario, Logitren, se aproximó a la fundación y nos comentó que no había escuela en Valencia vinculada al puerto, y ahí había una oportunidad.

Esta formación está relacionada con la jubilación de 4.500 maquinistas de Renfe, que empezaron a jubilarse hace tres o cuatro años. Empezó a decaer esa fuerza laboral que hay en Renfe, nos homologamos y es una formación en la que el título es licencia y diploma, con 1.150 horas y diez meses como mínimo.

Tratamos de cubrir esa demanda del mercado, y en esta formación también fomentamos la entrada de la mujer, que tienen un 5% de descuento. En esta edición ya hay 3 jóvenes mujeres entre 17 alumnos.

¿Qué media tiene este curso?

Para presentarse a esta formación hay que tener 20 años mínimo. La media del curso es de 32 años, no son especialmente jóvenes, pero tampoco son mayores.

En la segunda edición el grupo ya es más homogéneo, ya ha entrado gente de FP, más que en la primera. En esta entró mucho licenciado y mucha ingeniería, gente que estaba trabajando y con más de 40 años quería reciclarse, ya que el curso es una oportunidad porque una vez entras te quedas.

Es un curso muy exigente, pero luego hay un nicho importante de trabajo, aunque el camino es muy largo.