Integrar el Mediterráneo y unir los tres continentes

La ubicación estratégica del Mediterráneo es única para facilitar el comercio y la logística global. Pero es necesario desbloquear el potencial económico regional

El contexto de multicrisis que vive el Mediterráneo desde hace años, tanto a nivel geopolítico con la guerra de Ucrania y las tensiones en Medio Oriente, como a nivel financiero, tecnológico y medioambiental, ha obligado a todos los países de ambas orillas de la región a buscar sinergias y acelerar la integración regional. Todos ellos han trazado una hoja de ruta para los próximos años que contempla acciones concretas para favorecer el aumento de los flujos comerciales, propiciar las inversiones bidireccionales y fomentar una mayor movilidad en el Norte, Sur y Este del Mediterráneo. Este es un primer paso para minimizar el impacto económico que ha provocado esta multicrisis y para garantizar una rápida recuperación sostenible. 

Los cambios de paradigmas, las nuevas tendencias y la nueva configuración de la geopolítica global hoy implican una remodelación de las relaciones entre el Mediterráneo y Europa, caracterizadas durante mucho tiempo por una relación donante-beneficiario. En este nuevo escenario, una mayor cooperación que se base en la igualdad de condiciones entre todos los países conducirá al fortalecimiento de las economías más inclusivas y a un mayor bienestar social en ambas orillas del Mediterráneo. Estas sinergias son fundamentales para afrontar conjuntamente desafíos que son grandes oportunidades para la región, como son la revolución digital o la economía verde y azul. Ahora tenemos la oportunidad de tomar nota de las lecciones aprendidas de la pandemia y de los diferentes conflictos que seguimos padeciendo para desarrollar nuevos enfoques y abrir nuevos horizontes.

Todas estas diferentes crisis han mostrado en poco tiempo lo que podría ser un efecto de tsunami o mariposa en el comercio mundial si no se evalúa correctamente. En un entorno competitivo global, el Mediterráneo se enfrenta a múltiples retos relacionados principalmente con su posicionamiento como región. Se necesita una hoja de ruta que vincule los proyectos a largo plazo capaces de asegurar el desarrollo económico y los planes operativos que permitan una implementación eficiente y oportuna de los mismos.

El Mediterráneo ha sido una zona comercial activa y vibrante durante muchos milenios. Sin embargo, el sueño del comercio global, entrelazando las economías y sociedades hasta un punto sin retorno, se ha visto afectado por la realidad.  Por ejemplo, el mapa mundial de transporte marítimo ha cambiado y cambiará todavía más. Por ello, es necesario y urgente cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas. El 23% de las emisiones de CO2 se atribuyen al transporte, por lo que la prioridad común es avanzar hacia una mayor eficiencia y ecosostenibilidad en toda la región mediterránea.

MedaLogistics Barcelona reúne anualmente en el SIL a representantes empresariales y gubernamentales de Europa, África y todo el mundo mediterráneo para explorar oportunidades de expansión e inversión en el sector del transporte y la logística

La ubicación estratégica del Mediterráneo es única para facilitar el comercio y la logística global. Pero es necesario desbloquear el potencial económico regional. Para ello, debemos apostar por la integración y construir una estrategia unificada que fomente las inversiones, la construcción, la modernización y la gestión de infraestructuras, que además permita el crecimiento y la competencia con otras regiones.

La globalización está herida. De ahí que la regionalización sea la mejor alternativa, apostando por los sectores que se benefician de la proximidad geográfica y la complementariedad económica

La importancia económica y social de la logística y la conciencia de sus carencias en el Mediterráneo exigen una visión estratégica compartida por los actores públicos y privados. Del mismo modo, se necesita un enfoque organizativo sostenible y una planificación logística del territorio, articulado con una nueva política industrial reorientada sobre los intercambios europeos, mediterráneos y africanos.

La industria logística está evolucionando a un ritmo sin precedentes en un mundo que cambia rápidamente. Los últimos acontecimientos como la guerra en Ucrania o la situación en el Mar Rojo han puesto de relieve la importancia de las cadenas de suministro resilientes. Los países de la región deben trabajar conjuntamente y unir esfuerzos para convertir el Mediterráneo en la gran plataforma logística mundial y posicionar de nuevo el Mare Nostrum como la mejor opción para canalizar mercancías entre Asia, África y Europa. La región mediterránea debe situar el sector del transporte y la logística en el centro de su estrategia de modernización, a partir de los retos que se plantean para convertirlo en una palanca fundamental de competitividad.

La cadena de suministro y la logística son una parte integral de cada negocio, grande o pequeño. El sector logístico es simplemente sangre para la economía, un gran apoyo para el ecosistema industrial y una verdadera palanca para el crecimiento y la competitividad. Sin un sector logístico efectivo, la economía no puede desarrollarse. Una logística eficiente reduce costes en exportación, importación y distribución en el mercado interno. La internacionalización requiere poner un especial énfasis en el rendimiento global de las redes de distribución y suministro, pero también en la regionalización de sectores que se benefician de la proximidad geográfica y la complementariedad económica.

Acto inaugural de la pasada edición de MedaLogistics

La globalización está herida. De ahí que la regionalización sea la mejor alternativa, apostando por los sectores que se benefician de la proximidad geográfica y la complementariedad económica. La integración económica regional y la creación de una asociación económica euro-mediterránea común deben ser objetivos a alcanzar para afrontar los nuevos retos pospandemia.

Tanto el Mediterráneo como Europa sólo recuperarán la posición hegemónica que tuvieron en el pasado si la logística se convierte en una prioridad en las agendas de Estado, con la gobernanza y los recursos adecuados. El Mediterráneo tiene el alcance y la ambición para convertirse en actor clave en la escena logística internacional para facilitar el comercio y desarrollar la cadena regional Europa-Mediterráneo-África. Barcelona, por su situación, capacidad e infraestructuras, puede consolidarse como la referencia y capital de esta alianza si se prepara adecuadamente para transformar los retos que se avecinan en grandes oportunidades de negocio.