La huelga de la estiba en Bilbao prosigue entre acusaciones mutuas

La inestabilidad en la estiba, y más concretamente, la del puerto de Bilbao corre el riesgo de perpetuarse puesto que las partes en conflicto, lejos de sentarse a negociar, dirimen sus diferencias a golpe de comunicados que van subiendo el tono. Si hace unos días Bilboestiba CPE anunciaba su recurso al arbitraje ante las “amenazas y coacciones” ahora es el comité de empresa el que acusa a la patronal de “despidos salvajes y represalias rastreras”. Unos y otros defienden sus argumentos y, atrapados en el fuego cruzado, transportistas, industriales, comunidad portuaria y profesionales de la logística, sólo quieren ver una solución que reponga la actividad. En esta tesitura, llegan rumores de saturación en otros puertos, teóricamente beneficiados por la crisis en la estiba bilbaína.

Desliz semántico

Los representantes de los trabajadores han emitido un comunicado en el que acusan a las empresas de llevar a cabo el despido de 100 trabajadores de la ETT Randstad que venían desempeñando su labor con asiduidad en las instalaciones portuarias. Dejando aparte el “desliz semántico” (puesto que a una ETT no se la despide sino que se la deja de contratar), el comité lo califica como “despido de facto”. El fondo del asunto es que, no se está llamando a sus puestos de trabajo habituales a los inscritos en la lista de Randstad. Puede ser un paso más hacia “la precarización en el trabajo” como denuncian los sindicalistas, o bien porque, ante la imposibilidad de completar manos y turnos, las empresas prefieren esperar a que la situación se normalice antes de volver a los contratos, habituales durante una década.

Los estibadores dicen que  “mientras los buques se acumulan en los muelles” las empresas prescinden “voluntariamente” de estos trabajadores que podrían haber atendido “perfectamente cinco buques” en el día de hoy y acusan de “tomar como rehén” a toda la comunidad portuaria.  Por su parte, las empresas se quejan de desvíos de buques y cargas, graves perjuicios económicos y “riesgo para las inversiones presentes y futuras”.

Se endurece el pulso entre empresas y trabajadores y podría saltar a otros puertos. Aunque en su comunicado, el comité la acusa de “complicidad”, la mediación de la Autoridad Portuaria, hasta ahora en un discreto silencio, ¿podría desencallar un proceso que ya se alarga casi dos semanas?