Las vulnerabilidades de los puertos ante situaciones cambiantes por cuestiones geoestratégicas y la seguridad global han sido las grandes protagonistas este jueves de la tercera jornada de la Semana Portuaria de Santander. En un contexto marcado por la volatilidad internacional, diversos representantes de empresas marítimas y del ámbito militar coincidieron en que la resiliencia y la capacidad de adaptación definirán el futuro del sector.
Así, el análisis del impacto de la geopolítica en el transporte marítimo dejó claro que la competitividad ya no solo se mide en eficiencia, sino en la fortaleza de las infraestructuras frente a las disrupciones globales.

Elías García, Senior Advisor de Cosco Shipping Ports, lo resumía en que “el puerto más competitivo no será el más eficiente, sino el que pueda seguir operando en momentos de disrupción”. Para afrontar esa resiliencia, García decía que los puertos deben asumir nuevas funciones estratégicas.
Reacción o adaptación de las empresas
Dentro de las principales vulnerabilidades que presenta la actividad portuaria están los hábitos de consumo cambiantes. Cambios que cada vez son más rápidos “en realidad, las amenazas han existido siempre, pero desde el Covid se han ido acortando en el tiempo”, comentaba Javier Marín, Head of Landside South West Europe and Magreb de Maersk.
Otro de los aspectos más comentados es la digitalización: caídas de red, ciberataques y espacios digitales compartidos entre empresas y puertos, son puntos vulnerables. En esa línea, José Ignacio García, director de Supply Chain de Renault Iberia, apuntaba que “nos tenemos que basar en el mañana y ese camino nos lo marca la inteligencia artificial, con agentes que automaticen y permitan tomar decisiones de manera rápida y eficaz”.
Para las empresas, las llamadas “disrupciones” en los procesos, tienen sus consecuencias económicas. Se sitúan entre 1 y 3 trillones de dólares al año a nivel mundial, cuantificaba Javier Marín.
Vulnerabilidades desde el punto de vista militar
En el capítulo militar, el comandante naval de Bilbao, Tomás García-Figueras, ponía sobre la mesa un concepto: El “ancla”. Explicaba que “desde el 2022, el puerto es un activo estratégico y por eso se convierte en objetivo, la prosperidad económica ya no puede disociarse de la seguridad, y eso es una vulnerabilidad”, además lo definía como el vector de agresión más barato, eficaz e impune de cuantos operan en Europa.
El riesgo documentado es de espionaje, no de sabotaje. Nuestro cuello de botella no está en el muelle sino en las conexiones por carretera y tren, sostuvo García-Figueras.
Además, el nuevo frente está en el fondo, por ejemplo: los cables trasatlánticos, que parten de Bizkaia, concretamente de Sopelana, la importancia estratégica de estos cables es vital.
Ante las amenazas, una vez identificadas se pueden poner medios, para erradicar, o minimizar daños, “lo que no tiene sentido es identificar las amenazas y no hacer nada”; en palabras del comandante naval de Bilbao: “La estrategia europea de los puertos exige: inventario, autoridad, y tiempo de respuesta y España no los tiene”.

La batalla por el control del mar entre Estados Unidos y China es la clave de las vulnerabilidades geopolíticas. Explicaba Abel Romero, analista principal del Instituto Español de Estudios Estratégicos que “Estados Unidos tiene 11 portaviones y es el único país que está desplegado por todo el mundo y 2 de sus 4 grupos de portaviones están en el Pacífico Occidental, esto ya es revelador”.
China solo tiene una fachada al mar y está rodeado por cadenas de islas. No se le permite salir al mar porque está rodeado por países aliados de EE UU. Pero, incidía Romero, “China no controla la ruta, la controla Estados Unidos, por eso está en pleno desarrollo militar para competir el liderazgo.
Una competición por el control de las rutas marítimas, por donde navega la mayoría de la riqueza del mundo en la que Taiwan es la puerta de salida al mar de China.
En el capítulo de posibles soluciones, desde Puertos del Estado, su director de Desarrollo de Negocio, Álvaro Rodríguez Dapena apuntaba: “Somos el país de la UE con mayor conectividad marítima por contenedor y ¿qué pueden hacer los puertos por la defensa?: adaptación infraestructuras, coordinar servicios y facilitar de operativa con soporte digital”.
Durante la jornada también se ha presentado el libro: Cuadernos de estrategia 234. Puertos del Estado y la defensa nacional . Una obra colectiva coordinada por Puertos del Estado y publicada por el Instituto Español de Estudios Estratégicos del Ministerio de Defensa de España que reúne siete colaboraciones de expertos civiles y militares.
Impacto de la geopolítica en los puertos
En el inicio de la jornada, intervenía el consejero de Comercio y Consumo del Gobierno de Cantabria, Rosendo Ruiz, quien llevaba el asunto de las vulnerabilidades a su terreno abriendo un debate: “No tenemos mecanismos para controlar todo lo que entra por nuestras fronteras, cuando más del 65% de los productos que se importan no cumplen la normativa europea, pero hemos puesto un arancel del 3%”. Y dejaba en el aire la pregunta “además de poner aranceles, ¿Qué podemos hacer para garantizar la calidad?”.
Por su parte, el presidente de la Autoridad Portuaria de Santander, César Díaz, aseguraba que el puerto de Santander afronta el actual escenario de volatilidad geopolítica y transformación del comercio internacional “con una estrategia basada en la anticipación, la inversión y la capacidad de adaptación”.
Aunque, de momento, no sienten los efectos de esa volatilidad en la actividad diaria; el puerto ha elaborado un Plan Estratégico ágil, flexible y vivo. Un documento que se plantea como una herramienta para reaccionar ante las dificultades sobrevenidas, pero, sobre todo, “para anticiparnos a las posibles crisis y aprovechar las oportunidades», ha explicado el presidente del enclave cántabro.
Unas necesidades portuarias en infraestructuras, que se tienen que adaptar a los mercados con necesidades cambiantes. Por eso, la APS prevé movilizar, hasta el 2030, alrededor de 245 millones de euros de inversión pública y privada, destinados a reforzar las infraestructuras, incrementar la productividad de los espacios portuarios y mejorar las conexiones ferroviarias y viarias.
«Si algo nos está enseñando la situación actual es la necesidad de ser resilientes y, por eso, estas inversiones son más importantes que nunca», concluía Díaz.











