La resolución del conflicto de la estiba en Bilbao deberá esperar a 2021

Los leves avances que se habían constatado en la negociación del conflicto de la estiba en el puerto de Bilbao se han esfumado en la última reunión del año entre las partes. La primera de las oportunidades para el diálogo en la segunda ronda negociadora sirvió para que los representantes de los trabajadores expusieran sus planteamientos en lo referido a la jornada de trabajo, la organización y distribución del mismo, el reagrupamiento de los pluses y otros asuntos laborales referidos al nuevo Convenio Colectivo.

La segunda ronda negociadora bipartita continuará el próximo 7 de enero

Los representantes de Bilboestiba CPE, una vez escuchados los argumentos, decidieron rechazar las propuestas sindicales. Las dos horas y media de reunión no dieron para más y las partes se emplazaron a una segunda convocatoria, prevista para el 7 de enero próximo, en la que la parte empresarial será la que plantee sus argumentos y alternativas. Como es casi seguro que no se alcance un acuerdo en esa reunión, las partes volverán a verse las caras, esta vez en Madrid, en la sede del Ministerio de Trabajo y Economía Social (Mites) y ante la Directora General de Trabajo, Verónica Martínez. Cabe recordar que de ella partió la “hoja de ruta para una solución negociada” en la crisis de la estiba en el puerto de Bilbao.

Cabe recordar que el puerto de Bilbao ha soportado una huelga de 57 días, entre el 8 de octubre y el 5 de diciembre, en la que los tráficos se han resentido de forma importante en la dársena vizcaína. Como muestra, el número de contenedores se redujo de 51.427 teus en 2019 a 10.609 teus en 2020, una caída de casi el 80% y que, con un descenso acumulado superior al 14% en el total de mercancías, ha supuesto un varapalo para el Puerto, la comunidad portuaria y el tejido empresarial del hinterland bilbaíno. Máxime, cuando la amenaza del Brexit está a un solo día de materializarse. Por si alguien consideraba esta cuestión como baladí, la ministra de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Arancha González Laya, girará esta semana una visita al Puerto de Bilbao para conocer “in-situ” el grado de preparación de la instalación ante la nueva coyuntura.

Puntos de fricción

El conflicto de la estiba en el puerto de Bilbao no es nuevo. Con distintos tonos, se ha venido mostrando a lo largo de los años pero ha sido en este nefasto 2020 cuando se ha mostrado con más crudeza. La parte social solicita una garantía de mantenimiento del empleo, la incorporación del personal eventual  (alrededor de 100 trabajadores) a la plantilla fija y la negociación de un nuevo Convenio Colectivo, con reivindicaciones en torno a las jornadas de trabajo y descanso, las condiciones de la maquinaria y las instalaciones, la productividad y otros temas de no poca importancia para ellos.

Las empresas que componen Bilboestiba CPE tienen claro que esta es la ocasión para poner orden definitivamente en el conflicto  y no desean entrar en la negociación de las denominadas “actividades complementarias”, cuyo desempeño por los estibadores se ha considerado ilegal en los tribunales. Tras 57 días de turbulencias laborales, Bilboestiba declara haber tenido pérdidas inasumibles y estudia la presentación de una regulación de empleo temporal. La suspensión de esta medida, junto al abono de la mitad de la paga extra de fin de año, se considera muestra suficiente de buena fe para entablar negociaciones con los representantes de la plantilla. Estos, por su parte, también mostraron sus ganas de proseguir negociando cuando renunciaron a ejercer su derecho a la huelga.

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