La Facultat de Nàutica de Barcelona y la guerra de Ucrania como telón de fondo

La universidad había trabajado en los últimos años para conseguir un acercamiento a una creciente cooperación académica y científica hispano-rusa, operación que lógicamente se ha venido abajo por la incomprensible guerra. En términos marineros es como echar por la borda años de trabajo.

Nuestro centro universitario ha visto incrementado durante estos últimos años sus matrículas con estudiantes procedentes de diferentes países del mundo. Como la mayoría de universidades, nuestra facultad dispone de un programa de movilidad propio, consolidado y con experiencia.

Este programa hace posible que muchos de nuestros estudiantes puedan realizar parte de sus estudios en el extranjero y de la misma manera los estudiantes procedentes de diferentes universidades extranjeras puedan realizar sus estudios en nuestra facultad. Estas estancias favorecen, sin ninguna duda, el mayor aprendizaje de los conocimientos y competencias de nuestros estudiantes, a la vez que conocen nuevas formas educativas, culturas diferentes y lo más importante, comparten y se relacionan con otros estudiantes mediante nuestro idioma común marítimo, el inglés.

El programa más consolidado es el conocido Erasmus+, relativo a la movilidad en la educación superior que apoya la movilidad física y combinada de los estudiantes de educación superior de cualquier campo de estudio y ciclo (ciclo corto y niveles de grado, máster y doctorado). Los estudiantes pueden cursar estudios en el extranjero en una institución de educación superior asociada o realizar un período de formación práctica en una empresa, instituto de investigación, un laboratorio, una organización o cualquier otro lugar de trabajo pertinente en el extranjero. Asimismo, los estudiantes pueden combinar un período de estudio en el extranjero con un período de formación práctica, reforzando más aún los resultados de aprendizaje y el desarrollo de capacidades transversales. Si bien se recomienda encarecidamente la movilidad física de larga duración, esta acción reconoce la necesidad de ofrecer una duración de la movilidad física más flexible para garantizar que el programa sea accesible para todos los estudiantes, con independencia de su origen, circunstancias y campos de estudio.

Hace una decena de años ya nos venían estudiantes, procedentes de países europeos para culminar sus estudios superiores en nuestra facultad. Antes de la pandemia del Covid-19, incrementamos enormemente el número de estudiantes, ya que dentro de nuestra política de movilidad firmamos un buen número de nuevos convenios con diferentes universidades de los cinco continentes. Barcelona es un destino escogido por los estudiantes extranjeros, por su imagen atractiva, por su clima mediterráneo, en nuestro caso por el mar y por su importante puerto comercial. Según las encuestas realizadas, es uno de los lugares preferidos para culminar sus estudios.

Durante dos años la pandemia obligó a una parálisis de los programas de movilidad, pero la Facultat de Nàutica nunca dejó de contactar con las universidades y es más, todavía incrementó más con nuevos convenios para la futura movilidad de los estudiantes.

Cuando parecía que volvíamos a la normalidad, el 24 de febrero del 2022 empezó el conflicto bélico con la invasión rusa a Ucrania, que desde el primer momento hasta la actualidad ha supuesto unos impactos importantísimos que conllevan serias consecuencias para el comercio internacional, como problemas en la cadena de suministros y un fuerte aumento en los precios de las materias primas. Pero si observamos con detalle, vemos que la universidad había trabajado en los últimos años para conseguir un acercamiento a una creciente cooperación académica y científica hispano-rusa, operación que lógicamente se ha venido abajo por la incomprensible guerra. En términos marineros es como echar por la borda años de trabajo. Los rectores y asociaciones científicas emplazaron a paralizar con efecto inmediato hasta nuevo aviso los convenios, mientras doce universidades del país invasor han sido expulsadas de la asociación europea de campus. El motivo no fue otro que unos doscientos rectores y presidentes de universidades rusas firmaron una carta de apoyo al dirigente de su país, Vladímir Putin, por la invasión de Ucrania.

Con fecha de 8 de abril del 2022, la Unión Europea acordó un quinto paquete de medidas restrictivas contra Rusia. A raíz de las medidas anunciadas previamente en el ámbito de la investigación y la educación, la Comisión Europea puso fin a la participación de organismos públicos rusos o entidades relacionadas en todos los convenios de subvención vigentes y suspendió todos los pagos conexos en el marco del programa Erasmus+. No se celebrarán nuevos contratos o convenios con organismos públicos rusos o entidades relacionadas en el marco del programa Erasmus+. 

La UPC, de la que depende la Facultat de Nàutica de Barce­lona, ha iniciado una campaña para dar a conocer el Progra­ma de emergencia energé­tica, centrado en reducir el consumo energético.

En el momento del inicio de la guerra lo primero que hicimos en la Facultat de Nàutica de Barcelona fue comprobar la nacionalidad de todos los estudiantes de movilidad, comprobando que no teníamos en aquel momento ni estudiantes rusos ni ucranianos, aunque si de países colindantes y cercanos a las zonas de riesgo.

Durante el pasado mes de marzo del 2022 el ministro de Universidades, Joan Subirats,  se  comprometió a facilitar el acceso a la universidad y a apoyar a todos aquellos estudiantes y docentes ucranianos que se hubieran visto obligados a marcharse de su país por la invasión de Rusia a Ucrania. Estas medidas atienden a la postura del Gobierno de España y de la UE y la dureza de las medidas adoptadas ante lo que considera una vulneración flagrante del derecho internacional por parte de Rusia.

Como universidad esta situación nos afecta igual que a otros muchos sectores. Está provocando un terremoto en el mundo energético que afecta principalmente a Europa, donde Rusia es el principal exportador de petróleo y gas, a lo que se ha sumado el elevado precio de la electricidad. Pese a que los suministros energéticos ya registraban precios elevados desde que comenzó el año debido al encarecimiento de determinadas materias primas y la recuperación de la movilidad tras la pandemia, la guerra que se inició el pasado 24 de febrero no ha hecho más que agravar la situación. 

La UPC, de la que depende la Facultat de Nàutica de Barcelona, ha iniciado una campaña para dar a conocer el Programa de emergencia energética, centrado en reducir el consumo energético y afrontar el aumento del precio de la energía. Empezando por la desconexión programada de equipos técnicos no imprescindibles a partir del 2 de diciembre. Las medidas abarcan desde mejoras en la gestión de los edificios hasta inversiones en eficiencia y energías renovables, poniendo el acento en la implicación de la comunidad universitaria. Estos días se ha iniciado en todos los campus y centros docentes de la UPC la campaña para dar a conocer los objetivos concretos del Programa de emergencia energética: reducir el consumo energético, bajar las emisiones de CO2; mejorar la gestión y eficiencia de los edificios y aumentar el autoconsumo energético.

A partir de este programa, la universidad priorizará las actuaciones e inversiones destinadas al ahorro energético, como la sustitución progresiva de calderas de gas de los diferentes edificios de la universidad por calderas y sistemas con mejor eficiencia, el aislamiento de cubiertas, así como la colocación de vinilos reflectantes en ventanas y la sustitución de ventanas en mal estado. En lo que se refiere a la gestión de los sistemas de calefacción y climatización, se establecen los 19ºC de temperatura máxima en los espacios calefactados y los 27ºC de temperatura mínima de los espacios refrigerados. También se realizará un inventario de equipos de laboratorios docentes y de investigación, para estudiar su uso y consumo energético, se establecerán medidas de ahorro energético y se implantarán nuevas instalaciones de energía solar fotovoltaica en los campus de la UPC.

En definitiva, mientras que la pandemia del Covid-19 y el terrorismo decaen en la lista de nuestras preocupaciones generales, las guerras entre países, Rusia, y el cambio climático, se han convertido en los mayores desafíos que afrontará el mundo en los próximos años y la universidad no ajena a estos acontecimientos debe prepararse continuamente para poderlos afrontar.