Las exportaciones españolas de frutas y hortalizas cerraron la primera mitad del 2026 con un menor volumen vendido a Europa, pero con una facturación mayor por la subida de los precios. De acuerdo con los registros oficiales del Departamento de Aduanas e Impuestos Especiales del Ministerio de Economía, procesados por la Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas, Flores y Plantas Vivas (FEPEX), los envíos hacia la Unión Europea mantuvieron una posición de hegemonía absoluta, al concentrar el 84% de todas las ventas hortofrutícolas españolas en volumen, alcanzando los 5,5 millones de toneladas entre enero y junio. En términos financieros, la dependencia del bloque comunitario representó el 82% de la facturación global, con un importe acumulado de 9.552 millones de euros.
Concretamente, las exportaciones de frutas y hortalizas españolas registraron en el primer semestre de este 2026 cifras muy similares a los del mismo periodo del ejercicio precedente. Durante esta primera mitad del año se exportó un total de 6,6 millones de toneladas, apenas un 0,6% menos que en el 2025. Los datos muestran la estabilidad del sector en cuanto a su potencial exportador, en un momento en el que, además, son muchos los factores desestabilizantes para el comercio internacional.
Alemania refuerza su liderazgo y marca la pauta comunitaria
Dentro del perímetro comunitario, Alemania volvió a ratificarse como el principal motor de la demanda para la producción agroalimentaria española. Durante los primeros seis meses del 2026, el mercado germano absorbió 1,9 millones de toneladas de frutas y hortalizas procedentes de España, lo que supuso un ligero incremento del 0,9% en comparación con el mismo periodo del año anterior. La positiva evolución del volumen se vio acompañada por una revalorización significativa de las mercancías en el punto de destino: las ventas en valor dirigidas a Alemania sumaron 3.474 millones de euros, registrando un crecimiento del 6,3%.
Por su parte, Francia se mantuvo como el segundo cliente en relevancia cuantitativa y económica para el sector nacional, aunque con un balance dispar en sus métricas. Las expediciones españolas hacia territorio francés descendieron un 3,5% en volumen en el primer semestre, quedando fijadas en 1,14 millones de toneladas. Sin embargo, la factura abonada por los importadores galos experimentó una trayectoria ascendente hasta alcanzar los 1.817 millones de euros, lo que representó un repunte del 4,7% en valor. Esta disparidad entre toneladas enviadas y facturación se ha replicado en varios de los principales países de destino del continente, reflejando un encarecimiento generalizado medio por kilo exportado.

Lo mismo ocurre con otro de los grandes destinos europeos de las frutas y hortalizas españolas. El análisis de FEPEX sitúa a Países Bajos en el tercer escalón del podio comunitario, replicando el patrón observado en el mercado francés. Países Bajos continúa jugando un doble papel como mercado consumidor directo y como plataforma de redistribución hacia el Norte y Este del continente, a través de complejos portuarios de referencia como el de Rotterdam. En el primer semestre, los envíos dirigidos al país neerlandés cayeron un 3,4% en volumen, situándose en 498.325 toneladas. En contraposición, el valor total de estas operaciones comerciales avanzó un 5,6%, rozando la barrera de los 1.000 millones de euros, al cerrar el semestre con 944 millones de euros.
Crecimientos notables en el arco mediterráneo y en la Europa del Este
Frente a las caídas de volumen registradas en Francia y Países Bajos, otros destinos de la Unión Europea mostraron incrementos simultáneos tanto en el tonelaje importado como en los montantes económicos transferidos. Italia destacó como uno de los mercados comunitarios con mayor dinamismo en la primera mitad del año. Las exportaciones hortofrutícolas españolas con destino a Italia se elevaron un 6,9% en volumen, contabilizando 358.912 toneladas, al tiempo que la facturación creció un 11,3%, para situarse en 579 millones de euros.
De igual forma, Portugal conservó una tendencia de crecimiento constante. Las compras portuguesas de producto fresco español se incrementaron un 3,8% en volumen y un 5,9% en valor, alcanzando las 435.461 toneladas y los 490 millones de euros, respectivamente. Ello se explica, principalmente, por la proximidad geográfica y el alto grado de integración de los flujos de transporte por carretera entre ambos países, lo que ha facilitado un suministro continuo sin interrupciones destacables.
En el Centro-Este de Europa, Polonia continúa entre los principales destinos de la producción de frutas y hortalizas españolas. Aunque la demanda polaca experimentó una corrección del 3,7% en términos de volumen (cerrando el semestre con 290.325 toneladas), el valor de las importaciones se incrementó un 8%, hasta alcanzar los 521 millones de euros. Este encarecimiento del producto en destino responde tanto al ajuste de las cosechas en España por condicionantes climáticos como al incremento sostenido de las tarifas de los fletes de carretera que cruzan el continente, entre otros.
Estabilidad comercial en el Reino Unido
Fuera de la Unión Europea, pero dentro del mapa geográfico europeo, el Reino Unido continuó consolidado como el destino extracomunitario prioritario para los operadores españoles. Durante los seis primeros meses del 2026, los productores nacionales enviaron a las islas británicas 717.444 toneladas de hortalizas y frutas, por un importe total de 1.413 millones de euros. En la comparativa interanual, el volumen canalizado hacia el mercado británico retrocedió un 3%, pero la facturación aumentó un 2,1%. Para FEPEX, estas cifras “confirman la estabilidad del mercado británico como primer cliente extracomunitario”, tras el periodo de adaptación a los controles aduaneros y fitosanitarios derivados del Brexit.
Las exportaciones españolas de frutas y hortalizas cerraron la primera mitad del 2026 con un menor volumen vendido a Europa, pero con una facturación mayor por la subida de los precios
En el resto de países europeos no pertenecientes al bloque comunitario, Suiza se mantuvo como el segundo comprador, al adquirir 105.901 toneladas por un valor de 290 millones de euros. Este balance supuso un descenso del 4% en las toneladas recibidas, pero con una importante subida del 8,9% en el valor. Noruega, por el contrario, mostró un repliegue en sus compras de producto español, recortando un 6,1% los volúmenes importados y un 5,7% la facturación acumulada.
La asignatura pendiente de los mercados extraeuropeos
Más allá del continente europeo, el comercio exterior de frutas y hortalizas españolas “sigue teniendo un peso reducido”, recuerda FEPEX. Según los datos recopilados y analizados por la federación, las ventas dirigidas a destinos extraeuropeos sumaron 151.111 toneladas entre enero y junio del 2026. A pesar de que esta cifra supuso un incremento del 18% respecto al mismo periodo del año anterior —y que la facturación creció un 5% hasta alcanzar los 198,4 millones de euros—, la representatividad de estos países dentro del agregado global sigue siendo testimonial.
Y es que los mercados situados fuera de Europa apenas concentran el 2,3% del volumen total de frutas y hortalizas que exporta España y representan el 1,7% del valor económico total generado por el sector en sus ventas internacionales.
Dentro de este grupo de países, Canadá y Arabia Saudí destacaron como los destinos principales. En el caso de Canadá, los envíos alcanzaron las 7.839 toneladas, por un importe de 14,7 millones de euros, mientras que Arabia Saudí importó 8.872 toneladas, por un valor de 14,6 millones de euros. En ambos destinos, los volúmenes totales sufrieron un retroceso respecto al año anterior, aunque el mercado saudí elevó un 9,1% el valor desembolsado por las compras realizadas.
Como conclusión al balance semestral, FEPEX remarca que el comportamiento de las ventas exteriores confirma que la diversificación hacia terceros países “avanza de forma desigual y continúa teniendo un peso muy limitado en comparación con los destinos europeos”. Ante esta realidad, la federación de asociaciones insiste en la necesidad de concentrar los esfuerzos en “mantener la competitividad del sector en sus mercados tradicionales”, como son los comunitarios y el británico.








