La competitividad sostenible y las pymes de Bizkaia se situaron en el centro del debate económico territorial tras la jornada celebrada en BBK ESG Hub Cámarabilbao, una iniciativa impulsada por la Fundación bancaria BBK y la Cámara de Comercio de Bilbao, con la colaboración de Petronor. Bajo el título Entendiendo la competitividad sostenible, el encuentro analizó cómo la integración de criterios ESG se consolida como vector estratégico para reforzar la posición de las pequeñas y medianas empresas en un entorno marcado por la presión regulatoria europea, la transformación de las cadenas de suministro y la creciente exigencia de los mercados internacionales.
Desde una perspectiva estructural, el secretario general de la Cámara de Bilbao, Mikel Arieta-araunabeña, subrayó que la integración de criterios ambientales, sociales y de gobernanza ya no es una cuestión reputacional, sino una auténtica palanca de competitividad. La adaptación a cambios regulatorios, especialmente en el marco comunitario, y la respuesta a nuevas exigencias en la cadena de valor obligan a las pymes exportadoras a profesionalizar su gestión ESG si desean mantener o ampliar su acceso a mercados.
En esa misma línea, Nora Sarasola, directora de Obra Social de la Fundación BBK, anunció que el Hub reforzará en el 2026 su acompañamiento al tejido empresarial de Bizkaia mediante nuevas jornadas formativas, una newsletter especializada y los Premios Hub ESG. El objetivo es claro: traducir la sostenibilidad en rentabilidad, impacto medible y ventaja diferencial. En un territorio con fuerte vocación industrial y exportadora, la sostenibilidad comienza a operar como un requisito de entrada en determinadas cadenas globales de suministro, particularmente en sectores energéticos, manufactureros y logísticos.
El secretario de Globernance, Juanjo Álvarez, planteó la necesidad de redefinir el concepto de competitividad más allá de la rentabilidad inmediata. En su intervención, defendió modelos empresariales que integren empleo de calidad, responsabilidad ambiental y bienestar compartido como elementos intrínsecos al rendimiento económico a medio y largo plazo. Esta visión entronca con la estrategia europea de autonomía estratégica abierta, donde la escala empresarial, la innovación y la sostenibilidad forman un trípode inseparable.
Uno de los momentos de mayor calado institucional fue la intervención de Cani Fernández, presidenta de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. Fernández incidió en que una economía más dinámica requiere un compromiso coordinado de las administraciones públicas para eliminar barreras que limitan el crecimiento y la innovación de las pymes. La construcción de mercados eficientes e integrados, prioridad en la agenda comunitaria, resulta clave para que las empresas ganen escala y refuercen su capacidad competitiva tanto en España como en la Unión Europea.

Desde el ámbito académico, Leire San-José y Alberto Ansuategi, catedráticos de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), presentaron las conclusiones del estudio Entendiendo la competitividad sostenible en la pyme vasca. El informe identifica la gobernanza responsable, las alianzas estratégicas y el arraigo territorial como activos competitivos tangibles. Además, subraya que las políticas públicas más eficaces no se basan en medidas aisladas, sino en paquetes integrados que combinen incentivos financieros, asesoramiento técnico y simplificación normativa.
La dimensión práctica se materializó en la guía Competitividad sostenible en Acción: guía de buenas prácticas con casos de Bizkaia 2025, presentada por Maddalen Larrea. El documento recopila más de 25 casos reales que evidencian la viabilidad económica de la implantación ESG en el territorio. Lejos de ser una carga administrativa, la sostenibilidad se perfila como herramienta de innovación operativa, optimización de costes y diferenciación estratégica.
La mesa redonda posterior, moderada por Ibon Galarraga, contó con representantes de Zabalgarbi, Compostree y Lantegi Batuak, quienes coincidieron en que la sostenibilidad integrada transversalmente fortalece la resiliencia empresarial. En un contexto geopolítico volátil y con cadenas logísticas tensionadas, la capacidad de anticipar riesgos regulatorios y reputacionales se traduce en estabilidad operativa y acceso preferente a determinados contratos y mercados.
En la clausura, Juanjo Álvarez propuso impulsar un Observatorio de Competitividad Sostenible que permita medir indicadores combinados de productividad y sostenibilidad, generar inteligencia estratégica y actuar como radar de tendencias. Para un territorio como Bizkaia, con fuerte orientación al comercio internacional, disponer de métricas comparables y fiables puede convertirse en un elemento diferencial frente a otras regiones europeas.










