
Directora Zona Centro Ports de la Generalitat
Hablar hoy de puertos es hablar, inevitablemente, de sostenibilidad. Conceptos como «green port», «smart port» o economía azul tienen un elemento común: mirar al mar y a su entorno como una oportunidad.
Transición energética en Cataluña
Cataluña es un referente internacional en transición energética y el Gobierno catalán, con la aprobación del estudio la Prospectiva Energètica de Catalunya 2050 (PROENCAT 2050), definió las políticas energéticas y las líneas maestras para transformar el ámbito de la energía y orientar la transición energética hacia la neutralidad climática del sistema energético catalán.

En los 45 puertos competencia de la Generalitat de Catalunya, el Pla de ports Horitzó 2030 propone acciones y medidas para luchar contra la emergencia climática e impulsar las energías renovables. Así, los puertos deben reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y favorecer la transición hacia una economía baja en carbono, apostar por la movilidad sostenible y el uso de energías alternativas, y adaptar los puertos al cambio climático.

La planificación portuaria
La primera etapa implica determinar las grandes líneas de planificación y ordenación que definirán los usos, la ubicación y la distribución de los espacios, ya sea mediante un Plan Especial del Puerto o a través de un Plan Director Portuario. Cuando se define cómo debe ser un puerto, es necesario pensar en lo que necesitamos hoy, pero también en cuáles serán las necesidades del futuro. En la planificación, se deben tener en cuenta los efectos que pueden tener en el dominio público portuario y en su entorno, tanto a corto como a largo plazo. Esto supone diseñar espacios más eficientes, bien conectados con el territorio y respetuosos con el medio ambiente. Por ejemplo, es preciso proteger los ecosistemas marinos como las praderas de fanerógamas, los cetáceos o las aves marinas que se encuentran cerca de los puertos.

Hay que tener en cuenta las consecuencias de los fuertes temporales en las infraestructuras portuarias, causadas por el cambio climático. Los efectos del cambio climático deben preverse en los proyectos constructivos, aplicando sistemas constructivos que se anticipen a los riesgos y a las posibles consecuencias. Un buen proyecto es el que evita los impactos desde el diseño, no el que promete corregirlos después. Así, prever la necesidad de realizar dragados, reutilizar el material de los derribos, los desvíos de servicios, la reducción acústica y lumínica, disponer de explanadas para la maquinaria y materiales de construcción, o cerrar el ciclo de vida de las embarcaciones, suponen un gran reto.

Adaptación y mitigación al cambio climático
Los puertos, por su ubicación estratégica entre el mar y la tierra, están directamente expuestos a riesgos de carácter ambiental y físico. De hecho, son los que sufren los temporales en primera línea. En los últimos años, hemos observado cómo los vientos de garbí son cada vez más fuertes, mueven más arena y generan una agitación interior más intensa. Los temporales de levante levantan olas más grandes que rebasan los diques de abrigo y desplazan bloques de escollera y de hormigón. Además, los puertos sufren los problemas cíclicos de la sequía, motivo por el cual debemos estar preparados. En este sentido, los gestores de los puertos debemos impulsar acciones para lograr la autosuficiencia energética de las infraestructuras portuarias y sus servicios.

Debemos ordenar los flujos que se generan (personas, bicicletas, vehículos, transporte público, camiones…), para reducir la huella de carbono y los riesgos. La movilidad es una pieza clave que a menudo rige la planificación para convivir de manera ordenada y eficiente, reduciendo el impacto ambiental y mejorando la experiencia de los usuarios.





