La historia de un estibador instruido y solidario se lleva el concurso literario de ANESCO

La Asociación de Empresas Estibadoras y Centros Portuarios de Empleo, ANESCO, ha celebrado en Madrid el acto de entrega de los premios del “III concurso literario de relatos cortos: estiba portuaria” con la asistencia del galardonado con el primer premio, así como de los miembros del Comité Ejecutivo de ANESCO. 

Cabe recordar que, en la presente edición de 2021, el jurado decidió otorgar el primer premio al relato titulado “Amadeo, el viejo estibador” de Miguel Ángel Carcelén y un accésit al relato presentado por Núria Muñoz Aige bajo el título “1.898”. 

Los relatos ganadores pueden ser consultados a través en la web de ANESCO www.anesco.org

Durante el acto, el secretario general de ANESCO, José Luis Romero, ha señalado que “el objetivo que nos marcamos con este certamen es el de poner en valor a través de la cultura, un sector clave para la economía del país”. Romero ha explicado que “nuestras empresas apuestan por el futuro y la innovación y a través de este premio queremos dar a conocer la actividad de la manipulación de mercancías en los puertos de un modo diferente”. 

Por su parte, el ganador de esta edición ha agradecido el reconocimiento y señalado la importancia de este tipo de certámenes para estimular la creación literaria.

Así, Miguel Ángel Carcelén ha destacado que “Amadeo, el viejo estibador” es un relato que “nació de mi curiosidad por el sector alimentada a través de un amigo cuyo padre era estibador del puerto de Valencia”.

El protagonista de “Amadeo, el viejo estibador” es “un estibador fuerte, porque a una edad avanzada todavía tiene energías suficientes para mantenerse él y emplearlas en ayudar a sus semejantes; sin embargo, no sólo es fuerte, sino que es inteligente, observador, curioso, detallista, solidario, instruido, amante de los animales, de la música, de la literatura” señala Carcelén. Una historia que demuestra que “los reduccionismos son muy irritantes y empobrecedores. Un estibador puede ser un Hércules, sin tener que llegar a realizar apenas esfuerzo físico en su labor, y no por ser un Hércules, debe estar reñido con el amor hacia la literatura, por ejemplo”. 

Por su parte, el relato presentado por Núria Muñoz Aige, bajo el título de “1.898” cuenta la historia de una saga familiar de estibadores del puerto de Barcelona. La autora explica que presentarse al certamen fue “un reto” porque “apenas conocía nada del mundo de la estiba, y adentrarme en él fue altamente gratificante”.

Este “III concurso literario de relatos cortos: estiba portuaria”, convocado por la Asociación de Empresas Estibadoras y Centros Portuarios de Empleo, ha contado con un total de 92 obras presentadas, 13 más que en la convocatoria anterior.

Para otorgar el primer premio, dotado con 1.000€, y el accésit, dotado con un total de 300€, el jurado valoró la calidad literaria de unas obras que se presentaron de manera anónima.