La economía vasca, según San Mateo I

Félix Garciandía
Doctor en Economía – Ingeniero Industrial

No puedo evitar sorprenderme de que sólo veamos a unos economistas de moda, ahora que parece que estamos volviendo a poner en el centro del debate conceptos como la desigualdad, o la necesidad, casi obligación, de innovar o de cuestionarnos a nosotros mismos.

¿Conoces la parábola de los talentos? El Evangelio de Mateo (Mt 25:14-30 NT) nos cuenta como un jefe entrega sus recursos a tres gestores, y lo hace conforme a su capacidad. A uno le dio cinco talentos, a otro dos, y al tercero uno. Al que le dio cinco, trabajó y arriesgó, y ganó otros cinco talentos. Al que le dio dos, fue capaz también de ganar otros dos. Y al que le dio uno, ese hizo un agujero, y lo escondió. Cuando volvió el hombre, quiso arreglar cuentas. Vino el de los cinco talentos y mostró su buen desempeño, y el hombre le dijo: “bien, sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré”. Lo mismo le dijo al de dos. Y en esto llega el de uno. Dice ser consciente de que el jefe es muy exigente, que siega donde no siembra y recoge donde no esparce, así que aduce que no lo vio claro, y no fue capaz de hacer nada. El jefe, muy enfadado, le echa en cara el no haber hecho nada y ordena que le quiten el único talento que tenía para dárselo al de los diez. Ya que como dice: “Al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aún lo que tiene, le será quitado”. Tras lo cual, pide además que echen al gestor, nada menos que “a las tinieblas”.

Ningún “talento”, ventaja competitiva ni motor económico dura para siempre

Estoy seguro, que esta lectura te sugiere muchas cosas, tiene una perspectiva muy… poliédrica, pero quiero situarla en el contexto de nuestra estructura y modelo económico. Ningún “talento”, ventaja competitiva ni motor económico dura para siempre. Sabiendo esto, lo que caracteriza a un territorio, empresa, agente económico, etc., es precisamente cómo se anticipa o reacciona, mejor antes que después, de quedarse “sin motor”. Si pensamos en la economía de mercado como el “jefe” de la parábola, podemos introducir uno de los fenómenos más potentes de nuestra economía globalizada: las economías de aglomeración, tanto de urbanización como de localización.

Es el fenómeno que explica la gran intensidad de la economía vasca alrededor de los núcleos urbanos, en particular del Gran Bilbao. La evolución reciente de nuestra geografía económica señalaba unas zonas con fuerte presencia de distritos y clústeres industriales, un conjunto de núcleos urbanos con dinamismo creciente, y un sector primario que tuvo gran relevancia, sobre todo en parte pesquera. Éramos parte destacada de ese “norte industrial” del estado.

Pero vino la reconversión industrial. En parte, una exigencia de la Unión Europea para el ingreso en la Comunidad Europea, pero también resultado de una crisis sistémica donde se conjugaron muchas cosas a la vez: las crisis energéticas petroleras, las crisis políticas, la fuerte dependencia pública, etc., y luego, el euro y la globalización. Esta última parte seguro que te la sabes mejor. El impacto en los sectores industriales fue brutal, eso que en la CAV se defendió de manera unilateral, como en ninguna parte, a nuestra industria, aunque ya no nos acordemos de los Planes de Relanzamiento Excepcional de Empresas de los 80 (PRE), o de los Planes de Actuaciones Extraordinarios 3R, los avales públicos industriales, etc. Muchas de las grandes empresas que tenemos hoy, pudieron seguir por lo que se hizo entonces. Pero las privatizaciones y el desmantelamiento de minas, astilleros, sector siderúrgico, etc., fue traumático.

Números que hablan por sí mismos

En el año 1980, el sector de la industria y energía suponía el 44,2% de la economía de la CAV. En nuestro último año “normal” (2019), es el 23,9%. Casi 20 puntos porcentuales. Aunque el tema de la industria será una cuestión que trataremos en otros capítulos, lo que ha ocurrido es que ha sido el sector servicios el que ha crecido mucho más.

Si tomamos el dato de la CAV, en el año 1980 su peso era del 48%, hace un año era del 69,4%. Son casi 22 puntos porcentuales. Las consecuencias en términos de generación de empleo son muy notables también. El gran volumen diferencial de empleo se genera en el sector servicios.

¿Cómo trasladamos esta escala macro a una escala más ajustada a nosotros? Aquí es donde vemos los efectos de las economías de aglomeración. Bien, pues es precisamente en referencia al sector servicios, el ámbito en el que este tipo de efecto económico genera poderosas fuerzas que atraen y empujan a las empresas a aglomerarse, generando un círculo virtuoso en términos de crecimiento económico, demanda agregada -consumo e inversión, pública y privada-, relaciones interindustriales complementarias, y atracción del talento y de los mejores profesionales. Y por supuesto… lo has adivinado, también atrae a las políticas públicas.

Si comparamos el peso del sector servicios en el año 1980 con el del año 2019, Bizkaia partía de un nivel más alto (52,7%) que Gipuzkoa (45,8%), y sigue creciendo hasta alcanzar el 74,4% en el año 2019, frente al 65,4% de Gipuzkoa. Tres cuartas partes de la economía vizcaína son servicios, frente a casi dos tercios de la guipuzcoana. Estamos hablando de 10 puntos porcentuales de diferencia, sobre un PIB que es 1,5 veces mayor. Como ya sabemos, aquí la parte de los leones -nunca mejor dicho- es del Gran Bilbao, que concentra el 77% de la economía de toda Bizkaia.

La aglomeración del Gran Bilbao, con un 5,2% del total de metros cuadrados de la CAV, concentra no sólo el 39,5% de toda la economía, también supone el 39% del total de empleo no agrícola, el 41% de los todos los establecimientos y empresas, y…ojo, el 24,2% del total de metros cuadrados de suelo para usos económicos y comerciales de la CAV. 

Pero no hemos terminado, también supone el 25% del valor generado por toda la industria, el 40% de la construcción, y el 45% de todos los servicios. Si vamos al detalle, estamos hablando del 43% del comercio, transporte y hostelería, el 42% de la parte de Administraciones Públicas, y el 48% del resto de servicios, incluidos los servicios a empresas.

¿Te sorprende? El fenómeno se corresponde con algo que ocurre en la mayor parte de las economías desarrolladas de nuestro entorno: las economías de aglomeración estructuradas en torno a áreas metropolitanas/tecnópolis bien conectadas. De otra manera, como nos cuenta San Mateo, este fenómeno y estas fuerzas existen desde muy antiguo. Bilbao sabe hacer bien las cosas y como el gestor de los cinco talentos, recibe su premio.

¡Ah! Y por si tenías dudas, las tinieblas en política existen, es muy difícil salir de ellas, y muchas veces, al que expulsan allí, es al territorio, al municipio, al sector o la empresa, o al gestor que sí ha trabajado, pero en ningún caso, al gestor poco diligente.

Seguimos ruta.