Liderando el cambio

Las mujeres somos ya, y sin duda podemos ser cada vez más, una inyección de savia nueva, de ideas innovadoras y de estrategias diferentes para gestionar este cambio continuo en el que nos vemos inmersos.

Cualquiera que se dedique a la logística, sabe por experiencia que somos el termómetro de los cambios que sufre el mundo. Toda novedad, toda disrupción, se refleja de forma casi instantánea en el sector logístico. Lo hemos vivido y padecido de forma muy intensa con el Covid, la subida de los fletes, las disrupciones en la cadena logística, la inflación y, por desgracia, la guerra de Ucrania.

Todos asistimos en el Covid al gran esfuerzo colectivo que hizo la logística para que no se parase el transporte a pesar de que el mundo estaba confinado. Luego vino la reactivación y el consiguiente bloqueo de las cadenas logísticas, con lo que hubo que echar de imaginación y esfuerzo permanente para ofrecer soluciones a nuestros clientes. Además, hemos tenido que asistir a un aumento generalizado de los precios, muy anterior a que nadie pudiese hablar de la tan manida inflación de la que tanto se comenta actualmente.

Para colmo, no hemos ganado para “sustos” como el “Ever Given”, o los bloqueos actuales en China; o de hechos imprevisibles y tan desgraciados como la guerra en Ucrania. Además, afrontamos un enorme reto tecnológico que no está todavía claro cómo se puede conseguir, que es la descarbonización de la logística.

En todo caso, en logística estamos acostumbrados a “vivir al día” y adaptarnos a los cambios constantes. Hay que ser prácticos, hay que ser creativos, y hay que ser constantes para sobrevivir en un entorno tan dinámico y, por qué no decirlo, económicamente tan peligroso como la logística.

En este sentido, las mujeres somos ya, y sin duda podemos ser cada vez más, una inyección de savia nueva, de ideas innovadoras y de estrategias diferentes para gestionar este cambio continuo en el que nos vemos inmersos.

Las mujeres somos personas eminentemente prácticas. No es fácil que nos dejemos deslumbrar por ideas de “coaching” mal entendido, sino que tratamos de buscar soluciones reales a problemas reales, y no teorizar de forma rígida sobre cómo conseguir ser un “gurú de la gestión empresarial”. 

Las mujeres nos manejamos bien en entornos complejos, donde hay que tener en cuenta a la vez muchas variables distintas. El aumento de los fletes, el de los combustibles, las exigencias de los clientes, las necesidades de los trabajadores. Es fundamental tener una mente “multitarea” y nosotras somos esencialmente adaptables en nuestra forma de afrontar a la vez muchas tareas diferentes.

Las mujeres, además, no solemos pensar de forma cortoplacista, o, por decirlo de otra manera, tenemos una forma de pensamiento “sostenible”. No nos interesa para nada estar muy bien hoy si eso implica estar muy mal en el medio y largo plazo. Por ello mismo, tenemos en nuestro ADN la defensa del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático, porque sin un planeta sano no habrá trabajo para todos y viviremos en una recesión económica permanente.

“Es fundamental tener una mente multitarea y no­sotras somos esencialmente adaptables en nuestra forma de afrontar a la vez muchas tareas diferentes, asegura Sara Recatalá

Y, para finalizar, las mujeres somos inclusivas. No estamos en contra de nadie, porque creemos en la valía de todos los posibles grupos humanos. Creemos en la valía de los hombres, creemos en la valía de las personas de otras zonas culturales diferentes a las occidentales, en la valía de las personas con alguna discapacidad, con cualquier tipo de orientación de cualquier tipo. 

Los complejos y graves problemas a los que tenemos que enfrentarnos sólo se podrán resolver si todos ponemos de nuestra parte. Todos somos imprescindibles y todos estamos para sumar y no para restar. Lo único que decimos es que, siendo como somos, el 50% de la población mundial, es importante que tengamos el protagonismo necesario en el sector logístico que nos permita aportar nuestro impulso, ilusión y energía en conseguir que la logística cada vez sea más eficiente y de mejor calidad.

Esta importante contribución femenina, además, debe romper el “techo de cristal” y, sin perjuicio de la magnífica labor que hacemos las mujeres en todo tipo de puestos del sector, es muy importante que cada vez haya más directivas en el sector logístico. En este sentido, asociaciones como la que tengo el honor de pertenecer, WISTA (Women’s International Shipping & Trading Association), que existe a nivel mundial, y que cuenta con numerosas asociaciones nacionales, pueden jugar un papel importante en el asociacionismo de las mujeres del sector, sin ir en contra de nadie, pero haciendo valer el papel que ya aportamos al sector, y, sobre todo, ayudar a las nuevas generaciones a que asuman el protagonismo y desempeñen el rol que sin duda están llamadas a desempeñar en el futuro.