La diversificación en mercancías y geografías, clave para la supervivencia

Carmen Echeverria

Desarrollo Corporativo en Algeposa

Los operadores portuarios, como Algeposa, nos hemos enfrentado con poco margen de actuación al escenario sobrevenido de un descenso general de tráficos portuarios

En marzo del 2020, antes de la irrupción del Covid-19 en nuestro mundo, el 2020 apuntaba a ser un año tranquilo, con unas cifras que preveían un crecimiento estable. Se esperaba que China creciese un 5,8%, la Zona Euro un 1,4% y España un 1,8%.

En marzo llegó la pandemia, y como describe Shiller, nobel de Economía 2013, “no es solo una pandemia sanitaria, si no una pandemia financiera también”. Las últimas previsiones del FMI señalan que este año la Zona Euro decrecerá -8,3% y España -12,8%. La china será la única de las principales economías que tendrá crecimiento positivo (1,9%).

El impacto de la pandemia sobre la producción global, que comenzó a hacerse notar en China a finales del 2019, se extendió por Europa a la misma velocidad que el virus. En España, la caída interanual de las exportaciones a septiembre es de -12,6% y la de las importaciones de -17,2%. Esto ha tenido inevitables consecuencias en las cadenas de suministros y distribución, impactando directamente en el sector del transporte marítimo, que está sufriendo en todos sus segmentos. Las líneas de contenedores están soportando cancelaciones en sus salidas, lo que está obligando a las empresas a suspender sus servicios o fusionarlos con otros. Esta situación, en un mercado que ya sufría sobrecapacidad antes la pandemia, forzará nuevos ajustes. Ya lo está haciendo. Los buques tanque están cambiando su función natural de transporte de combustible, al convertirse en grandes almacenes sobre el mar que soportan los excedentes de producción. Los bulk carriers igualmente están soportando un importante impacto negativo por la ralentización económica, si bien el transporte de productos agroalimentarios y granos no está tan afectado por la crisis sanitaria. Los car-carriers sufrieron un gran golpe en el segundo trimestre debido a la bajada en la demanda y paralización de la producción, pero afortunadamente su sector está en sendas de recuperación. Más difícil todavía ha sido para los cruceros, que en un año sin apenas turismo por los confinamientos y limitaciones en los movimientos de las personas, se han quedado con los ingresos prácticamente a cero.

La crisis en el sector del transporte marítimo se refleja también en los datos de movimientos de toneladas en los puertos españoles. Los 46 puertos de interés general del Estado, en el acumulado del año a octubre, han movido 428,6 millones de toneladas, lo que supone un descenso del 10,1% respecto a los 476,8 millones del 2019.

Operadores portuarios como Algeposa nos hemos enfrentado a este escenario sobrevenido de un descenso general de tráficos portuarios con poco margen de actuación. Tenemos grandes inversiones en infraestructura y maquinaria en los puertos y apenas flexibilidad para adaptar el capital humano. Además, las tasas portuarias suponen uno de nuestros principales costes. Si bien es cierto que las autoridades portuarias han tratado de ayudar con reducciones en las tasas de actividad y ocupación, la prolongación en el tiempo de esta crisis, aún sin fecha de término, provoca que estas ayudas resulten insuficientes.

Nuestra función como pieza clave en la cadena de suministro ha podido resistir por tener un pool de clientes muy atomizado y por el elevado porcentaje de nuestro tráfico de mercancías “sensibles” y/o de primera necesidad. Si bien originalmente Algeposa estaba especializada en el tráfico de productos siderúrgicos, la diversificación en mercancías y geografías ha sido la clave para sobrevivir.

Halo de esperanza

A pesar del ingente reto que ha supuesto este año que termina tenemos que mirar con optimismo al 2021. En lo que respecta a la crisis sanitaria, la llegada de las primeras vacunas aporta un halo de esperanza. Se prevé que a lo largo del año que viene el virus vaya remitiendo y se recuperen grados de normalidad y, por tanto, de actividad. En el plano económico, las previsiones del FMI anuncian un año de crecimiento en España del 7,2%, lejano a la famosa recuperación en “V” en la que los más optimistas confiábamos.

En lo que se refiere a la situación de empresas como la nuestra, esperamos que en el 2021 nuestros clientes vuelvan a la senda de crecimiento, que las importaciones y exportaciones recuperen la estabilidad y que esa mejoría se plasme en una recuperación de los tráficos en todos los puertos.

Este año hemos hecho grandes esfuerzos para adaptarnos a esta situación inédita e inesperada. Si bien la finalidad era la mera supervivencia, creemos que todos estos cambios, en una coyuntura económica más favorable, se verán recompensados y nos harán más fuertes. Hemos tenido que ser imaginativos para dar soluciones rápidas y diferentes a nuestros clientes. Hemos sido testigo y parte de una transformación digital sin vuelta atrás. Son aprendizajes que nos han preparado para un futuro más competitivo en el que solo los más fuertes y adaptables conseguirán sobrevivir.

Como todos los sectores, el nuestro cambiará. La diversidad de clientes y mercancías, la combinación de sectores de primera necesidad con sectores industriales y unas potentes infraestructuras propias en diversos puertos nos permiten tener una perspectiva de futuro llena de oportunidades que trataremos de aprovechar.

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