El transporte por carretera se enfrenta en España a numerosos retos: Entre ellos, la falta de conductores, el aumento de los costes del combustible, u otros relacionados con los ámbitos de la sostenibilidad, la innovación y la digitalización.
En este contexto, en noviembre del pasado 2025 se aprobó la Ley de Movilidad Sostenible, cuyo objetivo inicial era el de crear un marco que respondiese, precisamente, aparte de estos retos. Según diversas organizaciones como la Asociación del Transporte Internacional por Carretera (ASTIC), el texto aprobado supuso un antes y un después en una de estas materias (la digitalización), al reflejar que el documento de control administrativo del transporte público de mercancías se gestione plenamente de manera digital.
Además, el texto recogió otras cuestiones como el compromiso del Gobierno para revisar las etiquetas medioambientales de la Dirección General de Tráfico (DGT); la obligación de las gasolineras de disponer de suministro para vehículos eléctricos; o la necesidad de que las empresas de transporte cuenten con planes de movilidad sostenible.
Sin embargo, hay que partir de la base de que el sector del transporte de mercancías por carretera cuenta con diversos problemas que, como en el caso de la falta de conductores, se han convertido en crónicos. Además, el sector es especialmente sensible a la coyuntura internacional, y en los últimos meses ha sufrido las consecuencias de la guerra en Oriente Medio. De hecho, el Gobierno se vio obligado a responder al aumento del precio del combustible que han tenido que asumir en los últimos meses las empresas de transporte por carretera.

El shock de los costes del combustible
La Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM) ya advirtió en marzo de la subida en los costes de los combustibles provocada por el conflicto en Irán; una subida que incluso estaba por encima de la registrada al inicio de la guerra en Ucrania, allá por el 2022.
También en marzo, el Gobierno anunció un paquete de hasta 80 medidas -valoradas en 5.000 millones de euros- que contenía, entre otras cosas, rebajas fiscales para los carburantes. En concreto, el anuncio supuso una bajada del IVA del 10% en el gasóleo y en la gasolina, en el marco de un paquete de medidas que el sector de transporte por carretera calificó entonces como insuficientes. La razón, la ayuda directa de 20 céntimos por litro de gasolina para los transportistas, que a tener por lo expuesto por el sector, no se ajustaba a la magnitud del problema.
Un mes más tarde, el Congreso de los Diputados convalidó el Real Decreto 9/2026, de 14 de abril, de medidas urgentes en materia de transporte, cuya valoración fue positiva en esta ocasión por asociaciones como la propia CETM. El Decreto-Ley permitió la actualización del sistema de revisión de precios del transporte a la evolución del coste del combustible. No obstante, de cara a los próximos meses, todavía está por ver cómo evoluciona el conflicto en el Estrecho de Ormuz y cómo continúa afectando a los precios del combustible.
El crónico problema de la falta de conductores
La falta de conductores por carretera es un tema extensamente tratado en muchos foros del sector del transporte, desde donde se han ido planteando diversas propuestas para al menos minimizar su impacto: Reducir las barreras de entrada a la profesión a través de ayudas económicas para obtener los distintos carnés de conducir; buscar trabajadores en otros terceros países; intentar captar a jóvenes haciendo el trabajo y la profesión más atractivas,… Muchas son las propuestas, pero la problemática continúa estando muy presente.
Los números hablan por sí solos; a principios de enero, UNO Logística apuntaba que todavía faltan en España 20.000 conductores. Ante estos datos, parece que otra de las líneas estratégicas pasa por seguir potenciando el transporte ferroviario, si bien la cuota del ferrocarril en España continúa muy por debajo de la media de la Unión Europea.

La digitalización y la sostenibilidad: los otros dos grandes caballos de batalla
La digitalización del transporte por carretera continúa avanzando rápidamente tanto a nivel europeo como español. No obstante, el sector se enfrenta a diversos retos en este ámbito de carácter estructural, tecnológico e incluso regulatorio.
Uno de los factores transversales en estos retos es que hablamos de un sector que está muy atomizado, que avanza a distintas velocidades. En este sentido, muchas empresas se ven condicionadas desde el punto de vista económico para hacer avances en materias como la digitalización y la innovación. Además, la variabilidad de los precios del combustible y de los costes operativos, así como una regulación excesiva, impide que muchas de estas empresas cuenten con un plan de digitalización. De hecho, distintas voces del sector llevan tiempo defendiendo que la digitalización por sí sola no es suficiente, sino que se requiere de un marco estable en el que las empresas puedan realizar sus inversiones con tranquilidad y seguridad.
Otro de los retos del sector es una transición energética que, a juicio de muchos de sus protagonistas, está planteada de una manera alejada a la realidad operativa en la que están inmersas las empresas. Estas mismas voces se muestran contundentes al señalar la elevada dependencia que todavía tiene el sector del diésel, además de la falta de alternativas. Asimismo, otro caballo de batalla continúa siendo el despliegue de los vehículos eléctricos, cuya adaptación para el transporte de mercancías más pesado continúa teniendo muchos obstáculos. Por último, el sector apunta a las políticas y normativas europeas, que continúan priorizando soluciones que el sector no puede asumir.
En conclusión, el sector del transporte por carretera se enfrenta a una transformación profunda impulsada por la necesidad de avanzar hacia un modelo más sostenible, eficiente y competitivo. Sin embargo, el modelo pretendido choca en muchas ocasiones con la realidad del sector.
Las seis claves para entender los retos del transporte por carretera
| 1. Sector atomizado que impide avanzar en diversas materias | El transporte de mercancías por carretera es un sector muy atomizado, lo que se traduce que ámbito donde a nivel empresarial hay muchas velocidades. |
| 2. Sensibilidad a la coyuntura internacional | El sector es muy sensible, quizá más que otros, a la coyuntura internacional del momento. De hecho, la crisis en Oriente Medio ha disparado los costes en combustibles de las empresas. |
| 3. Problema crónico de falta de conductores | Las propuestas para minimizar este problema son múltiples. No obstante, el problema continúa muy presente y en estos momentos faltan en España cerca de 20.000 conductores. |
| 4. Regulación excesiva | El sector continúa señalando la regulación excesiva que hay en estos momentos. Una regulación que además no se ajusta a la realidad del sector. |
| 5. Digitalización sí, pero no de esta manera | Voces del sector defienden que la digitalización por sí sola no es suficiente, sino que es necesario un marco estable para que las empresas realicen sus inversiones en este campo. |
| 6. Transición energética alejada de la realidad | La transición energética es uno de los grandes retos del sector. Sin embargo, y al igual que en el ámbito de la digitalización, el sector considera que no está bien planteada. |










