La confianza y la cercanía definen un siglo de historia de Coma y Ribas

Los 100 años que cumple este 2024 la empresa Coma y Ribas están definidos por una trayectoria de evolución y adaptación a los numerosos cambios que ha experimentado el transporte y el puerto de Barcelona. Desde los muelles del recinto catalán, en el 1924 se fundó una sociedad para prestar servicios de estiba, transporte, consignación y despacho de aduana. Desde entonces, la “confianza, la seguridad y la formación” han afianzado el prestigio de Coma y Ribas como empresa multiservicios, tal y como define Ramon Margalef, actual director general de la empresa. 

Bajo la fachada litoral de Montjuïc, Coma y Ribas comenzó con la desestiba de carbón de los buques que llegaban al puerto de Barcelona, a los que también ofrecía servicios de despacho de aduana y consignación. Más tarde, a mediados del siglo pasado, José María Cabané entra a formar parte de la empresa, marcando un nuevo ciclo familiar dentro de Coma y Ribas, y reforzando la ya histórica trayectoria de la sociedad en el puerto de Barcelona. Dada su consolidación en el sector, en 1991 el Grupo Charles André (GCA) adquiere una buena parte de la participación de la empresa.

En el último año, la empresa barcelonesa facturó alrededor de 25 millones de euros y esperan seguir creciendo en el 2024

La última década, “la mejor de la historia de Coma y Ribas”

La trayectoria de Coma y Ribas viene marcada por diferentes hitos que han consolidado su posición. En el último año, la empresa barcelonesa facturó alrededor de 25 millones de euros. “En el 2012, estábamos facturando unos 12 millones de euros; en unos diez años, hemos doblado esa cantidad, y los últimos tres años han sido los mejores de la historia de Coma y Ribas”, se enorgullece Ramon Margalef, que proyecta en el 2024 un crecimiento superior al 5%. 

Una de sus principales bazas ha sido la internacionalización de la empresa de la mano de GCA, con presencia en 14 países y apostando por la intermodalidad en todos sus ámbitos. En este sentido, Coma y Ribas ha evolucionado en los últimos años con la adquisición de nuevo espacio logístico y la ampliación de sus servicios, que se refleja en una plantilla superior a los 70 trabajadores, muchos de ellos jóvenes que han impulsado el relevo generacional de la empresa. “Estamos incorporando mucha gente nueva y tenemos acuerdos con escuelas especializadas en Santa Perpètua de Mogoda”, asegura Margalef. 

Desde Barcelona, disponen de un almacén en Parets del Vallès recientemente puesto en marcha, con una superficie de 7.000 metros cuadrados y “la mitad de su espacio de almacenaje lleno”, concreta Margalef. Paralelamente, en Santa Perpètua de Mogoda, se dedican más a la actividad de trasbordo, y sumando la superficie de ambos centros, superan los 12.000 metros cuadrados de capacidad logística. “Un 25% de la facturación viene de la actividad portuaria, otro 25% de la aduanera, y el otro 50%, del transporte y la logística”, anuncia el director general de Coma y Ribas. 

Un 25% de la facturación viene de la actividad portuaria, otro 25% de la aduanera, y el otro 50%, del transporte y la logística

Además de esta actividad, Coma y Ribas cuenta con dos filiales: Lacisa y AINSA. Desde el puerto de Barcelona, Lacisa se dedica al calentado, lavado y vaporizado de cisternas y contenedores. Y AINSA se dedica al transporte de productos químicos en cisterna desde Sabiñanigo (Huesca). 

Coma y Ribas, a por los 100 más

Ramon Margalef explica que el reto futuro es el de seguir diversificando su actividad de negocio. “Sobre todo en el tema logístico, porque debemos aportar soluciones en el puerto de Barcelona y deberemos buscar almacenes para dar salida a los graneles”, aspira Margalef, quien recuerda que actualmente realizan unos 7.000 envíos por carretera, de los cuales 4.000 son transportes dentro de España.  

Y cómo no, el reto de la descarbonización también se ha colado en las actividades de Coma y Ribas. Uno de los principales activos en este sentido es con la descarbonización paulatina de su flota de camiones. En el 2021, adquirieron 81 tractoras propulsadas con GNL, y están probando también con camiones eléctricos. No obstante, aún encuentran numerosos desafíos: “Las primeras generaciones son caras y con poca potencia”, explica Margalef. 

Sin embargo, la descarbonización no se limita al parque móvil, sino que se extiende a la implantación de energías renovables en sus plantas logísticas. Allí, disponen de parques fotovoltaicos que alimentan sus equipos eléctricos, y que se instalan tanto en las cubiertas de sus naves como, en un futuro, en los parkings de camiones. 

Guillem Molina, responsable de Consignación y Estiba y responsable de Operaciones Portuarias de Coma y Ribas, y Ramon Margalef, director general de Coma y Ribas

El director general de Coma y Ribas destaca otros logros conseguidos en los últimos años: “Tenemos el Plan de Igualdad aprobado desde el 1997 y una plantilla prácticamente en paridad; también, implicación con las asociaciones profesionales, porque creemos que la fuerza de la asociación es buena para promocionar y defender los valores, y compartir problemas y conocimientos entre todos”. 

En definitiva, Coma y Ribas afronta el segundo siglo de historia con numerosos retos y desafíos, pero sin perder de vista lo que realmente lo ha hecho llegar hasta donde está hoy: “Nuestro ADN es la cercanía con los clientes, que siguen con nosotros porque sienten que los estamos acompañando; no es precio, es calidad y compañía”, concluye Ramon Margalef.