La histórica industria del corcho en los puertos de Sant Feliu y Palamós

Francisco Zaragoza

Parte del siglo pasado y anterior, en Girona habían instaladas una serie de industrias, las cuales garantizaban el sustento de no pocas familias, que contribuían con su trabajo en la manipulación de un producto de origen vegetal. Me refiero al corcho. En el círculo productivo se incluía  a transportistas y fabricantes de cartón para el embalaje, y posterior distribución o exportación.

Tres puertos mantenían un flujo de tráfico en base al corcho, Sant Feliu de Guíxols y Palamós. Estos dos puertos no tan solo cubrían parte de las exportaciones, lo hacían también como receptores del material en bruto, por falta del mismo. Un puerto el de Barcelona, complementaba a los anteriores en la exportación a países y puertos, ya que sus líneas regulares lo garantizaban.

El corcho se manufacturaba, entre otras formas, como varillas, planchas, arandelas y tapones, los más conocidos. En la actualidad, hay alguna que otra empresa que cubre este campo.

Poblaciones como Cassa de la Selva, la citada Palamós y Palafrugell, mantenían importantes fábricas de corcho. Acuden a mi memoria algunas de ellas, no deseo citarlas para que no suponga ello un agravio comparativo con las ignoradas. La última villa mencionada, poseía en Sevilla otro centro de producción. Fue adquirida por capital americano, si bien su origen fue catalán, aprendiendo su fundador técnicas de manipulación mecánica en Alemania, lo que dio pie su vinculación con ese país.

Buques, puertos, transportes, carga, trámites, requerían para el tráfico de corcho la colaboración de la figura del consignatario, agente de aduanas, operador en puerto. Teníamos en Sant Feliu a la firma Albertí y en Palamós a Matas y a Félix Ribera que todavía actúan como tales.

En la actualidad y me inclinaría a definirlo, como un periodo de reflexión, con el fin de preservar el Planeta Tierra, nos lleva a considerar la preferencia del motor eléctrico al de gasolina, la electricidad producida por métodos naturales a la del carbón o nuclear, o las normativas estrictas en la navegación marítima en tratamiento de sus residuos. Y recientemente en el empleo de combustible en bajo contenido en azufre, etc. Me pregunto si alguien ha considerado o reflexionado el porqué dejó de fabricarse el corcho en sus diferentes modalidades.

Otro producto cuya introducción en el mercado mundial venia avalada por su bajo coste y un mayor campo en su empleo, el plástico, condenó al corcho en beneficio propio, pero lo que nadie pensó en aquellos años, y que el tiempo ha confirmado, es que el plástico es uno de los más contaminantes, y de no fácil destrucción, salvo en algunas calidades del material empleado en su fabricación, que hacen rentable su recuperación.

Ojalá volvamos a lo natural, por el bien de todos.

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